Era el día del resurgir, pero el Málaga se quedó frío como Filomena. Después del alegrón copero, ante el mismo rival pero un partido muy diferente, los de Pellicer tenían el escenario perfecto para marcar distancias y demostrar que los brotes verdes vistos en las últimas semanas ya habían germinado. Esta vez no fue mala suerte o falta de puntería en los últimos metros, parece que aún hay mucho que hacer...

El partido se antojaba distinto al de Copa del Rey desde el inicio. Cambiaron algunos de los protagonistas en el once titular de ambos equipos, incluido el exmalaguista Gustavo Blanco Leschuk, ahora en el conjunto carbayón. Pellicer, por su parte, optó por una puesta en escena muy ofensiva con un 4-4-2.

Tras unos primeros minutos para medir fuerzas y analizar las intenciones del rival, el Málaga comenzó a adelantar metros para plantarse en el área de Femenías. Avisaron en varias ocasiones Yanis y Chavarría, uno asistía al otro y viceversa, una sociedad que rinde. Así, poco tardó en llegar el primer gol del partido para los blanquiazules. A raíz de un saque de esquina, Cristian y otra vez Yanis se asociaron en corto para que el francoargelino, en un despiste de la defensa asturiana, desde el interior del área enviase el balón al fondo de la red con la zurda.

Con el viento de cara tras el gol, los de Pellicer trataron de aumentar la ventaja, pero las prisas los llevaron a fuera de juego primero de Chavarría a pase de Caye Quintana y poco después de Yanis.

Aunque poco a poco los jugadores del Cuco Ziganda comenzaron a mostrar sus cartas y fueron de menos a más. Tuvieron dos ocasiones muy claras los ovetenses. Rodri, a pase de Blanco Leschuk, remató con la cabeza y Dani Barrio tuvo que salir a para atajar. Poco después, Javi Mier también intentó el cabezazo, pero su disparo se marchó desviado.

El Oviedo incluso llegó a batir a Dani Barrio, aunque había fuera de juego en la acción y finalmente no subió al marcador.

Con el bajón defensivo, sobre todo en los centros del rival, acabó la primera mitad para los blanquiazules. Pero tras los 15 minutos de descanso no cambió mucho el planteamiento del encuentro en La Rosaleda. Lafalta de contundencia del Málaga a la hora de contener su línea defensiva acabó pasándole factura solo seis minutos después de la reanudación. Nahuel remató desde la frontal del área, un disparo que Dani Barrio no pudo frenar. Volvían las tablas al marcador después de que el Real Oviedo lo buscase una y otra vez.

Por los pies de Nahuel Leiva pasaban la mayoría de acciones de peligro de los carbayoneses, ya si Juanjo Nieto entraba en la ocasión el peligro era doble para los de Sergio Pellicer.

El propio Nieto estuvo a punto de poner por delante a los asturianos, galopó al límite del fuera de juego y encaró a Barrio, aunque el balón se marchó desviado.

Este año, los minutos finales de un partido del Málaga son sinónimo de sufrimiento. Y como viene siendo de costumbre, por desgracia otra vez las decisiones arbitrales dejaron un sabor amargo en banquillo costasoleño. Una mano, a priori clarísima, de Lucas en el área malaguista no acabó convirtiéndose en penalti para los de Pellicer. La mano cortaba la trayectoria del balón, pero ni los colegiados de la sala VAR y Gálvez Rascón tras el visionado de la jugada en el VAR lo dieron como válido.

Instantes después, en una acción bastante infantil si sabes que ya tienes amarilla, Escassi dejó a sus compañeros con uno menos para aguantar el arreón final del equipo asturiano.

Por suerte ahí estaba Dani Barrio, que en numerosas ocasiones salvó la meta de Martiricos La última, en el minuto 84, ante un disparo peligrosísimo de Obeng. Otra vez empate y otra vez con polémica, pero el equipo debe dar un giro de 180º para no repetir errores del pasado que atrasen la llegada al objetivo de la permanencia,