El entrenador malaguista, Sergio Pellicer, no ocultó su satisfacción por la goleada que ha puesto un broche de oro a su periplo en el banquillo de La Rosaleda. "Creo que no merecíamos otro final. Tengo un contraste de sentimientos, al poder irme con esta sensación. Es pena por un lado y de mucha satisfacción por otro, al haber dado hasta la última gota de sudor".

El preparador castellonense quiso además recordar lo que ha sido su etapa al frente de la primera plantilla blanquiazul: "Este equipo ha estado en la lona, pero nunca noqueado. Da pena no haber podido sentir el calor de la afición, tanto en la victoria como en la derrota. Me quedo con la ovación contra el Zaragoza pese a que perdimos, en el último partido con público. Ha pasado más de un año y poco más puedo decir. Que muchas gracias y que la vida sigue", matizó.

Calificó de "broche" haber podido marcharse con una victoria, aunque tuviese que vivirla desde la grada por sanción. "Quiero darle las gracias a toda la gente que ha estado en este año y medio de travesía larga para todos. Si empezara uno por uno no acabaría. Me marcho con esa sensación de haberlo dado. No soy de Málaga, pero aquí he sido jugador, entrenador de cantera... He pasado por todas las categorías. Orgullo es la palabra", ha remarcado.

También incidió en que sólo ha podido disputar cuatro partidos con público: "Cuando llegamos había mucho ruido y ahora nos vamos con la rueda de prensa virtual. Ha sido todo un vacío. Nos ha tocado vivir eso. Son circunstancias. Yo siempre me pregunto de dónde vengo y cómo llego. Llegamos así y ahora nos vamos en silencio, sin abrazos. Pero en general puedo percibir el cariño de la afición, del día a día".