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“Farmear aura” en Málaga: la fiebre de TikTok llena la Plaza de la Marina de cientos de jóvenes y curiosos

La Plaza de la Marina se convierte en el escenario en el que acoger a cientos de niños y adolescentes para ver quién es el mejor farmeando aura

“Farmear aura” en Málaga: la fiebre de TikTok llena la plaza de la Marina de cientos de jóvenes y curiosos

Blanca Ramos-Noguera

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Blanca Ramos-Noguera

Málaga

Hubo una época en la que los juguetes tenían más pinta de serlo. Una cocinita, una barbie, un coche teledirigido… la diversión se podía tocar, montar y desmontar, intercambiar o llevarse al parque para compartir. Ahora, los parques parecen ser lugares de cuento, y lo de compartir se ha quedado reducido a las publicaciones en redes sociales.

La Plaza de la Marina ha sido testigo de ello. Ser la sede de una batalla de farmear aura, es algo que probablemente no se sepa explicar si el trend te ha pillado algo más mayor. Niños y adolescentes frente a frente, rodeados por un público que ríe, grita y levanta los teléfonos para grabar. No hay balón, ni cartas, ni cromos. Hay poses, gestos, sonidos y referencias nacidas en TikTok. ¿El ganador? El que sea capaz de farmear más aura, que dicho en otras palabras, puede ser el que derroche más carisma.

Ya no se juega como antes

Lo curioso no es tanto la batalla como la naturalidad con la que sucede. Los niños de hoy saben perfectamente qué tienen que hacer. Reconocen cada gesto, entienden cada referencia y se ríen. Para ellos no hay nada extraño en competir por algo tan intangible como el ‘aura’. Para quien creció montando clips de playmobil y los mira desde fuera, en cambio, resulta inevitable pensar en cuánto ha cambiado el juego.

De fondo seguía sonando los vítores de quienes estaban alrededor, y es que realmente «no se puede explicar. El aura se tiene o no se tiene», tal y como decía una chica con pelo rojo que no quería perder detalle de lo que pasaba en el centro del círculo. Personas disfrazadas de personajes que se alejan de los míticos de Disney, camisetas personalizadas y una palabra en común: aura.

Batalla de 'farmear aura' en la Plaza de la Marina

Cientos de personas se reunieron en la batalla de farmear aura en la Plaza de la Marina / Blanca Ramos-Noguera / LMA

Del patio del colegio al algoritmo

Entre tantos adolescentes, había también quienes ya pasaron esa etapa, y ahora tan solo miran asombrados la evolución del entretenimiento. «Yo me acuerdo cuando en el patio jugaban al escondite, y ahora hacer bailes de TikTok es mucho más entretenido», comentaba una profesora de primaria que estaba allí con la intención de ver con sus propios ojos que lo de la quedada era real. «Realmente me preocupa que la etapa de los juguetes se haya terminado», terminó por decir sin poder evitar girar los ojos hacia arriba.

La quedada siguió transcurriendo entre bailes y disfraces. Pese a una intervención por parte de la Policía Local debido a un pequeño malentendido dentro de la multitud, la quedada salió adelante con normalidad entre vítores y caras de asombro por los gestos de los protagonistas en el centro del círculo. «Nos hemos enterado por redes sociales, queremos volver a hacer una», afirmaban un grupo de chicos ya algo alejados del foco.

Batalla de 'farmear aura' en la Plaza de la Marina

Aquí la competición consiste en gestos, poses, bailes y referencias nacidas en TikTok. / Blanca Ramos-Noguera / LMA

En busca de los juguetes desaparecidos

Sería muy fácil concluir este reportaje diciendo que los niños ya no quieren a los juguetes. Que Woody, Buzz Lightyear y los demás ahora tan solo son un buen recuerdo. Ahora lo más importante es conseguir una reacción, acumular visualizaciones o convertirse durante unos segundos en el centro de atención en la plaza. Antes bastaba con sacar una pelota al parque para que comenzara una aventura. Hoy puede bastar con abrir TikTok, aprender un gesto y salir a la calle a demostrar cuánto ‘aura’ se tiene.

Y entre bailes, disfraces, teléfonos en alto y gritos de emoción, la Plaza de la Marina ha dejado una imagen que, más allá de la anécdota, dice mucho de los niños que están creciendo hoy. Al final, los niños siguen buscando lo mismo que buscaban antes: jugar, reírse y sentirse parte de algo.

Esta vez lo hacen al ritmo de un trend, rodeados de móviles y palabras que dentro de unos años quizá ya nadie recuerde. Pero mientras tanto, esta tarde, la Plaza de la Marina fue su patio de recreo, y ellos, con sus gestos y sus risas, hicieron lo que hacen todas las generaciones cuando son pequeñas: inventarse una manera de pasarlo bien y convertirla, sin saberlo, en un recuerdo.

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