Lactancia
Investigadores de Málaga descubren cómo el calostro de la leche materna puede trasladar defensas al bebé
Un estudio de IBIMA identifica en la primera leche materna neutrófilos diferentes a los de la sangre que podrían transportar y liberar anticuerpos

Investigadores de IBIMA / L.O
Un equipo de investigadores de Málaga ha identificado en el calostro, la leche materna producida durante los primeros días después del parto, una población de neutrófilos con características diferentes a las de estas mismas células cuando circulan por la sangre.
El hallazgo ayuda a explicar uno de los mecanismos mediante los que la lactancia podría contribuir a proporcionar protección inmunológica al recién nacido, cuyo sistema de defensas todavía se encuentra en desarrollo. Estas células no se limitarían a combatir infecciones, sino que también podrían participar en el transporte de anticuerpos desde la madre hasta el bebé.
Qué son los neutrófilos encontrados en la leche materna
Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que forma parte de la primera línea de defensa del organismo. Su función habitual consiste en desplazarse hasta los lugares en los que existe una infección, capturar microorganismos y liberar sustancias capaces de combatirlos.
Sin embargo, el estudio liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND) muestra que los neutrófilos presentes en el calostro experimentan una transformación y desarrollan un perfil biológico distinto al de los encontrados en la sangre.
La investigación ha estado encabezada por Almudena Ortega Gómez, Ernesto González Mesa y Francisco J. Tinahones Madueño, junto con profesionales de diferentes grupos de IBIMA, la Universidad de Málaga y los hospitales Regional Universitario y Virgen de la Victoria.

Investigadores de IBIMA / L.O
También han participado el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, conocido como CIBEROBN, y especialistas de áreas como Obstetricia, Ginecología, Neonatología, Endocrinología, Nutrición y Cardiología.
Los neutrófilos del calostro son diferentes a los de la sangre
Para realizar la investigación, el equipo analizó muestras de sangre y calostro de madres atendidas en el Hospital Regional Universitario de Málaga. La parte principal del estudio incluyó a 16 mujeres sanas de entre 22 y 40 años que habían dado a luz a bebés a término.
Las muestras fueron recogidas durante los cinco primeros días posteriores al parto. Los investigadores comprobaron que los neutrófilos constituían una parte destacada de las células presentes en el calostro, aunque su cantidad disminuía conforme avanzaba la lactancia.

Investigadores de IBIMA. / L.O
Al comparar los neutrófilos del calostro con los de la sangre de las mismas madres, los científicos detectaron diferencias importantes tanto en su estructura como en su funcionamiento. Para ello utilizaron técnicas como la citometría de flujo, la microscopía electrónica y el análisis proteómico.
Las células encontradas en la leche materna tenían menos gránulos en su interior y mostraban una menor capacidad para desplazarse y capturar bacterias, dos de las funciones defensivas que desarrollan habitualmente los neutrófilos sanguíneos.
Unas células relacionadas con el transporte de anticuerpos
A cambio, los neutrófilos del calostro presentaban una mayor cantidad de proteínas relacionadas con el reconocimiento de antígenos, la respuesta inmunitaria basada en anticuerpos y el sistema del complemento, uno de los mecanismos empleados por el organismo para defenderse frente a microorganismos.
El análisis también reveló que estas células contienen y liberan inmunoglobulinas, los anticuerpos que ayudan a proteger las mucosas del recién nacido durante una etapa en la que sus defensas todavía son inmaduras.
Los investigadores identificaron además una elevada presencia del receptor de inmunoglobulina polimérica, conocido como PIGR, una proteína que participa en el transporte de anticuerpos a través de los tejidos.
Estos resultados apuntan a que los neutrófilos del calostro podrían funcionar como vehículos celulares capaces de trasladar y liberar moléculas defensivas. De esta forma, actuarían como un puente entre la inmunidad innata, que responde rápidamente ante las amenazas, y la inmunidad adaptativa, más específica y vinculada a la producción de anticuerpos.
El propio calostro transforma los glóbulos blancos
Otra de las conclusiones destacadas es que el entorno de la primera leche materna podría ser responsable, al menos en parte, de la transformación de estas células.
En los experimentos desarrollados en el laboratorio, los investigadores expusieron neutrófilos procedentes de la sangre a la fracción líquida del calostro. Después de esta exposición, las células modificaron algunas de sus características y comenzaron a parecerse a los neutrófilos que estaban presentes de forma natural en la leche materna.
El resultado sugiere que el calostro no funciona únicamente como un líquido que transporta nutrientes, anticuerpos y células. Su composición también podría favorecer la especialización de las células inmunitarias que contiene.
El equipo comprobó, además, que las sustancias liberadas por los neutrófilos del calostro podían modificar determinados indicadores de activación de linfocitos maternos cultivados en el laboratorio.
Qué significa este hallazgo para los recién nacidos
El estudio abre una nueva vía para comprender cómo las células vivas de la leche materna participan en la protección inmunológica del bebé durante sus primeros días de vida.
Los resultados aportan una posible explicación biológica sobre la forma en la que el calostro ayuda a compensar la inmadurez inicial del sistema inmunitario del recién nacido. El trabajo concluye que la primera leche materna contiene una población singular de neutrófilos relacionada con la respuesta adaptativa.
No obstante, la investigación no demuestra que estas células prevengan enfermedades concretas ni permite establecer todavía qué ocurre con ellas después de que el bebé ingiera la leche.
Los autores consideran necesarios nuevos estudios para comprobar si los neutrófilos sobreviven en el aparato digestivo del recién nacido, cómo interactúan con sus tejidos y qué efectos reales pueden producir sobre su salud.
Un estudio publicado en una revista científica internacional
La investigación fue publicada el 22 de mayo de 2026 en la revista científica Cellular & Molecular Biology Letters bajo el título Neutrophils blend innate and adaptive immunity in early breast milk.
El trabajo permite avanzar en el conocimiento de una parte todavía poco estudiada de la leche materna: su población de células vivas. Aunque son necesarios estudios con más participantes, el hallazgo ofrece nuevas claves para entender la conexión inmunológica que se establece entre la madre y el bebé a través de la lactancia.
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