Historia de Churriana
Un mural en homenaje a la zafra de la caña de azúcar: la iniciativa vecinal que busca ser una seña de identidad, memoria y raíces para Churriana
Los artistas locales han participado en una exposición benéfica en la casa Gerald Brenan para recaudar fondos destinados al proyecto

Vecinos de Churiana en la exposición benéfica ubicada en la casa Gerald Brenan / Asociaciación Arcusves
Los artistas tienen más fácil mantener encendida la llama de la inspiración y más si esta se encuentra arraigada a las raíces de su tierra. Este es el caso de Pepe Chica, el escultor churrianero que tuvo la chispa necesaria para la nueva iniciativa vecinal que busca ser una seña de identidad, memoria y raíces para este distrito: un mural en homenaje a la zafra de caña de azúcar.
Ahora, la llama no solo se encuentra encendida en la imaginación de Chica, sino en las hornadas que transforman el barro empleado para la elaboración del muro en un material cerámico duro. Todo comenzó durante un viaje en Galicia: “Nos desplazamos a La Coruña y allí vi un mural en homenaje al puerto de 24 metros cuadrados. Entonces, decidí dedicar el curso de mis clases de escultura”, explica Chica.
Sin embargo, todo tomó un carácter mayor cuando se cruzó en una exposición a Clara Belén Gómez, una diseñadora digital y vecina churrianera que dio forma a la composición del muro junto a las aportaciones de Chica. Entonces, decidieron llevar la iniciativa al Pleno del Ayuntamiento de Málaga en 2024 respaldados por la asociación vecinal, con el objetivo de conseguir la cesión de un espacio para la creación del monolito. Algo que consiguieron, pero que no han logrado llevar a cabo hasta la llegada del edil Borja Vivas y su asesor Luis Rodríguez.
¿Por qué la zafra?
En este sentido, la obra ya está en proceso de construcción y está previsto que sea de unos 30 metros cuadrados. Su temática rinde homenaje a la zafra de caña de azúcar, un cultivo en el litoral oriental malagueño, conocido desde la dominación árabe (siglos IX-XV). Tras caídas y altibajos, en la década de los años 40 del siglo XIX la industria se modernizó, lo que supuso un aumento notable del cultivo. En Málaga se encontraban principalmente las fábricas y fincas de la Azucarera Larios. Concretamente, las fincas de Málaga capital y Churriana formaban un coto redondo (conjunto de tierras contiguas que forman una sola propiedad) llamado Colonia de San Isidro.
Según ha explicado a este periódico el veterano cronista churrianero, Cristóbal Salazar, conocido como “Cristóbal de Churriana”, la actividad tuvo su auge en Churriana durante la primera década del siglo XX: “El cierre de nuestra fábrica azucarera y la de Salobreña supuso su finalización. En este trabajo manual, las únicas herramientas que se utilizaban eran una hachuela y una hoz”, describe.

Recogida caña de la caña de azúcar / Cristóbal Salazar
No obstante, a finales del siglo XX y principios del XXI factores como la caída drástica de los precios frente a la competencia internacional y la transformación urbanística y agraria del territorio tuvieron como principal consecuencia el cierre de las azucareras locales debido a su falta de rentabilidad económica: “De niño recuerdo que corríamos detrás de los camiones cuando iban llenos de caña para tirarlas abajo y chuparlas después. También las mujeres tenían que quitar la ropa del tendedero porque se ponía negra, cuando se quemaban las cañas. La construcción del aeropuerto le quitó mucho espacio a la producción y la fábrica. Una industria que le ha dado tanto a Churriana y que tuvo que desaparecer, ya no tenía sentido mantener eso”, explica Chica a este periódico.
Por ello, el diseño propuesto por Clara Belén Gómez trata de ilustrar esta actividad agrícola como seña identitaria de Churriana. La obra consta de dos caras. En una de ellas, se representará a un hombre cortando una caña, junto a la zafra, caña quemada, la fábrica azucarera y ganado dedicado al transporte de cultivo. Y por la otra cara, se puede ver a una mujer con dos canastas junto a más elementos identificativos como la playa, el mar, las casas típicas y un calendario que representa las diferentes fases de cosecha alrededor de un campesino: “Pepe Chica me dice que en la avenida Velázquez hay una rueda de una fábrica de azúcar de un motor hidráulico de una fábrica de azúcar. Y entonces busco la fotografía, y una rueda de color rojo con sus radios como él quería. Y entonces de ahí nos inspiramos para plasmar el calendario de cosecha en el boceto”, expone Gómez.

Boceto de una de las caras del mural / Clara Belén Gómez
Un trabajo complejo
Actualmente, el proyecto cuenta con un total de 7 ceramistas, alumnos de Chica, un albañil, un pintor y una diseñadora: “Hacen falta muchísimas manos y mucho material. Llevamos 3 semanas y esto va para un año por lo que durante este tiempo tenemos que costear lo que supone el barro, los esmaltes y el horno. El barro rojo es el que usamos normalmente, pero cuando haces un trabajo de este tipo tienes que hacerlo con un barro especial que cuesta el doble o el triple. Por otro lado, cada hornada serían 90 euros y queda mucho por hacer. El presupuesto previsto es de unos 10.000 euros”, declara Chica.
Ante la necesidad de apoyo para una iniciativa que va a estar costeada por la propia vecindad del distrito, los impulsores del proyecto con el respaldo de la Asociación Recreativa Cultural Social de Vecinos de Churriana (Arcusves) han llevado a cabo diferentes acciones. Entre ellas, el mercadillo benéfico en la casa de la cultura Gerald Brenan del 10 al 14 de agosto con el que los artistas locales se han volcado: “Hay un grupo grande de pintores que han donado sus cuadros para esto. Los precios se han puesto hasta el 50% porque hay algunas obras que ya han sido expuestas en museos. Hay obras con un precio desde los 20 euros hasta los 600 aproximadamente”, explica Inmaculada Viñolo, presidenta de Arcusves.
Pero las propuestas no quedan aquí, además las personas que lo deseen podrán apadrinar un azulejo del mural con el objetivo de “crear pertenencia”. Por otro lado, hay una “lista de deseos”, en el establecimiento ‘Santiago Pidal, materiales para ceramistas’ destinado a la compra de material necesario para la continuación del proyecto. Además, se han creado unos imanes para las neveras con propósito de reforzar los métodos de subvención para el proyecto. Siguiendo la línea, actualmente se busca la colaboración de negocios y empresarios locales.
Todo ello, para un proyecto que se construirá en la nueva ampliación de la Plaza de la Inmaculada (La Higuereta) mirando al aeropuerto, terreno donde antes se asentaba La Vega de Churriana. Esta no es la primera vez que Chica tiene una iniciativa para conmemorar la historia de Churriana: el busto del popular cronista churrianero Cristóbal Salazar, sus exposiciones temporales en la barriada y, ahora, este mural sobre la zafra de caña de azúcar son algunas de sus aportaciones. Una serie de proyectos para un distrito, que fue un municipio en el pasado y que no quiere perder su extensa memoria.
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