Sufrir, sudar, defender, marcar, estallar de alegría, fallar y que te empaten. Las Palmas ha devuelto al Málaga junto al resto de los mortales. Así es la Segunda División. A los dos equipos les costó bastante atacar y sorprender y al final se acabó con unas tablas justas pero a la vez agridulces para los de Pellicer, que se ilusionan con brindar a su afición algo más que la permanencia.

La UD Las Palmas no dejó que los de Pellicer comenzasen el partido llevando la voz cantante. Los blanquiazules, de verde y morado en Gran Canaria, tuvieron que agudizar los sentidos en defensa durante los primeros minutos del choque tras varias llegadas de los de Pepe Mel al área de Soriano.

El ritmo del encuentro no era frenético, pero el balón iba constantemente de ida y vuelta en ambos lados del terreno de juego. El balón quedó monopolizado por el conjunto insular, aunque a partir de la primera media hora de encuentro, los boquerones aumentaron las marchas, ganaron en presencia y despliegue de cara a la portería de Álvaro Valles. Jozabed, bastante activo y atento cada vez que recibía el balón, se asoció con Jairo Samperio para tirar a portería rival aunque sin éxito. 

Los locales recuperaban rápidamente la posesión, así que el Málaga trató de aprovechar una acción a balón parado para hacer daño. Yanis lanzó una falta, lejana pero bien dirigida, pero ni Juande ni Lombán remataron con puntería y el balón se marchó desviado. Poco después, un Caye Quintana despierto y con descaro intentó él solo acercarse hasta la meta rival, pero pocos metros después se topó con Curbelo, que detuvo la jugada iniciada por el de Isla Cristina.

En el ataque canario, que Araujo entrase en acción era sinónimo de peligro. Lanzó un disparo en largo que se marchó por encima del larguero de Soriano. Después, Ramírez hizo un envío a Rober, este quiso rematar pero de cabeza pero Matos cortó la jugada. Y otra vez Araujo tuvo una ocasión para la UD en sus pies, aunque desde fuera de juego, remató y el balón acabó chocando en el lateral de la red malacitana. 

El partido fue tosco y el arbitraje también. Muchas entradas, muchas tarjetas que ralentizaban el juego... Aunque Clemente, que ya vio la tarjeta amarilla en el minuto 11 de encuentro se libró sorprendentemente de la segunda amonestación y la consecuente expulsión del verde tras varias faltas claras. 

El fútbol y la intensidad brillaron por su ausencia durante la primera mitad el encuentro en el Estadio de Gran Canaria. Con tablas en el marcador y mucho por cambiar, Las Palmas y Málaga se marcharon a vestuarios.

En la reanudación, todo estuvo a punto de ponerse de cara para el equipo de Martiricos. En una entrada al área insular, Jairo condujo el esférico y se lo dejó a Jairo, al que le provocaron un penalti claro que Gorostegui señaló de manera inmediata. En cambio, en la jugada de Jairo el balón salió por completo de la línea de cal que delimita el terreno de juego, anulando así la pena máxima favorable a los de Pellicer.

En el minuto 60, el míster de Nules movió ficha para dar más carga ofensiva: sentó a Jairo y Jozabed para que Benkhemassa y Joaquín tuviesen minutos.

Volvió a aparecer Araujo y puso contra las cuerdas al Málaga. Con Juan Soriano levemente adelantado, fuera de la marca, fue el capitán Lombán quién salvó la portería, despejando desde el centro de la meta el disparo del delantero argentino de Las Palmas. 

La respuesta llegó muy rápida: entre Yanis y Caye Quintana armaron una pared peligrosa que finalmente acabaría despejando Suárez. Las entradas de Joaquín y Scepovic revitalizaron la ofensiva del Málaga, recuperando balones y moviéndose mejor entre líneas. Yasí llegó el ansiado gol de Stefan, el que faltaba, poco más de un mes después de su llegada a Martiricos. De los pies de Joaquín salió el balón que Stefan recogió en la frontal del área y mandó al fondo de la red canaria. 

Los de Pepe Mel no se dieron por vencidos después y buscaron una y otra vez a Soriano. Tanto que en el 84 y a raíz de un córner, saltó Araujo para colocar de cabeza el 1-1 en el marcador y devolver las tablas. Sí, otra vez el Málaga concediendo a balón parado.

Duró poco el éxtasis malaguista y los dos lucharon por llevarse el partido. Incluso al filo del pitido final, Araujo marcó pero el gol no subió al marcador por fuera de juego. Un partido cerrado que no cambia mucho la situación de ninguno y aprieta más el play off.