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Trabajo en Feria

La feria que no se ve: así viven ‘los currantes’ que mantienen la gran fiesta de Málaga

Comerciantes, hosteleros u operarios de limpieza explican su experiencia durante largas y duras jornadas laborales

Laura, trabajadora en un puesto ambulante de la Feria de Málaga

Laura, trabajadora en un puesto ambulante de la Feria de Málaga / Álex Zea

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Ángel Jiménez

Ángel Jiménez

Málaga

Como lo que sucede detrás del telón durante una obra de teatro, la Feria de Málaga también cuenta con una realidad que no siempre se ve: las largas y duras jornadas laborales de los trabajos que mantienen esta gran fiesta. Unos oficios vitales para que locales y visitantes de todas partes puedan disfrutar de la gran semana de los malagueños.

Año tras año, hay personas que llevan oficios familiares de toda la vida y que viven la feria desde cerca, pero a la vez desde lejos. El disfrute de algunos es para ellos sinónimo de trabajo. Por ejemplo, siempre son necesarios puestos que acerquen a todos el sabor típico de la feria, como el de Laura que lleva un puesto de tradición familiar ubicado justo a la entrada del Real.

En su caso, como el de muchos feriantes, ella ha interiorizado el oficio desde bien pequeña: “Vengo aquí desde que tengo uso de razón, a los 10 años. Siempre he estado aquí de una manera o de otra”, afirma Laura. Contrariamente, para otras personas esta feria es la primera que viven al margen del ocio. Por ejemplo, esta es la primera feria de Carlos, camarero en una de las casetas del recinto. Él reconoce que hay diferencia entre turnos.

En este sentido, las casetas de feria suelen dar servicios en turnos diurnos y nocturnos: “Hay que diferenciar las partes de la mañana y la noche. La de la mañana tienes que venir con el calor y el sol y ya vienes cansado de por sí. Y depende del tipo de servicios porque si ofrece comida tienes que estar más pendiente y servir a la gente, continúa. “Pero por la noche es más llevadero porque hace un poco más fresco, es otro tipo de ambiente, y servir copas es algo más mecánico y por esa parte bien”, explica.

Carlos, camarero en una de las casetas de la Feria de Málaga

Carlos, camarero en una de las casetas de la Feria de Málaga / Álex Zea

Sin embargo, según cuentan algunos trabajadores en feria, hay turnos que se fusionan y se convierten en jornadas interminables, un hecho que denuncian sindicatos de trabajadores como UGT Málaga. Laura afirma haber sido testigo de ello: “En el tema de casetas las jornadas son mucho más largas por lo que nos cuentan. Un seguridad vino ayer y me dijo que estuvo de turno desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la mañana. Calcula las horas”, expone.

Falta de civismo

Dificultades que se juntan con la siempre existente falta de civismo en un grupo considerable de asistentes a estas fiestas. Frecuentemente, se viven episodios de violencia derivados del consumo de alcohol o simplemente por conflictos personales. Por ello, cada año la Feria de Málaga cuenta con un dispositivo extraordinario de agentes. En 2026, se han desplegado 2.290 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ,193 más respecto al año anterior, según la Subdelegación del Gobierno.

En este contexto , las diferentes casetas siempre cuentan con porteros para supervisar y controlar la salida y entrada de personas en las carpas. Tarea para la que se emplea un importante esfuerzo físico y mental que se une a jornadas casi interminables para algunos: “La verdad es que estoy acostumbrado a echar 12, 14, 16 horas. La dificultad depende de la caseta, si es más movidita o de las horas porque por la noche la gente va más mal”. explica Ángel, un portero que trabaja en la profesión recién cumplida la mayoría de edad.

Por otro lado, la falta de civismo no solo es un escollo momentáneo para los currantes, sino que, en muchos casos, se extiende al día siguiente. Respirar mal olor o contemplar abundantes residuos en las calles es el resultado que dejan las numerosas personas que no se molestan en tirar sus desperdicios a la basura. Por ello, también hay un importante equipo de limpieza. La Empresa de Limpieza de Málaga (Limasam) ha preparado un dispositivo de 500 puestos de trabajo para atender a este aumento de la actividad.

