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Mirando atrás

El diseño gráfico en Málaga: la discreta historia del éxito

Alfonso Simón, profesor de la Escuela de Arte y Superior de Diseño San Telmo, publica ‘Los anónimos’, basado en su tesis doctoral, una brillante historia del diseño gráfico en Málaga hasta la Guerra Civil. Además, rescata del olvido la vida y obra del litógrafo malagueño Joaquín Gutiérrez.

El profesor Alfonso Simón, con su libro ‘Los anónimos’, sobre la historia del diseño gráfico en Málaga.

El profesor Alfonso Simón, con su libro ‘Los anónimos’, sobre la historia del diseño gráfico en Málaga. / A.V.

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Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Todo empezó con la fascinante visita a una vieja casa asomada al Jardín de los Monos, en La Victoria, a comienzos de los años 90 del siglo pasado. Alfonso Simón (Málaga, 1980), entonces con 12 o 13 años, acompañó a su madre, Amelia Montiel, profesora de la Escuela de Arte San Telmo y a Juan Lafita, otro profesor, a intentar salvar lo máximo posible de un rimero de documentos y objetos del litógrafo malagueño Joaquín Gutiérrez (1872-1954), que también llegó a ser profesor en San Telmo.

Cartilla de Ferrocarriles del litógrafo malagueño Joaquín Gutiérrez y su familia, en 1913.

Cartilla de Ferrocarriles del litógrafo malagueño Joaquín Gutiérrez y su familia, en 1913. / Archivo Amelia Montiel

Entre esos documentos, un cuadernillo de hojas rayadas en las que un anciano don Joaquín había escrito a mano recuerdos de su vida, «para no dejarme ganar por el aburrimiento, en horas que no tengo que hacer nada».

Ese tesoro documental fue el punto de partida para que Alfonso Simón Montiel, futuro profesor de la hoy Escuela de Arte y Superior de Diseño San Telmo, con el paso de los años trabajara en una tesis doctoral sobre el origen del diseño gráfico en Málaga, publicada en 2007.

Una página de los recuerdos manuscritos del litógrafo Joaquín Gutiérrez, 1954.

Una página de los recuerdos manuscritos del litógrafo Joaquín Gutiérrez, 1954. / Archivo Amelia Montiel

De tesis doctoral a libro divulgativo

Ahora, casi veinte años después, y de la mano de su propia editorial especializada en diseño (Jardín de Monos), que lleva con su socio Ángel Olmos, acaba de publicar ‘Los anónimos. Una historia del diseño gráfico a orillas del Mediterráneo’.

La obra recorre la historia del diseño gráfico en Málaga desde el primer tercio del siglo XIX hasta la Guerra Civil, de la mano, en parte, de la vida profesional y recuerdos de Joaquín Gutiérrez; al tiempo que va desgranando los hitos de esta disciplina, que nació gracias a la litografía, una técnica de impresión en la piedra descubierta por causalidad en 1796, en lo que casi parece la escena de una película de Woody Allen: el joven alemán Alois Senefelder escribió la lista de la ropa blanca que mandaba a la lavandería en una piedra que acababa de pulir.

Piedra litográfica con dibujos para etiquetas de higos secos, de principios del siglo XX.

Piedra litográfica con dibujos para etiquetas de higos secos, de principios del siglo XX. / Archivo Escuela de Arte San Telmo

En Málaga, cuenta Alfonso Simón, la primera litografía que se imprimió fue un retrato de Rossini en 1822, y su autor fue Antonio Maqueda, «primer director de la Escuela de Bellas Artes de San Telmo», escribe en el libro.

A partir de ahí, resalta el autor en la obra, el auge de la Málaga industrial y comercial vendría acompañado por una industria litográfica 'auxiliar' de «envases, anuncios, carteles y todo tipo de trabajos».

Portada del libro de Alfonso Simón sobre el diseño gráfico en Málaga, y a la izquierda, el número único de 1905.

