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Vivienda

Cacerolada en el Ayuntamiento de Málaga por siete mujeres desahuciadas: "Ya no soy del Cautivo porque me ha abandonado. Las personas malas son las que ganan"

El colectivo Un Techo por Derecho protesta por el caso de siete malagueñas desahuciadas o al filo del desahucio. Piden una solución al Ayuntamiento y anuncian próximas movilizaciones, también durante la Feria de Málaga

Cacerolada en el Ayuntamiento de Málaga por siete mujeres desahuciadas

Álex Zea

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

"Ya no soy ni del Cautivo porque me ha abandonado. He perdido la fe porque las personas malas son las que ganan", confiesa esta mañana Teresa, de 72 años. Esta mujer, desahuciada después de que su casero le quisiera subir el alquiler el triple de lo que pagaba, cuenta que este miércoles tendrá que dormir en la calle con su hijo, que vive con ella.

Tras pasar por un hostal costeado por el Ayuntamiento, estancia prorrogada unos días gracias a la Cruz Roja, Teresa tenía que abandonar el hostal a las 12 de esta mañana. "Y ya pillaremos para ver dónde vamos a estar", cuenta.

La cacerolada de Un Techo por Derecho, por las siete mujeres desahuciadas, tuvo lugar delante del Ayuntamiento.

La cacerolada de Un Techo por Derecho, por las siete mujeres desahuciadas, tuvo lugar delante del Ayuntamiento. / Álex Zea

Teresa es una de las siete malagueñas desahuciadas -o al filo del desahucio dos de ellas- por las que este miércoles el colectivo Un Techo por Derecho protestó delante del Ayuntamiento con una cacerolada. Los manifestantes corearon lemas como 'Qué pasa, que no tenemos casa', 'Málaga para vivir, no para sobrevivir' y también lemas críticos con el alcalde, Francisco de la Torre, al que acusaron de estar "vendiendo lo que queda de ciudad".

Las mujeres por las que protesta Un Techo por Derecho son las seis malagueñas que, como informó La Opinión, el pasado lunes fueron recibidas por el Instituto Municipal de la Vivienda, después de que el viernes anterior se encerraran en la sede municipal. Además, se sumó una séptima, Rocío Guil, de cuya situación también informó este diario, ya que se trata de una madre de 40 años, separada de su pareja por violencia de género, que no ha podido afrontar sola el alquiler que antes pagaba con el padre de su hija.

Un Techo por Derecho, en plena cacerolada por las siete malagueñas desahuciadas.

Un Techo por Derecho, en plena cacerolada por las siete malagueñas desahuciadas. / Álex Zea

"La semana que viene me tengo que ir a la calle con mi niña, que tiene 10 años, porque estoy en casa de una vecina, pero se va de vacaciones con su familia", cuenta Rocío Guil , y detalla que ha dormido tres noches en la calle, "pero no puedo dormir ahí porque me puede pasar algo; estuve tres noches en la playa y con miedo", confiesa.

Como señala, tiene sus pertenencias en un trastero, por lo que solo cuenta con dos mudas de ropa, al igual que su hija. Durante el día, comenta, da paseos con su hija visitando centros comerciales, y por la tarde es cuando se dirige a casa de su vecina. "He hablado tres veces en el pleno y no me hacen caso, tengo mucha ansiedad y estoy enfermando", confiesa esta madre maltratada, en busca de un piso asequible de alquiler.

Otro momento de la cacerolada de protesta de Un Techo por Derecho, que hizo una sentada en la escalera del Ayuntamiento.

Otro momento de la cacerolada de protesta de Un Techo por Derecho, que hizo una sentada en la escalera del Ayuntamiento. / Álex Zea

También acudió a la cacerolada Elvira del Castillo, de 43 años, madre de otra menor y ella misma, con una enfermedad pulmonar grave. Una empresa valenciana compró su bloque y no renovó el contrato de los inquilinos, por lo que se deshizo de la mayoría. Desahuciada el 12 de junio, el 20 de julio fue el último día que pasó en un hostal costeado por el Ayuntamiento. Desde entonces, vive en la calle, y se niega a seguir el consejo que le ha dado el IMV: marcharse a un pueblo de Granada donde viven sus padres: "Yo tengo que estar aquí peleando para que, cuando empiecen el colegio mis niñas tengan donde estar viviendo", argumenta..

A su lado, María Cortés, Tita Mari, de 66 años, cuenta que vive desde febrero en la calle. El IMV, señala, le ha ofrecido la posibilidad de ingresar en una residencia de ancianos, "pero yo estoy para cuidar, no para que me cuiden".

Las cinco malagueñas desahuciadas ayer, tras la cita con el IMV, acompañadas por Un Techo por Derecho.

Algunas de las malagueñas desahuciadas, con miembros de Un Techo por Derecho, el pasado lunes en la sede del IMV. / La Opinión

Las movilizaciones seguirán durante la Feria de Málaga: "No hay farolillos que puedan tapar tanto desahucio"

Al hilo del caso de María Cortés, la exconcejala Rosa Galindo, de Un Techo por Derecho, alerta de que "si a las personas desahuciadas que no necesitan cuidados, porque son totalmente autónomas, van a ocupar plazas en una residencia, estamos vistiendo un santo para desvestir a otro; porque son plazas que tiene que ocupar gente que lleva años esperando".

Rosa Galindo aprovechó para denunciar el caso "de estas siete mujeres que están literalmente en la calle", y anunció que su colectivo "no va a parar", por lo que destacó que la cacerolada será la primera de una serie de movilizaciones, que continuarán durante la Feria de Málaga, "porque no hay farolillos que puedan tapar tanto desahucio".

Los miembros de Un Techo por Derecho llevaban fotografías de las malagueñas desahuciadas, entre ellas una mujer maltratada y varias madres de menores.

Los miembros de Un Techo por Derecho llevaban fotografías de las malagueñas desahuciadas, entre ellas una mujer maltratada y varias madres de menores. / Álex Zea

La portavoz de Un Techo por Derecho comparó la situación actual de Málaga con la de la crisis de 2008. "Entonces, los desahucios eran la mayoría hipotecarios; pero ahora el 80 por ciento son por la subida del alquiler". Por eso hizo hincapié en que "hoy en día, cuando una familia sale a la calle es una tragedia, porque no encuentra una alternativa". "Esto no puede seguir así, ellos están mirando para otro lado y nosotros vamos a hacer ruido hasta que nos escuchen; no tenemos nada que perder", concluyó.

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