Después de semanas y semanas buscando una mejora con poco éxito y cumplidas ya las seis jornadas sin ser capaces de sumar de tres, el conjunto blanquiazul está empezando a necesitar recuperar sensaciones en forma de victoria por su bien deportivo y anímico. Las lesiones, las sanciones y alguna que otra cuarentena entre jugadores del primer equipo y el filial se han convertido en un hándicap para la plantilla costasoleña, de por sí mermada por la situación económica y administrativa en Martiricos. Pese a todo, en esta extraña temporada marcada por los test y las medidas de prevención por la Covid-19, al Málaga se le acaban las excusas para marcar despegar hacia la obtención de su objetivo primordial: la permanencia en la categoría de plata.

Después de una primera vuelta con sombras pero a la vez bastantes luces, con resultados modestos pero satisfactorios teniendo en cuenta de dónde partía el conjunto dirigido por Sergio Pellicer, en las últimas semanas el equipo no ha logrado salir de una racha negativa que en estos momentos le deja más cerca de la zona medio baja de la tabla, en la que numerosos equipos se aglutinan bajo resultados similares, apretando aún más la lucha por la permanencia.

Cada temporada es un mundo y esta está siendo aún más extraña si cabe por la pandemia del coronavirus y sus consecuencia, como por ejemplo la de los estadios vacíos. Prueba de ello son los malos números cosechados por los boquerones en su propio cambio -en el que solo ha logrado ganar a Alcorcón y Sporting- frente a las contadas victorias fuera de los muros de Martiricos.

Durante las últimas temporadas, la cifra mágica que certificaba continuar en Segunda eran los 50 puntos, incluso 45 llegaron a ser bastantes en la temporada 2014/15.

Lo más importante es cumplir a partir de la segunda vuelta y que, pese al bajón de estos meses y a estar en la posición más baja desde que empezase el curso, el Málaga está más cerca el play off que del descenso.

Sesión de descarga

En la recta final de la semana, el plantel costasoleño tuvo ayer un entrenamiento algo más pausada. En primer lugar, los integrantes del equipo realizaron ejercicios de activación en las instalaciones del Anexo y, en grupos divididos, dos de los ellos se practicaron fútbol-tenis y centros y remates, mientras que el tercero se ejercitó en el campo principal de La Rosaleda.

El punto destacable de la jornada lo pusieron tres miembros de La Academia: Larrubia, Benítez y el portero Gonzalo volvieron a la dinámica de entrenamientos con el primer equipo una vez cumplida la cuarentena por un caso de Covid-19 en el cuerpo técnico del filial.

La enfermería, o mejor dicho el gimnasio, se mantiene sin cambios, ocupada por Orlando Sá, Benkhemassa y los canteranos Hicham y Julio.

A lo largo de esta mañana tendrá lugar el último entrenamiento previo al encuentro ante el Alcorcón de mañana por la tarde y Pellicer tendrá que valorar a qué jugadores se lleva para, de una vez, conseguir cambiar el rumbo de la plantilla y dar un giro de 180 grados en forma de victoria. Será un partido en el que los puntos valdrán doble al ser frente un candidato a luchar por la permanencia, que podría quedar 11 puntos por detrás, además del average.

Luis Muñoz, baja confirmada

La pasada jornada, uno de los principales pilares del conjunto blanquiazul en esta campaña, Luis Muñoz, vio tarjeta amarilla, la quinta en lo que llevamos de temporada. Con ella, el jugador deberá cumplir el riguroso partido de sanción ya que el Comité de Competición ha ratificado la amonestación que supone la baja definitiva del de Nueva Málaga en el encuentro de mañana sábado ante el actual colista de la Liga SmartBank.

Pellicer tendrá que estudiar las mejores opciones para la creación de juego, en la que tampoco podrá contar con el lesionado Benkhemassa. Otras piezas de la medular como Yanis o Matos tendrán que estar atentos y calmados al estar apercibidos con cuatro cartulinas amarillas.