Música
Canela Party 2026: tres días de música, pogos y disfraces toman Torremolinos
El festival reúne a 16.500 personas con una propuesta que viaja del ‘hardcore’ al flamenco y la psicodelia y culmina con su tradicional ‘Gran Pitote’

El recinto ferial de Torremolinos se ha vuelto a endulzar con ese sabor tan característico que deja el Canela Party año tras año. En un momento en el que el disfrute y la conciencia social no siempre van de la mano, el festival consigue hacerlos convivir a través de la música, el compromiso y, cómo no, su particular ‘Gran Pitote’.
Durante tres días, el recinto ferial volvió a convertirse en un pequeño universo con reglas propias. Sobre los escenarios se sucedieron numerosos grupos y estilos: hardcore, psicodelia, punk, flamenco o electrónica. Sin embargo, los focos no alumbraron únicamente al escenario. Frente a él, un público llegado desde distintos puntos del mundo disfrutó entre pogos, bailes y una energía que se mantuvo durante las tres jornadas del Canela Party 2026. Porque si algo volvió a demostrar esta edición es que, en el Canela, la música ocupa el centro, pero buena parte del espectáculo también sucede abajo, entre quienes la escuchan.

Público en uno de los conciertos del sábado en el Canela Party / Javier Rosa
16.500 personas pasaron por un festival que mantiene intactos algunos de los principios que lo acompañan desde sus orígenes. Sin zonas VIP y sin conciertos simultáneos que obligasen al público a elegir entre artistas, los escenarios ‘Fistro’ y ‘Jarl’ se dieron el relevo durante las tres jornadas.
Un jueves marcado por los imprevistos
El Canela comenzó antes incluso de que sonara la primera nota con un contratiempo importante. Unknown Mortal Orchestra, uno de los grandes atractivos internacionales de la edición, anunció su cancelación a última hora debido a una emergencia médica que impedía al grupo viajar a Europa. La organización reaccionó a contrarreloj y encontró sustituto en Friko, banda de Chicago que aterrizó en Torremolinos prácticamente sobre la bocina.
El imprevisto no impidió que la primera jornada sirviera como una perfecta carta de presentación de lo que significa el Canela: estilos aparentemente incompatibles compartiendo escenario y público con apenas unos minutos de diferencia. Man/Woman/Chainsaw y Maruja mostraron dos caras de una nueva generación de bandas británicas que encuentra en la experimentación su terreno de juego, mientras Basement endureció el tono de una noche que todavía guardaba buena parte de su pólvora.

Friko durante su actuación en el Canela Party / Jose A. Albertos
Una de las descargas más contundentes llegó desde Australia. Speed convirtió el recinto en territorio hardcore, con un público que vivió el concierto con intensidad y protagonizó numerosos pogos ante una banda que llegaba a Torremolinos como una de las propuestas más esperadas por los seguidores del género. Antes y después hubo espacio para cambiar por completo de registro: de la experimentación de Geordie Greep a la delicadeza psicodélica de Melody's Echo Chamber.
Y si el Canela presume de poder pasar de un género a otro sin pedir permiso, Baiuca lo demostró con una mezcla de electrónica, sonidos y elementos de la tradición gallega. Una propuesta muy alejada del hardcore que había atravesado buena parte de la jornada, pero que encajó a la perfección en un festival que hace precisamente de esos contrastes una de sus principales virtudes.

Ambiente en uno de los conciertos del viernes del Canela. / Jose A. Albertos
Mannequin Pussy incendia el viernes
Si el jueves sirvió para calentar motores, el viernes elevó de manera considerable la temperatura. La banda estadounidense, Mannequin Pussy, llevó al escenario uno de los directos más intensos de la edición, con una combinación de punk, distorsión y actitud, unos ingredientes que encontró una respuesta rápida entre las primeras filas.
Los británicos High Vis también apostó por la contundencia y trasladaron a Torremolinos su particular combinación de hardcore y sonidos asociados al post-punk, mientras Weird Nightmare mantuvo las guitarras y la distorsión como protagonistas. El viernes confirmó que la propuestas más abrasivas continúan con un espacio privilegiado dentro de la personalidad musical del Canela.

Mannequin Pussy durante su actuación en Canela Party 2026 / Javier Rosa
Pero bastaba esperar al siguiente cambio de escenario para comprobar que aquí las etiquetas duran poco. Ángeles Toledano llevó el flamenco contemporáneo hasta un recinto acostumbrado a guitarras distorsionadas y pogos. Una de esas combinaciones que sobre el papel podrían resultar extrañas y que, precisamente por ello, resumen bien la filosofía del festival.
La Paloma volvió a defender la vitalidad de la nueva escena madrileña, mientras Rufus T. Firefly desplegó su densidad instrumental y psicodélica. Gazella, FUET!, Mala Gestión y los portugueses Maquina. completaron una jornada que volvió a obligar al público a cambiar de registro constantemente, pero nunca de escenario por obligación.

