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Salud

Cinco consejos básicos para sobrellevar en Málaga las olas de calor sin morir en el intento

La Junta de Andalucía alerta de la prevención como factor clave frente a unas altas temperaturas que han quintuplicado en julio las muertes por esta causa medioambiental

Una ambulancia en la entrada del servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Málaga.

Una ambulancia en la entrada del servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Málaga. / L.O. / LMA

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Fran Extremera

Fran Extremera

Julio de 2026 ha cerrado una de las páginas más oscuras de la historia sanitaria del sur de España. La provincia de Málaga ha registrado un récord absoluto de muertes atribuibles al calor extremo. Y los equipos sanitarios dependientes de la Junta han reiterado este jueves que la prevención es clave para superar esta crisis medioambiental sin desfallecer en el intento. Hasta cinco consejos clásicos nos enumeran, tras conocerse que las víctimas en julio por altas temperaturas han pasado de 17 a 74 si comparamos los datos del pasado año con los de este mes pasado.

Las temperaturas extremas quebraron este pasado julio las defensas de la población más vulnerable, provocando una letalidad sin precedentes. La persistencia del temido viento del terral, combinada con "noches tórridas" en las que el termómetro no desciende de los 25 grados, ha transformado el verano de la Costa del Sol en un escenario de riesgo vital.

Archivo - Imagen de archivo de una fuente de agua para beber.

Una fuente pública donde poder rellenar la botella que llevemos al salir de casa. / Europa Press

Ante la previsión de que los termómetros continúen registrando picos asfixiantes durante los próximos días, la Consejería de Salud ha emitido un paquete de directrices de obligado conocimiento general y más necesarios que nunca, en pleno aviso naranja para este viernes en cuanto al incremento del riesgo de mortalidad por calor.

1. Hidratación proactiva y constante sin esperar a tener sed

Es el primer pilar de la estrategia de defensa se centra en el aporte hídrico continuo. El organismo humano pierde de dos a tres litros de agua diarios a través del sudor para mantener su temperatura regulada por debajo de los 37 grados. Cuando el calor ambiental es extremo, este mecanismo requiere un flujo de reposición masivo.

Una menor bebe agua en un aula con ventiladores portátiles.

Menores beben agua con un ventilador en primer término. / Manu Mitru

La recomendación estipula la ingesta de agua mineral, zumos naturales o infusiones frías a lo largo de todo el día. Esperar a experimentar la sensación física de sed es el primer síntoma de una deshidratación en curso. Asimismo, la administración andaluza incide en evitar las bebidas alcohólicas, azucaradas o con altas dosis de cafeína, ya que actúan como potentes diuréticos acelerados que provocan una pérdida neta de fluidos corporales y eliminan sales minerales esenciales.

2. Confinamiento climático y blindaje térmico del hogar si es necesario

La segunda pauta obliga a modificar la interacción con la arquitectura doméstica durante las horas de máxima radiación solar. El protocolo andaluz estipula que la población debe permanecer en espacios interiores refrigerados o protegidos de la luz solar directa. Para aquellas viviendas que no dispongan de aire acondicionado, la recomendación se enfoca en el uso inteligente de persianas y cortinas para crear zonas de sombra.

Así se deben abrir las ventanas sólo por la noche para aprovechar el descenso térmico. El uso de ventiladores domésticos es aconsejable siempre que la temperatura ambiental no supere los 35 grados; por encima de ese umbral, el ventilador se limita a mover aire caliente, acelerando la deshidratación cutánea.

3. Restricción absoluta de la actividad física en zonas exteriores

El ejercicio o la exposición al aire libre en determinadas franjas del día se ha convertido en una temeridad sanitaria. La Junta de Andalucía pide restringir de forma tajante la realización de deporte, esfuerzos físicos intensos o caminatas prolongadas entre las doce de la mañana y las siete de la tarde.

En las horas centrales, la combinación de la temperatura del aire y la radiación ultravioleta eleva la temperatura interna del cuerpo a niveles críticos en cuestión de minutos. Si se requiere salir por causas de fuerza mayor, las directrices sanitarias exigen hacerlo utilizando ropa ligera, holgada y transpirable de colores claros, protegiendo la cabeza con sombreros y aplicando de forma obligatoria cremas de protección solar con un factor mínimo de FPS 30 o superior.

4. Monitorización y protección activa de colectivos más vulnerables

Las estadísticas demuestran que la práctica totalidad de los fallecimientos por golpe de calor se concentran en segmentos específicos de la población, como ya informaba La Opinión de Málaga este mismo jueves. Así se apela a la solidaridad vecinal y a la responsabilidad familiar para el cuidado de los colectivos más desprotegidos: mayores de 65 años (con especial énfasis en los mayores de 85), enfermos crónicos cardíacos, renales o respiratorios, lactantes y mujeres gestantes.

Vista de las playas de la barriada de El Palo, el antiguo barrio de pescadores de Málaga donde la Administración tiene varias propiedades sin uso conocido.

Vista panorámica del litoral malagueño, donde la vulnerabilidad por calor de las personas mayores se pone a prueba en estas fechas. / Europa Press

Los ancianos tienen disminuido el mecanismo neurológico de la sed y sus glándulas sudoríparas son menos eficientes, lo que anula sus alertas naturales de peligro. El protocolo exige visitar o contactar telefónicamente con familiares o vecinos de edad avanzada al menos dos veces al día para comprobar que beben suficiente líquido y que sus viviendas mantienen una temperatura segura.

5. Adaptación estricta y paralización de las jornadas laborales de riesgo

El ámbito del trabajo es uno de los vectores más expuestos. En una región con un alto volumen de empleo en la construcción, los servicios urbanos y la agricultura, la exposición forzosa al sol ha sido el detonante de múltiples ingresos hospitalarios. Así se solicita la aplicación rigurosa de los planes de prevención de riesgos laborales vinculados a un estrés térmico, que ya ha disparado, además, el consumo eléctrico en la provincia.

Las empresas están obligadas de esta forma a flexibilizar y adaptar los horarios de sus plantillas, adelantando la entrada de los operarios para conseguir que las tareas de mayor exigencia física concluyan antes del mediodía. El protocolo andaluz dictamina que ante avisos de nivel naranja o rojo emitidos por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) aquellas actividades que se desarrollen al aire libre y que no puedan garantizar medidas de refrigeración o sombreado para sus empleados deben ser completamente paralizadas durante las horas de peligro extremo.

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