El Málaga CF de Pellicer afrontará este sábado un reto mayúsculo en el que espera dar «la campanada» para sumar, al menos, el punto que le queda para llegar a los 50 puntos redondos. A partir de ahí, solo queda seguir creciendo hasta donde las piernas lo permitan. El problema es que en la otra mitad del terreno de juego se encontrará al líder, un RCD Espanyol lanzado que además tiene en casa, ante los costasoleños, un primer match ball para certificar el ascenso directo a la máxima categoría.

Los malacitanos viajarán a finales de semana hacia la Ciudad Condal con la ilusión de poder recuperar a alguno de los jugadores lesionados para la causa que aúpen al equipo para traer a casa algo más que una nueva derrota, que sería la segunda consecutiva. Pero al poderío físico de los de Vicente Moreno y a la enorme diferencia presupuestal con respecto a la entidad de Martiricos, esta jornada hay que sumarle un extra de motivación para los de Cornellá: si ganan al Málaga CF y el Almería pierde, se convertirán de manera matemática en equipo de Primera División. Un aliciente demasiado goloso para los catalanes y amenazante para los de Pellicer.

Pero poniéndonos en lo peor, después de que el Espanyol se impusiera 4-0 a Las Palmas el pasado sábado y recordando el 0-3 que cosecharon en La Rosaleda en la primera vuelta, se podría incluso encontrar una parte positiva a perder en el RCDE Stadium. Si se produce la ecuación de victoria perica, derrota del Almería y derrota o empate del Leganés, el resultado sería el ascenso directo para los barceloneses. En ese caso se activaría una cláusula que inyectaría liquidez en las maltrechas arcas malagueñas.

El protagonista de esta operación es el exblanquiazul Keidi Bare. Después de que el Espanyol se llegase a interesar por él el invierno de la pasada campaña, finalmente fue en el mercado estival de 2020 cuando el albanés cambió el blanco y azul del Málaga por los tonos que lucen los pericos. La operación se cerró por alrededor de dos millones de euros, con la inclusión de distintas variables.

Una de ellas era que el Málaga CF se reservaba un porcentaje de la propiedad en una hipotética futura venta del futbolista. Una ganancia casi asegurada debido al potencial del jugador y su juventud. La otra, que quizá sería más inmediata, dependía del cumplimiento o no de determinados objetivos deportivos, con especial mención a un posible ascenso a Primera División. El regreso de los pericos a la elite está a punto de ser una realidad y, en este escenario, en La Rosaleda ingresarían alrededor de un millón de euros más por parte de la entidad de Cornellá-El Prat.

El Málaga CF está muy pendiente de las cifras que LaLiga les permitirá para moverse en el próximo mercado, aunque es posible que haya esperar a la conclusión de esta temporada para ello. En todo caso, este posible ingreso y el cumplimiento de todos los requerimientos impuestos por la patronal vaticinan que Manolo Gaspar y los hombres de La Cueva puedan tener más fichas profesionales y un mayor margen de maniobra para conformar la plantilla de la 2021/22.

Overbooking en la enfermería

A la espera de que el equipo regrese a los entrenamientos, después de haber disfrutado ayer de un día de descanso, a partir de hoy se podrá saber con mayor exactitud con qué jugadores puede contar Sergio Pellicer para la recta final de la temporada y con quienes no, debido a las diversas lesiones que sufren hasta seis futbolistas blanquiazules, entre profesionales y filiales.

Algo inmediato será saber si la fractura que Jozabed sufrió el viernes en el tercer metacarpiano de su mano izquierda supondrá el punto final a la temporada. El resto de jugadores a recuperar son Luis Muñoz (lesión muscular en los isquios de su pierna izquierda), Josua Mejías (tocado en el recto anterior de su cuádriceps izquierdo), Ismael Casas (edema óseo en el tobillo izquierdo), Benkhemassa (lesión muscular en el cuádriceps derecho) e Hicham, que sigue arrastrando unas molestias en el bíceps femoral izquierdo que han hecho que su temporada haya sido casi inexistente.

En los últimos días, Orlando Sá, que no jugaba desde el pasado 1 de marzo, dio la nota positiva. Tras haber estado casi todo el mes sufriendo dolencias físicas y tratando de buscar soluciones específicas a sus molestias, llegando incluso a pedir unos días de permiso para tratarlas con especialistas con los que completar el diagnóstico de los servicios médicos de Martiricos, el delantero luso parece haber dejado atrás estas complicaciones y ya tuvo minutos el sábado ante el Fuenlabrada.