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Debate

Los malagueños lo tienen claro en la Feria: el Real ya le gana la partida al Centro

A punto de cumplir 30 años, el Cortijo de Torres vive unas temporadas de esplendor a plena luz del día: tranquilidad, amplitud y tradición, sus claves

Así viven los malagueños la Feria en el Real de Cortijo de Torres: volantes, música y mucho ambiente

Ángel Jiménez

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Ángel Jiménez

Ángel Jiménez

Málaga

El sábado 15 de agosto de 1998 se cortaba la cinta verde y morada, representante de los colores emblemáticos de Málaga, para la inauguración del recinto de Cortijo de Torres como espacio oficial para la Feria de Málaga. En esa fecha el Ayuntamiento de la ciudad encontró el emplazamiento para albergar esta gran fiesta que tanto buscaba. Sin embargo, 28 años después, la evolución de la Feria despierta opiniones diversas entre los malagueños, que valoran tanto sus transformaciones como los aspectos que, a su juicio, se han perdido por el camino.

En este aspecto, se nota un cambio considerable del recinto ferial respecto a sus inicios, centrado en su crecimiento. Este espacio se ha consolidado como una costumbre que los malagueños de todas las generaciones desarrollan cada año. José María ha asistido toda su vida, ahora sale más a la Feria de día junto a sus amigos: “Echamos la tarde en dos o tres casetas de copas y sin más. Aquí todo es muy cómodo y muy amplio, tiene casetas, aire acondicionado y se pueden hacer muchas cosas”, explica.

José María junto a su amigo en la Feria del Real

José María junto a su amigo en la Feria del Real / Ángel Jiménez

Siguiendo con esto, José María hace referencia a los conciertos, los espectáculos de música tradicional, la actividad de coches de caballo o las emblemáticas atracciones de las que se puede disfrutar en el recinto. Sin embargo, antes del establecimiento del Cortijo de Torres como lugar oficial para la Feria, la fiesta se vivía de un modo diferente: “Desde principios de los 80 que empezó la feria del Centro y estaba muy bien hasta finales de los 80, principios de los 90. Y ya desde hace 4 ó 5 años al Centro ya va muy poca gente y ahora sin embargo el Real es lo que más le gusta a la gente”, explica José María.

Esta supuesta degradación de la Feria del Centro ocurre de forma paralela al auge del Real. Malagueños como Álvaro opinan que, pese a lo bonito que resulta el Real, se debe evitar la desaparición de la feria en el Casco Histórico de la ciudad: “La tradición para mí está en el Centro y hay que volver a retomarla”, opina. Junto a Álvaro, coinciden otras afirmaciones como la de Lucía, que lleva un año en el extranjero y ha acudido expresamente a vivir estas grandes fiestas: “Llevo viniendo toda la vida y veo cada vez más malagueños en la Feria del Real. El Centro se ha vuelto más para los extranjeros", afirma.

Alvaro en la Feria del Real

Alvaro en la Feria del Real / Ángel Jiménez

En cuanto a la vigencia de las tradiciones, la mayoría coinciden en su mantenimiento en el Real. Destacan los vestidos típicos, los coches de caballo, repartidores de biznagas y los barriles de cartojal refrescante en las casetas: "Soy más del Real, el ambiente es bastante bueno y se ven muchas niñas malagueñas vestidas, buen ambiente y todo es muy agradable de ver”, destaca Paula, una joven que acude sin falta desde su infancia.

Paula, asistente a la Feria del Real

Paula, asistente a la Feria del Real / Ángel Jiménez

Dia y noche, Ferias diferentes

No obstante, no solo son los propios malagueños los que disfrutan de esto. Desde una perspectiva externa, visitantes y turistas se sorprenden por el ambiente que desprende el Real. José María comenta que hace unos días vió a una pareja de extranjeros comiendo en una caseta “alucinando” con un espectáculo flamenco. Por ejemplo, Rosario viene de Lérida y hace 3 años que acude a una feria que le fascina: “Es una pasada de preciosidad, amabilidad, atención, disfruto un montón de cada momento que estoy en la feria”, expone. Pese a ello, Rosario nota una diferencia entre día y noche: “Suelo venir de día, se pasea bien, no hay tanta aglomeración de personas y hay otro ambiente. Por la noche hay más masificación, pero depende cómo quieras ver la Feria”, concluye.

Rosario, en el Cortijo de Torres

Rosario, en el Cortijo de Torres / Alex Zea

Una gran cantidad de malagueños aseguran que cuando pasan las horas del día y comienza el ambiente nocturno de las casetas, el ambiente de la Feria cambia por completo: “A esas horas aquí hay un ambiente más festivo y menos tradicional. Lo bonito verdaderamente se vive durante el día, por la noche podría ser cualquier fiesta normal”, apostilla Álvaro.

Los precios, otro motivo de debate

Por otra parte, una de las cuestiones más recurrentes en los últimos años en referencia a la Feria de Málaga han sido los precios. Algo que genera intercambio de opiniones, entre los que opinan que los precios han sido altos siempre, los que hacen el esfuerzo simplemente por disfrutar y los que lo consideran algo insostenible. Álvaro es uno de estos últimos: “Para mí es un problema bajar 4 veces como otros años; ahora me lo planteo porque no es solo por el precio, sino por la calidad. Te están vendiendo cosas sobredimensionadas en precio que no merecen la pena en verdad”, continúa. “Cercano a los 30 euros es lo más barato que me he encontrado en un menú normal. Si quieres echar la tarde, son mínimo 50 euros”, expone.

A pesar de los precios, Lucía sigue acudiendo a los mismos lugares de siempre y ahorra para poder “compartir la fiesta” con su familia y amigos. En cambio a José María no le sorprenden los precios: “ En estos últimos años quizá haya habido más repunte, pero la Feria siempre ha sido cara.”, expone. En referencia a ello, la Unión de Consumidores de Málaga, recoge en su encuesta anual, se prevé que el gasto de los asistentes tenga una media de 76,63 euros por persona durante la Feria.

Lucía en la Feria del Real junto a su acompañante

Lucía en la Feria del Real junto a su acompañante / Ángel Jiménez

Así, casi tres décadas después de su llegada a Cortijo de Torres, la Feria continúa transformándose. El Real ha ganado protagonismo, las tradiciones se mantienen y la celebración atrae tanto a malagueños como a visitantes. Pero cuestiones como la pérdida de peso del Centro, la diferencia entre el ambiente diurno y nocturno y el aumento del coste de la fiesta abren un debate entre quienes quieren conservar la Feria tal y como la recuerdan y quienes prefieren una celebración adaptada a los nuevos tiempos. Pero, como expone José María y comparten muchos malagueños: “La feria de Málaga es un referente, un buen reclamo y debemos estar orgullosos de ella”.

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