Cinco días después de una sufrida "crucifixión" ante el Almería, el Málaga despertó del letargo, resucitó de la mano de Lombán y Stefan Scepovic, se reencontró con la victoria en un igualado y complicadísimo partido en el Anxo Carro y acaba la jornada un paso más cerca de la permanencia. Y ya son 45 los puntos que suma el conjunto de Sergio Pellicer en 33 jornadas.

En el arranque del encuentro, el Málaga CF se reencontró con ese equipo que sale con pegada, proponiendo en fase ofensiva y asustando al rival. Rahmani, que volvía al once tras haberse perdido el encuentro del Almería por la llamada «cláusula del miedo» no tardó en avisar firmando una ocasión manifiesta ante el meta lucense.

Pero como es habitual en esta categoría, y más aún con la necesidad de puntuar que tiene el Lugo para poner tierra de por medio con el descenso, en cuanto Gerard Valentín encontró espacio, corrió hacia el área de Juan Soriano, aunque ni Manu Barreiro ni Chris Ramos llegaron a rematar. 

Además, el conjunto blanquiazul volvió a escribir un nuevo y fatídico capítulo en el ya grueso libro de las lesiones en la presente temporada. En torno al minuto 18 de juego, Luis Muñoz empezó a sentir molestias que le obligaron a abandonar el terreno de juego. El canterano se sentó en el banquillo del Anxo Carro, dejando su puesto al francoargelino Benkhemassa. 

Después de todo lo que se ha visto desde que el plantel costasoleño está en la categoría de plata, podemos decir que la Segunda División va de minimizar todo lo posible los errores o aprovechar al máximo los fallos que cometa el rival, algo que padeció el Málaga hace tan solo unos días. Así, para tratar de defender la portería, Juan Soriano salió en falso para tapar a Barreiro y dejó la meta desprotegido. El fallo del cancerbero sevillano lo recogió Marcelo Djaló y mandó el balón a la red. La suerte se decantó del lado blanquiazul, ya que el gol -que parecía legal- fue revisado por el VAR y finalmente no subió al marcador para mantener las tablas en el luminoso. 

La ausencia de Luis Muñoz comenzaba a notarse con el pasar de los minutos y el Málaga redujo muchísimo su producción en ataque. Las únicas opciones pasaron por un par de disparos en largo de Caye Quintana sin éxito. 

El CD Lugo, con un omnipresente Gerard Valentín, buscaba hacer sangre para no irse al descanso con las manos vacías. Primero lo intentó Herrera, tras centro de Alende, después Barreiro y Valentín. El Málaga se marchó al vestuario cansado después de haber sido sometido en los últimos minutos por el conjunto de Luis César Sampedro. Para la segunda mitad, y en busca de suplir la sensible ausencia de Luis Muñoz, los boquerones tendrían que mover fichas y hacer cambios en la línea de ataque.

Solo unos segundos después de que comenzase la segunda mitad, Jairo encaró a Cantero, pero poco más. Además, Pellicer de entrada no realizó ningún cambio con los jugadores de arriba, a los que en la primera parte del encuentro -o más bien en todo lo que llevamos de curso- se les pide que den un poco más en el terreno de juego.

Bajo un calma tensa, el partido de volvió loco. De portería a portería, primero Yanis intentó aprovechar otra mala salida de Cantero, se apoyó en Benkhemassa que llegaba desde atrás y el francoargelino disparó a puerta sin el guardameta, pero Venancio le esperaba en la línea de cal para despejar. Justo después, los lucenses armaron un contragolpe rapidísimo con el que en solo unos segundos se colocaron frente a Juan Soriano. Esta vez, el meta del Málaga CF despejó con contundencia la ocasión de los rivales. 

A raíz de ahí, lo que quedaba de partido se convirtió en una conversación en la que el CD Lugo llevaba la voz cantante. No fue hasta el minuto 63 cuando Pellicer movió ficha en el banquillo y sacó a Scepovic al verde del Anxo Carro. Los de Sampedro se reactivaron también con la incorporación de Hugo Rama y buscaban una y otra vez la portería malaguista. Alende, Barreiro y Valentín se mantenían como peligro constantes... 

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Pero, a veces, el fútbol no entiende de justicia ni de trabajo. Pero, a veces, el fútbol no entiende de justicia ni de trabajo. Rara vez sonríe al Málaga, pero la Resurrección fue blanquiazul y Lombán y Stefan Scepovic los Mesías que tanto necesitaba el club. A escasos minutos para el pitido final, Lombán tras una falta disparó entre los tres palos y anotó gol, aunque Cantero la sacó desde dentro. No obstante, justo después desde la frontal del área Stefan recogió el rechace y con un remate providencial volvió a mandar el balón a la red, por si quedaban dudas. El tanto, en el acta, fue para el asturiano. La mejor de las noticias para el Málaga después de una racha irregular. El objetivo ya está mucho más cerca.