Callejeando por Málaga
Calle Maestranza, el corazón del barrio de La Malagueta
Los vecinos comentan cómo es la vida actual en un emplazamiento industrial, cultural, turístico e histórico para Málaga

Ángel Jiménez

La calle Maestranza recibe al visitante entre dos épocas de Málaga. A un lado, el Hospital Noble, testigo de la historia de la ciudad; al otro, hoteles, restaurantes y nuevos edificios que reflejan la transformación de La Malagueta. Ambas se dejan ver con claridad en esta calle, el epicentro y corazón del barrio.
De hecho, el popular Hospital Noble se trata de uno de los emplazamientos más singulares de la ciudad. Construido entre 1866 y 1870 por la esposa e hijas del doctor Joseph Noble, sus herederas. Ellas quisieron preservar el legado de Noble, fallecido en Málaga tras contraer el cólera, con un hospital de urgencias cuyo fin principal era el de atender tanto a la población local como la extranjera que llegaba desde el Puerto de Málaga.
Y así lo hicieron, con un importante papel durante la tragedia de la fragata alemana “Gneisenau” en la que se le dió atención a todos los supervivientes. Una hospitalidad por la que Málaga obtuvo el título honorífico de “Muy Hospitalaria” en 1901, la donación por parte del cónsul de Alemania de lo que hoy se conoce como “El puente de los alemanes” y material sanitario al Hospital Noble como agradecimiento.

Fachada del Hospital Noble / Ángel Jiménez
Ubicación de la calle
Sin embargo, para comprender la historia de la calle Maestranza hay que retrotraerse hacia siglos anteriores. Pero no será hasta a partir de finales del siglo XVII cuando se pueda empezar a hablar de ella, ya que anteriormente ni siquiera existía lo que hoy se conoce como La Malagueta. Anteriormente, las olas del mar chocaban con las faldas del monte Gibralfaro y la Coracha (el tramo fortificado que une a la Alcazaba de Málaga con el castillo de Gibralfaro).
Por su parte, el inicio de las construcciones del Puerto de Málaga, marcado por la Real Provisión de Felipe II en 1586, fue el comienzo que causó la formación del terreno donde hoy se sitúa la calle Maestranza. Durante el final del siglo XVI y el XVII los malagueños fueron testigos de la evolución de un gran proyecto portuario y dentro de este el avance del Muelle de Levante fue fundamental para ello.
Como consecuencia, los diques (muro construido en el agua para proteger los barcos del oleaje) funcionaron como una barrera artificial que modificó el movimiento natural de la arena. Las corrientes marinas mueven la arena de este a oeste a lo largo de la costa constantemente. Al construirse estos muros las corrientes chocaron directamente contra ellos, lo que provocó una pérdida de fuerza de las mismas y una consecuente sedimentación motivada por la acumulación de arena masiva justo antes del obstáculo. Y esa superficie es hoy La Malagueta.
¿Por qué Maestranza?
Ya a finales del siglo XVII fue cuando se le acuñó el nombre de “La Malagueta”. En un plano de la ciudad de 1790 se hacía referencia a un “sitio para la nueva Malagueta”, inspirándose principalmente en La Barceloneta, otro barrio nacido de forma similar en la ciudad de Barcelona. Un siglo más tarde, la calle Maestranza fue bautizada como tal. Durante la infancia de Picasso, concretamente entre 1883 y 1887 en los planos ya se ve el nombre de la calle.

Plano de la calle Maestranza 1887 / Archivo municipal
En este sentido, no se sabe con seguridad el motivo del nombre acuñado a la calle. Por un lado, se podría deber a una de las principales causas que motivó la construcción del Puerto: la instalación de un arsenal para convertir a la ciudad en un lugar de abastecimiento para las flotas españolas en el Mediterráneo. Precisamente, este tipo de lugares se denominan maestranzas, unos almacenes con el fin de construir, reparar y mantener provisiones militares.
En segundo lugar, otro de los motivos podría ser su proximidad a la plaza de toros ubicada en la ciudad. En la actualidad este es, sin dudas, el mayor atractivo de la calle. Su construcción se produjo entre 1874 y 1876 con el objetivo de dotar a la ciudad de una infraestructura que respondiera a la gran afición taurina de la época y reemplázase a los antiguos recintos pequeños repartidos por la ciudad que ya eran insuficientes. En aquella época la plaza de toros referente en la provincia era la de Ronda y esta pertenecía a la prestigiosa corporación nobiliaria de la Real Maestranza, un estándar de oro en el mundo de la tauromaquía. Pese a que la Plaza de Toros de La Malagueta nunca perteneció a esta, el nombre de la calle también pudo tener esta inspiración.
En cuanto al estilo de vida en la zona, hasta entrado el siglo XX La Malagueta no era un barrio constituido. Se trataba de un asentamiento chabolista de marengos que vivían en familia dedicándose a la pesca y el comercio. No obstante, a partir de los años 50 comenzó a cambiar la zona, ya que muchos malagueños comenzaron a desplazarse hacia la calle Maestranza y sus alrededores. Algo que creó la necesidad de iniciar una gran transformación urbanística. Por ello, se tomó la decisión de expulsar a las familias marengas de la zona que vivieron durante generaciones en la zona. Muchas de ellas entre lágrimas.
Industrialización
Otro de los principales puntos a mencionar de la calle es la gran chimenea de 43 metros de altura procedente de la antigua fábrica de electricidad de La Malagueta. Esta fábrica fue uno de los principales resultados de una revolución industrial que atrajo a las principales figuras de la burguesía a la ciudad durante los siglos XIX y XX. Apellidos importantes como el de Larios, Huelin, Gross, Temboury o Crooke que han marcado parte de la historia de Málaga.
Siguiendo esta línea, Málaga fue una de las primeras ciudades de Andalucía que contaron con electricidad. A partir de 1887 se pone el foco en las gestiones para la construcción de centrales eléctricas en la ciudad. Estas fábricas se querían emplazar cerca de la ciudad, ya que se querían minimizar las pérdidas de energía cuando esta era desplazada a grandes distancias.
Entonces, en 1895 la empresa de capital inglés Málaga Electricity Co, procedente de Londres, consiguió la concesión del Ayuntamiento para ser inaugurada en 1897. El emplazamiento de La Malagueta fue visto con buenos ojos por Francisco W. Bernard, el empresario inglés que llevó a cabo este proyecto.
Como principal característica, se trataba de una zona excepcional para lo que se pretendía: tenía espacio suficiente, se situaba cerca de la población y a la vez separada de ella; y ya había otras industrias establecidas en la zona. Con el paso de los años, esta empresa fue absorbida por otra compañía llamada Hidroeléctrica del Chorro que, por circunstancias como largos períodos de sequía y exceso de demanda, se fusionó con Sevillana de Electricidad (la Endesa actual) en 1967.

