Este lunes, los operarios del Málaga CF han comenzado una de las labores clave de cada verano en Martiricos: la renovación del césped del campo central del conjunto blanquiazul. El verde de La Rosaleda ha respondido de manera sensacional al exigente calendario de la temporada 20/21. El Málaga CF se ejercitó con asiduidad en el estadio, además de disputar 21 encuentros de LaLiga SmartBank y 2 en la Copa del Rey. A su vez, tanto Atlético Malagueño como Juvenil ‘A’ han jugado un partido cada uno, en Martiricos, en sus respectivas competiciones ligueras.

Si a finales del ejercicio pasado La Rosaleda acogió partidos de la fase de ascenso a LaLiga SmartBank, durante la 20/21 fue testigo de la semifinal de la Supercopa de España entre Real Madrid CF y Athletic Club, así como de la final de la Copa de la Reina que jugaron FC Barcelona y EDF Logroño. Asimismo, a nivel internacional, la selección de Noruega ha disputado tres compromisos en La Rosaleda. Un partido clasificatorio para la Copa del Mundo Qatar 22 (Noruega-Turquía) y dos amistosos, la semana pasada, con Luxemburgo y Grecia (ayer) como rivales de los noruegos.

Desde este mismo lunes, se ha activado el protocolo habitual de muda del césped por estas fechas. El motivo, que la hierba actual no aguantaría las altas temperaturas y la humedad de los próximos meses veraniegos en Málaga.

En primer lugar, se realizará una bajada progresiva del corte de la hierba hasta casi a ras de suelo. Así, se debilita la hierba invernal y la de verano, dormida, empieza a fortalecerse.

Con posterioridad, se harán escarificados para debilitar la hierba y estimular la raíz; y pinchados, acto seguido, para acabar con el recebo de arena y la semilla de verano.

El proceso estimado de transición del césped, en torno a 8-9 semanas, dejará en un estado adecuado al tapete de La Rosaleda para los primeros compases de la campaña venidera.