Portada del libro de Alfonso Simón sobre el diseño gráfico en Málaga, y a la derecha, el número único de 1905. / Jardin de Monos/Archivo Amelia Montiel

El guiño a una publicación única

Como desvela Alfonso Simón a este periódico, la portada de este libro es «un guiño» a una publicación literalmente ‘única’: El número especial y único de ‘La Moderna’, editado en Málaga en abril de 1905, para celebrar la «inauguración de una máquina tipográfica Rhenania», en una de las imprentas de la ciudad.

En esa portada de 1905 aparecen, como en la obra de 2026, las siluetas de los colaboradores, entre ellos el pintor Enrique Jaraba y el propio Joaquín Gutiérrez.

Envase para cigarrillos. Anónimo, de principios del siglo XX.

Envase para cigarrillos. Anónimo, de principios del siglo XX. / Archivo Amelia Montiel

En cuanto al título de la obra, ‘Los anónimos’, el profesor Alfonso Simón resalta que «los diseñadores siempre han sido anónimos; y además, supongo que no está mal que lo sean».

Por eso, cree que la diferencia de esta disciplina con el arte estriba en que «el diseñador no es el protagonista; en ese sentido, el diseño es más utilitario y creo que el anonimato le sienta bien».

Envase de pasas de Málaga, en el arranque del siglo X.

Envase de pasas de Málaga, en el arranque del siglo XX. / Archivo Andrés Sanz

La obra de Alfonso Simón es también una historia del despegue de Málaga desde la apertura del comercio con América, a finales del XVIII, hasta que el desastre para los vinos y las pasas de Málaga con la filoxera, y el final de la pujanza industrial hacen virar el destino de la ciudad hacia el Turismo.

Y entre medias, casas tipográficas como las de Francisco Mitjana «que llegó a tener quinientos trabajadores y producía literalmente cientos de miles de estampas, abanicos y envases cada año», puede leerse en el libro; o la muy premiada casa de Fausto Muñoz.

Algo que «no está en ningún sitio», rescatado en 'Los anónimos'

Al hilo de ese auge, Alfonso Simón trae a colación que, gracias a los recuerdos escritos de Joaquín Gutiérrez, que llegó a trabajar en establecimientos de ese tipo, ha podido rescatarse lo que «no está en ningún sitio»: cómo era el ambiente de trabajo en una casa tipográfica.

Taller de litografía en la antigua Escuela de Arte San Telmo, a comienzos del siglo XX.

Taller de litografía en la antigua Escuela de Arte San Telmo, a comienzos del siglo XX. / Archivo Amelia Montiel

El diseño gráfico en Málaga, no tan alejado del que se creaba en Madrid o Barcelona

Cajas de pasas de lujoso diseño y tipos populares malagueños, carteles de Feria y Semana Santa, el lorito de Ceregumil, el gordo de las Cervezas Victoria... el diseño gráfico en Málaga no ha sido cualquier cosa.

De hecho, remarca el profesor, a la hora de hablar de diseño gráfico español, siempre se mencionan las sempiternas Madrid y Barcelona, y quizás Valencia. Por eso, aprovecha para reivindicar lo que Málaga diseñó en esos años, porque «de repente, te das cuenta de que aquí también se hicieron cosas equiparables a las que se hicieron allí».

El malagueño Andrés Sanz, con un troquelado comercial, una de las piezas de su colección.

El coleccionista malagueño Andrés Sanz, con un troquelado comercial, una de las piezas de su colección. / A.V.

A este respecto, hace hincapié en que «había mucho talento local; pero también mucho talento internacional que venía aquí; algo parecido a lo que ocurre hoy». Entre los litógrafos extranjeros que se asentaron en la Málaga del XIX, por cierto, estuvo el cónsul inglés William Mark, el impulsor del Cementerio Inglés.

El diseño gráfico en Málaga, una ‘discreta’ historia de éxito que sale del anonimato gracias a esta brillante obra divulgativa.

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