Sede Sevillana Endesa, calle Maestranza, La Malagueta / Ángel Jiménez
Hoy, vecinos y visitantes pueden disfrutar de la belleza de este trozo de la historia de Málaga diseñado con un estilo neomudéjar por el arquitecto Fernando Guerrero Stratchan. Dicha forma de diseño destaca por una combinación de elementos arquitectónicos de tradición cristiana e hispanoárabe. Un signo claro y distintivo son las formas de las ventanas compuestas por arcos de herradura, presentes tanto en la plaza de toros de La Malagueta como en la central eléctrica, que rompen con los tradicionales vanos rectangulares.
Turismo y vida de barrio
Esta convivencia de edificaciones antiguas y nuevas también se puede observar en viviendas y negocios. Entre los sonidos de colisión de un martillo contra la superficie de una mesa de trabajo y el olor a madera, se encuentra Paqui, una vecina veterana en la calle que ha ido a la tapicería del barrio durante una jornada de compras habitual. Ella nota algunos cambios: “Hay mucho edificio nuevo. Esta ya no es la vecindad que teníamos, ahora hay más turistas en los apartamentos, eso sí que es un problema, expresa Paqui mientras habla con José Antonio, dueño del establecimiento llamado “Tapicería Abuelo Antonio”.
José Antonio lleva un negocio con más de 50 años de antigüedad en la calle. Pese a que opina que la calle es un buen lugar para que el tipo de negocios de decoración como el suyo perduren, comparte opiniones con Paqui respecto a los cambios: “En esta calle hay un buen ambiente y tenemos muchos clientes desde hace 20, 25, 30 años. Además, la plaza de toros da mucha vida durante las fiestas. Pero sí que se notan algunos cambios, antes había más bares típicos para tomar un café o en menú normal y corriente. Eso se ha perdido”, explica José Antonio.

Tapicería "El abuelo Antonio" en la Calle Maestranza / Ángel Jiménez
Cambio de hábitos
En referencia a ello, el dueño de la tapicería atribuye la causa de la pérdida de este tipo de negocios en la calle a diferentes causas: “Ahora hay más restaurantes destinados para turistas. También, la gente de los hoteles no suele salir a desayunar y consumir en los bares del barrio. Pero lo que más se nota es que ya se trabaja de otra manera, antes venían cientos de personas a trabajar al juzgado y al Palacio de la Tinta, junto otras personas que venían a hacer sus trámites”, describe.

Paseo. La familia de Leopoldo Keromnés pasea en coche de caballos delante de la Aduana con el tejado original. / Archivo Histórico Provincial
Cuando José Antonio habla del Palacio de la Tinta, se refiere a un emblemático edificio construido en 1908 en el Paseo de Reding de Málaga. Su nombre proviene de la época en la funcionaba como sede de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces en una época donde se utilizaba una gran cantidad de tinta diaria para sellar los billetes a mano. De hecho, la calle Keromnés, en la que se puede apreciar uno de los laterales del palacio, está dedicada a Leopoldo Keromnés, uno de los antiguos directores de la compañía.
Algunas preocupaciones
Por otro lado, hay personas que no se muestran tan optimistas con el mantenimiento de los negocios tradicionales. Francisco es zapatero en la calle Maestranza y no le ve un futuro muy halagüeño a su negocio. El principal motivo se trata de la constante producción de zapatos y los precios: “Este es uno de los negocios que está en primer objetivo de desaparición. A la gente no le merece la pena acudir aquí porque comprar unos zapatos es casi más barato que una reparación”, sostiene.

Carlos, barbero en la calle Maestranza / Ángel Jiménez
En general, los vecinos y dueños de negocios coinciden en que la masificación turística es lo que más temen. Carlos, barbero en esta calle, está satisfecho con los 5 años que lleva abierto su negocio. No obstante, expresa su preocupación a este periódico: ”Cada vez está todo más enfocado al turismo. Tengo clientes muy cercanos de toda la vida del barrio. Gente muy mayor porque los jóvenes venden los pisos que heredan o los alquilan a turistas, porque mantener un piso es algo cada vez más caro”, destaca.
Aunque la realidad actual es que negocios tradicionales se han mantenido y han perdurado a lo largo de los años en una calle para la ciudad de Málaga por la que han pasado acontecimientos culturales, industriales, históricos; y que siempre ha sido un sitio de acogida y recepción de personas. Durante estas semanas, la plaza de toros llenará la calle de vida, una muestra de que el corazón del barrio de La Malagueta sigue latiendo.
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