Aunque queden tres jornadas más para el cierre de la fase regular en Segunda División, el Málaga ya puede tocar con todos los dedos de ambas manos la permanencia matemática y definitiva para dar por finalizadas las exigencias en esta turbulenta temporada. Había una posible carambola que permitía al conjunto de Martiricos saltar este lunes al Carlos Tartiere con la tranquilidad de que el objetivo ya está cumplido. Así, primero la derrota del Castellón 0-2 ante la Ponferradina, después la victoria del Tenerife, también 0-2, ante el Sabadell y por último los tres puntos del Leganés en casa frente al Logroñés. Ahora hay que sellarla con las mejores sensaciones en el Carlos Tartiere (Lunes, 19:00 horas) y sin perder un ápice de competitividad, hay que seguir dando la cara en el terreno de juego.

El calendario de los blanquiazules no había sido el más sencillo para alcanzar matemáticamente la permanencia en la categoría de plata un curso más. La campaña ha sido de las más complicadas de este último tramo de la historia malaguista -con administración judicial incluida para la gestión del club-, pero aún así el grupo ha sido capaz de anteponerse a una complicación tras otra y, por ejemplo, ha logrado mejorar los números de la temporada pasada, cuando hubo que esperar hasta la penúltima cita de la fase regular para certificar el objetivo.

La mala noticia en el apartado de convocados es que Luis Muñoz finalmente no ha logrado recuperarse a tiempo para estar en el estadio carbayón esta tarde. Uno de los capitanes malaguistas sufrió durante un entrenamiento del tramo final de la semana una sobrecarga muscular en el cuádriceps de su pierna derecha. Además, tampoco estará Orlando Sá, baja de última hora por otra sobrecarga muscular, en este caso en el sóleo de su pierna izquierda tal y como anunció el club.

Ante esas bajas, Pellicer ha recuperado a Josua Mejías y Jozabed para dar aire y más rotación a un equipo que acabará la temporada muy fatigado y exhausto, una temporada marcada por el coronavirus en general, pero también por las pocas fichas y las lesiones que han complicado la vida a los blanquiazules.