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Medio Ambiente

La Junta de Andalucía abre expediente sancionador a Emasa por un vertido de aguas residuales en Guadalmar en abril

El Ayuntamiento de Málaga alega que en esa zona sólo le consta un alivio de la red unitaria por lluvias cuatro días antes y que la denuncia no cuenta con muestras que determinen la naturaleza del derrame

El canal auxiliar en el que se localizó el vertido, en una imagen del pasado miércoles. | L.O.

El canal auxiliar en el que se localizó el vertido, en una imagen del pasado miércoles. | L.O.

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Málaga

La Junta de Andalucía mantiene abierto un expediente sancionador a la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (Emasa) por el vertido de aguas residuales al mar detectado el pasado mes de abril entre la desembocadura del río Guadalhorce y la urbanización Guadalmar, en el extremo oeste de la capital. Según ha podido saber La Opinión, el origen del procedimiento es el acta de denuncia que levantaron los agentes de Medio Ambiente que localizaron el vertido, diligencia que pasó a gestionar el Departamento de Asuntos Jurídicos y Régimen de Usuarios de la Delegación Territorial de Medio Ambiente y que actualmente se encuentra en la fase de alegaciones. Desde la administración andaluza no han querido especificar si se tramita como una infracción leve, grave o muy grave.

El Ayuntamiento de Málaga sí confirma la existencia de un expediente por un «supuesto» vertido al canal auxiliar que hay entre el margen derecho del río Guadalhorce y la urbanización Guadalmar y que desemboca junto a la playa de este barrio del distrito de Churriana. Las fuentes consultadas explican que los agentes de Medio Ambiente habrían observado el vertido de aguas residuales el 29 de abril, aunque precisan que la propia resolución indica que «no se tomaron muestras de las mismas» para confirmar esos fundamentos. Por esas fechas y en esa zona, a Emasa sólo le consta que el 25 de abril, cuatro días antes, se produjo «un alivio breve por lluvia desde uno de los aliviaderos que, debido al sistema unitario de saneamiento en esa zona, podría verter el agua residual hacia la red de pluviales, que es la que conecta con el citado canal».

Imagen actual de la desembocadura del canal auxiiar.

Imagen actual de la desembocadura del canal auxiliar junto a la playa. / L.O.

Este alivio «puntual», explican, fue comunicado el 28 de abril a todos los organismos competentes, tal y como exige la normativa vigente en materia de vertidos y protección del dominio público hidráulico y marítimo-terrestre. Y subrayan que los desbordamientos de los sistemas de saneamiento por lluvia están previstos en el Reglamento de Vertidos al Dominio Público Hidráulico (DPH) y Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) en el artículo 48 del Decreto 109/2015. Estas y otras cuestiones, incluida la ausencia de muestras, han sido presentadas como alegaciones por parte de Emasa.

Annus horribilis

Esta incidencia se conoce después de que media docena de playas de la capital tuvieran que ser cerradas al baño varios días, en plena Feria de Málaga, por la alta presencia de la bacteria fecal E. Coli. El Ayuntamiento explicó que la tormenta de la madrugada del 15 de agosto obligó a abrir aliviaderos en distintos puntos de la ciudad donde la red de saneamiento es unitaria y no separa las aguas pluviales de las residuales. Semanas antes, el 23 de julio, el Consistorio también se vio obligado a cerrar las playas de Pedregalejo y El Palo por los altos niveles detectados de E. Coli que achacó a la gran concentración de bañistas durante las celebraciones del Día del Carmen. La pasada primavera, las playas de Guadalmar y Los Álamos (Torremolinos) tuvieron que ser cerradas al baño durante más de seis semanas por los vertidos de aguas fecales que provocó la rotura de un gran colector en la desembocadura del río Guadalhorce. En este caso, la grave avería se achacó a las fuertes lluvias del mes de diciembre.

La bandera roja ondeaba en los puestos de socorrismo de las playas de Pedregalejo y El Palo.

La bandera roja ondeaba en los puestos de socorrismo de las playas de Pedregalejo y El Palo. / Álex Zea

A finales de mayo, con las playas abiertas unos días antes, la rotura de otra tubería en la zona del Arraijanal provocó un nuevo vertido de aguas fecales en el arenal y en el mar que obligó a prohibir el baño en Guadalmar otros cinco días más, aunque de esta incidencia no ha trascendido si existe o no expediente sancionador.

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