Playas
Un verano sin medusas en Málaga: las corrientes atlánticas las desvían lejos de la playa
Las primeras semanas de este periodo estival registran una casi nula incidencia por picaduras en los municipios de la Costa del Sol, sin apenas avistamientos de las especies más peligrosas

Mapa de un anterior verano con puntos donde se detectó la presencia de medusas clavel en el litoral malagueño. / La Opinión
Para alivio de miles de familias estamos ante un verano de escasa o casi nula incidencia de las picaduras por medusa, de las más diversas variedades que potencialmente podemos encontrar, en las playas de Málaga. Fuentes de Protección Civil consultadas a lo ancho de todo el litoral no recuerdan un escenario similar en lo que va de década. Y es la mejor noticia ante la posible llegada de algunos de los invertebrados más temidos por bañistas y usuarios en general de las magníficas zonas que el litoral malagueño brinda a estas alturas del calendario.
Los augurios de las primeras semanas del verano se han confirmado y, llegado agosto, las medusas siguen dando una tregua significativa. No ha ocurrido como en años anteriores, en los que enjambres de noctilucas o claveles de mar aterrizaban en las láminas de agua más próximas a los bañistas. Así lo señalan los informes que a diario se actualizan en la web https://oceanaria.es, donde aparece la previsión a unos cinco o seis días.
El pronóstico técnico facilitado por expertos en la materia de la UMA
El doctor en Ciencias y director de la cátedra de Ciencias del Litoral Costa del Sol en la Universidad de Málaga, Francisco Franco, justifica la baja incidencia de las medusas en esas corrientes actuales, que limitan al máximo la probabilidad de que los bañistas sufran esas tan temidas picaduras.

Medusa conocida popularmente como aguamala y también avistada otros veranos en la provincia.. / L.O.
"Las corrientes marcan en este momento que el denominado Giro de Alborán Occidental encierra los enjambres de medusas y de esta forma no entran en las costas malagueñas. Hay un segundo oriental, entre Motril y Almería, que no ha estado bien definido en el arranque del verano y que sí propiciará la presencia de la medusa noctiluca en esas costas", explica este experto.
Modelos que desarrolla la IA y que cada vez demuestran una mayor precisión técnica
A juicio de uno de los integrantes del Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul (Ibyda) de la UMA, Juan Jesús Martín Jaime, la tecnología contribuye a que las personas estén mejor informadas a pocas horas de adentrarse en el agua del mar para darse un baño o compartir horas con otras personas, en este periodo típicamente estival.
"Muchos de los modelos que sirven para predecir la presencia de medusas en las costas están basados en los movimientos de los últimos días y modelos desarrollados por la IA. Como parte de la primavera, así como el invierno, han sido lluviosos, de momento seguimos con esa barrera que de momento evita la presencia de enjambres", justifica este otro experto.
Tipos de medusa que pueden generar quebraderos de cabeza en otras zonas
Francisco Franco se refiere asimismo a que otros tipos de medusas no suelen entrar en el litoral malagueño salvo que se produzcan episodios de viento de poniente muy fuerte. Las comúnmente conocidas como "huevos fritos" se suelen encontrar en capas muy profundas, mar adentro, y en su caso afloran con el poniente fuerte del Atlántico, que remueve esas capas inferiores y genera su aparición en el litoral costero.

Las medusas clavel pueden alcanzar hasta 20 centímetros de diámetro. / La Opinión
Es precisamente en ese cuadro meteorológico en el que aparece el terral. Y justifica el propio Franco que en momentos de mucho calor haya más medusas en la playa, aunque el agua esté más fría que en otras condiciones. Acerca de la tan temida carabela portuguesa, este experto recuerda que no se trata de "una medusa" sino un grupo de organismos, con una apéndice superior en forma de vela.
"Cuando vienen los vientos de Gibraltar hacia la costa, hace pasar algunos ejemplares hacia la Costa del Sol. Pero también ocurrirá sólo en condiciones de fuerte poniente. Va a ser muy raro que haya avistamientos con las condiciones actuales", vuelve a recordarnos. Con independencia al escenario actual, si en algún momento detectamos el contacto de nuestra piel con una medusa, lo ideal es acudir a un puesto de socorro, en especial si la misma es grave.
Cómo es la picadura de medusa y qué hacer
De lo que sí se debe huir es de aplicar métodos ancestrales que pueden complicar la evolución de la picadura. "Tenemos que desterrar las leyendas urbanas. Cuando una medusa te pica deja en tu piel muchas células que la mayoría se han activado, es decir, que han dejado salir un pequeño arpón, con una pequeña cantidad de veneno que genera la irritación. Cuando un tentátulo te deja miles de células, debemos saber que muchas no han explotado. Y en qué condiciones explotan y el aguijón entra en la piel", manifiesta Francisco Franco.
Es el cambio de salinidad el que puede complicarnos la evolución, "por lo que no debemos lavar la herida con agua que no sea salada. Tampoco sirve la orina o el amoniaco. Y si nos restregamos con arena la herida va a ir a más", aconseja. Por el contrario, además de recurrir a los socorristas y personal médico, la fórmula más eficaz para retirar esas células que aún no han generado la salida del veneno consiste en "usar el borde de una tarjeta de plástico, como pueda ser la de una tarjeta bancaria, para pasarlo por la zona afectada y así retirar las células que no han explotado. Y posteriormente aplicamos agua salada para limpiar y, si es posible, hielo en una bolsa para bajar la inflamación".
Una herramienta para anticiparnos a las potenciales picaduras
El proyecto Oceanaria Andalucía es el que precisamente ha desarrollado esa sofisticada red de inteligencia artificial, capaz de predecir las corrientes, con cinco días de antelación, y así poder alertar de la llegada de enjambres de estos invertebrados, pero también de las natas o de las algas invasoras. Es una herramienta a la vanguardia en España que mejora la seguridad de los bañistas, pero asimismo constituye el avance más significativo posible hacia la mejora de la sostenibilidad y de la economía azul.
Edanya, como grupo de investigación I+D participado por la Junta de Andalucía, la Universidad de Málaga (UMA) y la ya reseñada Cátedra de Ciencias del Litoral Costa del Sol (https://www.uma.es/edanya/info/149744/oceanaria/), es el responsable de haber puesto en marcha un sistema para controlar y medir de forma periódica la situación de más de 500 playas.
Esta plataforma está diseñada por científicos con décadas de trayectoria en organismos como el Aula del Mar o expertos que suelen participar de congresos internacionales sobre la evolución del mar a lo largo de los siglos es capaz de combinar la información oceanográfica tradicional, con datos obtenidos por satélite.
Así se describen variables como la temperatura del agua, la dirección del viento y las corrientes marinas. Y en función de las mismas podemos saber si nos vendrá una medusa de las denominadas "huevo frito" o cualquier otra alternativa, con la que establecer los distintos avisos.
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