Panorámica de los dos escenarios del Canela Party / Javier Rosa
El 'Gran Pitote' toma Torremolinos
Las camisetas negras, los pantalones cortos y los atuendos festivaleros comenzaron a compartir espacio con una fauna bastante menos habitual. Payasos, el hotel Ibis, magos, personajes de películas tomaron el recinto ferial desde primera hora. Era el día del 'Gran Pitote', la tradición que desde los orígenes del Canela invita a músicos y asistentes a disfrazarse durante la última jornada.
Si durante el jueves y el viernes el espectáculo estaba sobre los escenarios, el sábado resultaba complicado determinar hacia dónde mirar y el público tomó el papel principal del festival. Los disfraces individuales dieron paso a elaboradas propuestas colectivas mientras las propias bandas asumían una tradición que ya forma parte inseparable de la identidad del festival.

El sábado es el 'Gran Pitote' del Canela con la fiesta de disfraces / L.O
Carolina Durante llevó esa filosofía hasta su escenografía. Los madrileños convirtieron su actuación en un pequeño circo, con un decorado presidido por una carpa y con los integrantes del grupo caracterizados como payasos, mientras Diego Ibáñez asumió el papel de forzudo. Música y disfraz dejaron así de ser dos elementos independientes para formar parte de un mismo espectáculo. El grupo encontró desde los primeros temas a un público dispuesto a entregarse al concierto, con pogos que se abrían una y otra vez entre las primeras filas y canciones coreadas de principio a fin. Saltos, empujones y brazos en alto acompañaron una actuación en la que el disfrute se trasladó rápidamente del escenario a la pista.

Diego Ibáñez, vocalista de Carolina Durante, durante su actuación el sábado en el Canela Party 2026 / Adrián Torres Postigo
Pero la actuación de Carolina Durante no fue el único motivo para mirar al escenario. Nada más terminar el concierto de los madrileños, el Canela aprovechó uno de los momentos de mayor expectación de la noche para levantar ligeramente el telón de su próxima edición. La organización presentó un primer adelanto del Canela Party 2027, un año especialmente señalado en el calendario: el festival celebrará su 20.º aniversario desde aquella primera fiesta de 2007.
Carolina Durante no fueron los únicos que hicieron los deberes y se disfrazaron para su concierto. Karen Dió apareció bajo la estética de Men in Black, mientras Nation of Language cerró su gira en el Canela Party y optó por transformarse en magos. Sobre el escenario cambiaban los géneros; debajo, los personajes. El resultado fue esa particular comunión entre músicos y asistentes que el Canela lleva años intentando conservar a medida que aumenta su tamaño.

Carolina Durante durante su actuación del Canela Party 2026 / Adrián Torres Postigo
Deafheaven protagonizó uno de los momentos más contundentes de la última jornada. La banda estadounidense desplegó el muro sonoro que caracteriza su mezcla de black metal, shoegaze y post-rock, llevando el blackgaze hasta un público que pocas horas antes podía encontrarse bailando propuestas radicalmente distintas.
La jornada dejó también espacio para el synth-pop de Nation of Language, el punk de Upchuck y Karen Dió, las guitarras de Wavves y propuestas nacionales como Amor Líquido, Las Petunias, Sandré, joseluis o los sevillanos Cervatana. Chalk completó la presencia de un cartel que volvió a encontrar en la ausencia de una única dirección musical su propia dirección.
- El histórico pueblo de Málaga de 9.000 habitantes en el que el actor Salva Reina tiene sus raíces: una localidad rodeada de sierra con fachadas encaladas y plazas tranquilas
- Vecinos de Málaga Este se concentran este sábado contra las obras en la playa de los Baños del Carmen
- La avispa oriental no es la asiática: guía para diferenciarlas y saber cuál es más común en Málaga
- Herido el conductor de un VTC tras volcar su vehículo en Málaga capital
- La tala del gran ficus de La Paz llega al Ayuntamiento: Con Málaga registra 26 preguntas
- Más de un centenar de vecinos de La Paz protestan por la tala de un ficus y piden al Ayuntamiento los informes técnicos
- Caso Grupo Vera: desarticulada en Málaga la matriz de una trama que promovió el expolio millonario de la constructora
- El rincón de Málaga que enamoró a Orson Welles y en el que pidió que esparcieran sus cenizas: 'Un hombre no es de donde nace, sino de donde elige morir
