Esta semana no hay liga, una liga cuya primera vuelta ha concluido con buenos números pero con sabor agridulce para los blanquiazules. Pero ahora el Málaga CF tiene un nuevo reto: soñar con los octavos de final de la Copa del Rey. Eso sí, sin perder el foco en que el objetivo de esta temporada es conseguir cuanto antes la permanencia en la categoría.

Pellicer y su cuerpo técnico son conscientes de ello, pero la Copa es un aliciente este curso y una ilusión añadida para una plantilla nueva pero a la vez competitiva, que todavía tiene que mostrar su mejor versión.

Tras unos últimos años con pésimos resultados en el torneo de la Real Federación Española de Fútbol, con estos dieciseisavos el expediente ya se ha cumplido de sobra, pero los blanquiazules este año están dando la cara en la Copa del Rey y quieren seguir soñando con una ronda que se resiste desde hace más de un lustro. Poco queda de aquel Málaga CF que en diciembre de 2014 se enfrentó al Dépor en un choque de esta fase. Los blanquiazules, dirigidos por Javi Gracia, lograron un empate 1-1 en la ida y un 4-1 en la vuelta cuando el torneo todavía se jugaba a dos partidos por ronda. Los héroes de aquel entonces fueron Recio, Camacho y Roque Santa Cruz -este último logró el doblete.- En octavos les esperaba el Levante, al que se impuso por 2-0 en Martiricos con tantos de Juanpi y Ricardo Horta y cayó 3-2 el Ciudad de Valencia. Ya en cuartos de final, el Athletic Club de Bilbao acabó apeando al Málaga del sueño copero por la mínima.

Ahora es el escenario es totalmente diferente, con el club en Segunda División, con una plantilla muy corta de profesionales y que además es de las más «barata» de la categoría de plata.

En la jornada de ayer, tras haber tenido dos jornadas de descanso y sobre todo reflexión tras el empate liguero frente al Real Oviedo, el plantel costasoleño volvió al trabajo con vistas al derbi andaluz de Copa con el Granada de Diego Martínez, militante en Primera División.

La actividad en las instalaciones de La Rosaleda no cesará hasta el sábado, día en el que se producirá el último entrenamiento en horario matinal.

Todavía hay jugadores con los que Pellicer no sabe si podrá contar, como Matos, Benkhemassa y Julio, que siguen al margen con ejercicios específicos para su recuperación. La buena noticia fue volver a ver a Juan Soriano en el verde de Martiricos, integrado en el trabajo con el resto del plantel.

De nuevo, volverá a ser clave la ayuda de los canteranos, por ello ayer trabajaron con el primer equipo, además de los más habituales, Gonzalo, Mini, Quintana, Benítez, Juan Cruz y los juveniles Haitam y Larrubia.

El lateral de Parla pasará por quirófano en el día de hoy para tratar la rotura parcial del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Un punto de inflexión para su recuperación. Su regreso será lento y habrá que tener mucha paciencia, lo importante es que Iván Calero vuelva a vestir la elástica blanquiazul la próxima temporada, ya que desde que llegó a Martiricos logró convertirse en una pieza de gran importancia en los esquemas de Pellicer.

Tras semanas de ejercicio moderado y específico para no perder el tono muscular, Calero pasará hoy por la Clínica CEMTRO en Madrid para pasar por el quirófano y comenzar una nueva fase de su recuperación.