El Toralín sigue siendo territorio hostil para el Málaga CF. José Alberto saca de Ponferrada muchos apuntes sobre los que trabajar si quiere que su equipo aspire a algo más que la permanencia. Una mano muy evitable, una expulsión, una escasa creación de juego en campo rival... En tierras leonesas los boquerones dieron un gran paso atrás ante una Ponferradina arrolladora.

Con la Ponferradina no te puedes relajar y desde el minuto uno se vivieron momentos de nerviosismo en el área de Dani Martín -que volvía a repetir en el once de José Alberto tras debutar la pasada jornada-. En ese primer minuto de partido, el colegiado pitó penalti para los locales. No era pena máxima, Vicandi Garrido avisó desde la sala VAR, Sánchez López fue a revisarlo y, efectivamente, lo anuló.

Primer aviso para no dormirse en los laureles. El ritmo con el que arrancó el equipo de Bolo era muy difícil de contener y en el minuto 12 se abrió el marcador. José Naranjo, asistido por Espiau, firmó el 1-0 entre cuatro defensores del Málaga. La primera mitad fue de claro dominio local y el 2-0 estuvo a punto de llegar si no fuese porque Dani Martín sacó el esférico que envió Edu.

Los de José Alberto necesitaban reaccionar, pero les costó despertar. Se echó en falta la profundidad de Víctor Gómez o las llegadas de Luis Muñoz, que ni viajó ni entró en la convocatoria. La primera acción peligrosa de los blanquiazules llegó por mediación de Kevin. El Málaga empezó a ganar metros, incluso Paulino realizó un remate peligroso que acabó desviado a la izquierda. 

El Málaga siguió intentándolo hasta que Naranjo volvió a aparecer. Tras un córner, varios bercianos cabecearon, uno de ellos fue Yuri que dejó el balón a Naranjo para que terminase de rematar. Un 2-0 muy doloroso, cuando el Málaga se encontraba mejor y al borde del descanso.

La segunda parte no empezó mucho mejor para los costasoleños. En una jugada rocambolesca, Juande acabó cayendo al suelo y pensando que se había pitado falta agarró el balón en el área y provocó penalti. Una pena máxima que Yuri convirtió en 3-0 en el 53.

Con tal ventaja, el equipo de Bolo dio un paso atrás y el Málaga buscó recortar distancias en el luminoso. Brandon, deseoso de ver portería rival, aprovechó que Amir salió más de la cuenta de su meta, le robó el balón e intentó rematar, aunque sin éxito. Jozabed estaba cerca e intentó aprovechar la ocasión, pero tampoco llegó a tiempo para sacar beneficio de la jugada.

Entre Brandon Thomas y Paulino fueron asociándose y generando ocasiones ofensivas. Uno asistía al otro y viceversa. Brandon firmó un remate con la testa, dio un derechazo desde el interior del área que se marchó desviado y Paulino remató también con la diestra desde fuera del área. Entre medias, la defensa tenía que seguir concentrada al máximo porque si la Ponfe recuperaba el balón, armaba una contra rápida y efectiva hasta la meta de Dani Martín. 

Y si con 11 en el campo ya era complicado, peor se iba a poner la situación. Haitam vio la amarilla por juego peligroso sobre Ríos Reina pero el árbitro revisó la jugada en el VAR para, finalmente, dar cartulina roja al canterano.

En los minutos finales el equipo malacitano seguía perdido, sin rumbo ni acierto. Pero todo se podía poner aún más cuesta arriba. En otra de esas contras peligrosas, los de Bolo pusieron el broche de oro. En un abrir y cerrar de ojos encadenaron tres pases acertados hasta que Kike Saverio vio a Agus para que este, con la zurda, rematase el balón raso en el 83. 

Hubo opción a que la Ponferradina hiciese más daño, pero los cuatro goles fueron castigo suficiente para un Málaga que debe aprender la lección.