Entre ellos, se encuentra Samuel que ha trabajado durante 18 años en esta compleja labor: “Es duro porque son muchos turnos y hay muchísima gente. La gente no es cívica y ya no es solamente la basura, sino que vas con el camión por las calles y se meten por medio”, afirma. Por su parte, Samuel empatiza con las personas que “quieren disfrutar”, pero también reclama comprensión hacia los operarios de limpieza: “Tienen que entender que tenemos que limpiar para que ellos puedan disfrutar. Tenemos que limpiar para que sea una zona segura y salubre, y, además, no haya percances a la hora de que te cortes con un cristal o clavarte algo”, afirma.

Samuel, operario de limpieza en la Feria de Málaga

Samuel, operario de limpieza en la Feria de Málaga / Álex Zea

Compaginar ocio y trabajo

No obstante, hay trabajadores a los que las jornadas se les hacen más amenas porque hacen algo que les apasiona. Este es el caso de Miguel, que pasea uno de los numerosos coches de caballo en la feria. Una consolidada tradición ecuestre, que se deja ver en el recinto ferial Cortijo de Torres a diferencia del Centro Histórico, donde están prohibidos.

En este sentido, Miguel comparte su rutina de trabajo que cuenta con la larga experiencia de 18 años ininterrumpidos: “Nos dedicamos a pasear familias, amistades y compromisos durante la semana de feria. Las jornadas empiezan a las 8 o 9 de la mañana, antes les damos de comer pienso a los animales, les pegamos una ducha y les ponemos sus guarniciones (juego de piezas y correas de cuero) y cascabeles. Nosotros también nos vestimos para la ocasión de feria.”, expone Miguel que disfruta de su trabajo por “su gusto hacia los animales”.

Miguel, encargado de llevar coches de caballos en el Real de la Feria

Miguel, encargado de llevar coches de caballos en el Real de la Feria / Álex Zea

Como Miguel, otros viven el oficio y se dejan llevar por el ambiente de la feria. Carlos decidió trabajar este año en la feria “porque quería vivir la experiencia”. Comenta que hay camareros que se enfocan en servir copas o comidas y otros que se animan, pese al estrés de un trabajo que no permite mucho descanso: “Es verdad que con el calor se pasa mal, pero cuando se va y la gente está ambientada con la bebida y tal se vive de otra forma. Hay veces que me gusta animar a la caseta”, apostilla.

Aunque hay otros casos en los que los horarios permiten compaginar el ocio con las jornadas laborales. Andrea es encargada de relaciones públicas en la caseta Mala Mía. Su trabajo resulta exigente tanto física como mentalmente, ya que implica permanecer de pie y tratar con gente de forma constante. Sin embargo, sus horarios le permiten descansar entre turnos y disfrutar también de la feria: “Se pueden compaginar, luego vas a tu casa, te echas un rato a dormir y luego sales otro ratito para la feria y disfrutas. No como un día que no tuvieras que ir a trabajar, pero sí”, declara.

Andrea, encargada de relaciones públicas en una caseta de la Feria de Málaga

Andrea, encargada de relaciones públicas en una caseta de la Feria de Málaga / Álex Zea

Menor afluencia

Aun así, hay algo en lo que todos coinciden: el aumento de precios y la consecuente bajada de clientes. Laura ha notado esta subida y cada vez le es más costoso y menos sostenible sacar adelante su veterano negocio: “La cosa de clientes va más calmadita, no va mal, pero también se entiende que los precios han subido mucho”, continúa. “Las subidas de precio en gastos de almacenes o gasolina cuando se hacen transportes e impuestos del Ayuntamiento se notan”, explica.

En cambio, la afluencia de personas también depende de los días. Y hosteleros, operarios de limpieza, vendedores ambulantes, porteros y encargados de seguridad prevén que los dos últimos días de feria sean los más fuertes.” Los días punteros el ambiente va a ser espectacular y es la Feria de Málaga en verano y todo el mundo viene aquí”, afirma Carlos. Por ello, todos los oficios son necesarios para el éxito año tras año de esta importante cita.

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