El lunes en Anduva, Pablo Chavarría tuvo que ser sustituido y salió del terreno de juego cojeando después de un golpe con Vivian. Todas las alarmas se encendieron en la entidad de Martiricos pero pocos esperaban tener la mala suerte que poco después especificarían los servicios médicos del Málaga CF.

Las pruebas médicas realizadas al jugador argentino confirmaron la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Como consecuencia, una vez baje la inflamación de la articulación lesionada, el jugador pasará por quirófano, tal y como sucedió con Iván Calero hace unos meses. Y al igual que el lateral de Parla, el argentino estará fuera de los terrenos de juego lo que resta de temporada 20/21.

Este nuevo contratiempo, que afecta además a uno de los mejores jugadores del plantel blanquiazul, se convierte en un enorme problema añadido para Sergio Pellicer en la planificación deportiva y para el equipo en general, que a partir de ahora echará en falta a una de las piezas más determinantes en la fase ofensiva malacitana.

Bajo este escenario la pregunta que se hacen en Martiricos es la siguiente: ¿Y ahora qué? Son varias las opciones que se barajan, aunque a priori ninguna llegaría a satisfacer al 100% las necesidades del equipo a raíz de la sensible baja de larga duración de Chavarría.

Posibles soluciones

Con el mercado de fichajes cerrado y el poco margen de maniobra con el que cuenta el Málaga CF a nivel económico, se reducen aún más las opciones para cubrir el puesto de Pablo Chavarría. A estas alturas del campeonato, una cesión es imposible, así que las posibilidades se reducen a tirar con lo que ya hay en plantilla y en La Academia o bien abordar la incorporación de un jugador libre, que estuviera sin equipo antes del cierre del mercado invernal, siempre y cuando Chavarría acepte la baja federativa para lo que resta de temporada.

El Málaga CF empezó el curso con 18 fichas profesionales y con 18 buscará acabarlo también pese a las dos lesiones de larga duración a las que se ha tenido que enfrentar. El club pudo solventar justo antes del mercado de invierno la baja de Iván Calero con la llegada de Alexander González, pero en pleno mes de marzo se complica mucho más la llegada de un recambio de garantías y que, sobre todo, pueda ceñirse a los límites económicos a los que está sujeto el club de Martiricos. El lateral venezolano aterrizó libre en Málaga tras rescindir contrato con su antiguo equipo, el Dinamo de Bucarest. Esta fórmula, la de fichar un jugador libre, sería la única opción posible para reforzar el equipo, ya que con el mercado cerrado es inviable concretar una cesión con algún jugador que no esté teniendo minutos con su actual equipo.

La de Chavarría es la segunda lesión de larga duración del Málaga CF en este curso, después de la de Iván Calero

De esta manera, la primera posible solución, y quizá la más sencilla a nivel de dirección deportiva, es que LaLiga dé al club la opción de hacer ficha profesional a uno de los jugadores del filial que con asiduidad juegan con el primer equipo. Sería el caso de Ramón Enríquez, ya que la ficha de Ismael Casas supera los 80.000 euros a los que se tiene que ceñir el club. Sea como fuere, ninguno de los dos son jugadores de ataque. No podrían suplir como tal la baja de Chavarría, aunque darían pie a que otros jugadores de la cantera ganaran peso y minutos. En las últimas semanas, en las categorías inferiores ha destacado el buen hacer ofensivo de Loren Zúñiga. No obstante, no se debería cargar a un jugador del juvenil con todo el peso del ataque del Málaga CF.

La otra opción podría ser que, a raíz de que Pablo Chavarría acepte su baja hasta final de la temporada, pueda llegar un jugador sin equipo para acabar los meses que quedan de competición. En esta dirección, Manolo Gaspar y el resto de analistas de La Cueva tendrían que encontrar a un jugador que pese a estar fuera de una disciplina esté en buena forma física y pueda aportar al equipo desde el primer minuto. Entrados en marzo, para afrontar la recta final del curso, no hay lugar ni tiempo para la adaptación física, más allá de un par de sesiones para tomar contacto con los nuevos compañeros.

Con este nuevo contratiempo puede que haya llegado la hora de que tanto Caye Quintana como Orlando Sá den un paso al frente, mejoren su rendimiento deportivo y recuperen el protagonismo que estaban llamados a tener cuando firmaron por la entidad costasoleña.

Durante todos estos meses, los dos han podido ver en entrenamientos y partidos el rendimiento de Pablo Chavarría, basado en un trabajo encomiable e incansable por parte del argentino. No siempre marcaba, pero nunca dejaba de intentarlo. En lo que llevamos de temporada, Chavarría ha jugado 21 partidos de LaLiga SmartBank en los que ha sumado cuatro goles y dos asistencias, además de dos enfrentamientos de Copa del Rey, con un tanto anotado. Por su parte, Caye Quintana lleva tres goles este año, dos en Copa y uno en Liga, mientras que el portugués tan solo lleva un tanto, en Copa. Ha llegado su momento, ahora o nunca.