Después del largo verano y el mercado de fichajes, Manolo Gaspar compareció ante los medios en La Rosaleda para hacer balance de las nuevas incorporaciones y la plantilla creada para este curso. Justo después se tomó unas vacaciones para descansar y recargar pilas de cara a la temporada 2021/2022. El dirigente paleño ha dejado claro en numerosas ocasiones que el trabajo que se realiza en La Cueva va mucho más allá de las ventanas de fichajes de invierno y verano, las labores de scouting y los contactos con jugadores y agente son constantes a lo largo del año, sin importar la época.  

El máximo representante de la dirección deportiva blanquiazul pasó por los micrófonos de La Jugada de Canal Sur para analizar el trabajo realizado en estos meses y el arranque liguero del conjunto malacitano. «El verano previo fue movido, el curso pasado fue movido y este verano también lo ha sido, pero menor que el anterior», aseguraba el paleño. «No sé si mi carrera será larga o corta, pero no creo que vuelva a tener un verano como el pasado. Fue una situación muy especial en un contexto límite, si tengo una igual no sé si podré soportarlo», sentenció. 

Tal ha sido el trajín que durante los seis días de vacaciones que ha estado fuera de Málaga casi ni ha mirado el teléfono. «Solo cosas especiales del primer equipo y del día a día, he intentado no cogerlo y me servido bastante».  

En cuanto a los movimientos de este último periodo, Gaspar prefiere no ponerse nota y esperar al final de la temporada. Eso sí, no puede negar sentirse satisfecho con el resultado logrado, sobre todo teniendo en cuenta la situación de la que partía el club. «Siempre se puede hacer mejor. Soy un tío ambicioso, me baso en el trabajo y poco a poco se podrán mejorar cosas», apunta.

Un punto de inflexión este verano fue el acuerdo entre CVC y LaLiga que varió el tramo final del mercado. «Los objetivos principales que teníamos para este mercado los hemos logrado, otros han estado cerca pero nos los han quitado peces más grandes. Los fichajes que hemos acometido han sido a base de trabajo y porque los jugadores creían que este era el lugar idóneo», explicaba el dirigente. Pero el empujón que dio al club esa inyección de liquidez supuso «entrar en operaciones que no creíamos posibles al final de mercado y con clubes más potentes». 

En cambio, el Málaga CF ha decidido no gastar todo el dinero percibido. «Creíamos que no había que hacer operaciones por hacerlas. No hay que utilizarlo todo, eso se irá sumando a los siguientes mercados. Hemos consumido en torno al 60%», revelaba Gaspar. 

Para él, la sintonía con José María Muñoz a la hora de trabajar es clave para el buen funcionamiento del equipo. «Eso a la hora de ejecutar las operaciones me sirve. Sé lo que tengo y hasta donde puedo llegar». Así, el Málaga ha ganado en credibilidad cuando sale al mercado y cuando tiene que hablar con externos. «Lo palpo con la gente de fuera, en cómo te atienden»

Y no niega que los inicios en la secretaría técnica de Martiricos fueron duros, «pero sabíamos que llegaría este momento. Después de todo ese trabajo en la sombra de todo el club».

Manolo Gaspar también segura tener buen ‘feeling’ con el míster José Alberto. El asturiano era su primera opción tras la decisión de Pellicer, se reunió con él y en ese primer encuentro sintió que era «el entrenador perfecto para el momento del club».  

Pero lo que pasó en verano ya pasó y el balón lleva varias semanas rodando. El pasado domingo, el equipo malagueño salió del Toralín con cuatro goles encajados y Gaspar asegura que se enfadó muchísimo. «Me cabreé mucho porque este Málaga tiene una identidad y no la vimos allí, aunque también es mérito del rival. En Segunda a todo el mundo le cuesta ganar». Además, aseguró que vio a los jugadores tristes tras el 4-0. «El equipo estaba jodido. Es un grupo muy comprometido, los vi sufrir y eso tiene que servir para mejorar».

Pero pese a la mala puesta en escena, el dirigente confía en el equipo y en el trabajo que ve día a día. «Al final todo se va a equilibrar. Tengo ganas de ver cómo gestionan esto en Gijón, un buen rival que también tiene una identidad», analizó Gaspar.  

Independientemente de la calidad futbolística, una máxima para Gaspar desde que está en el cargo es que los jugadores que vistan la elástica blanquiazul también tengan calidad humana. «He vivido vestuarios complicados, vestuarios muy buenos y la complicidad al final son puntos», aseguró después de vivir su experiencia como jugador profesional. «El compañerismo hace mucho, cuando hay afinidad y buen rollo al final se apoyan, se ayudan, la liga es muy larga y se necesitan a todos los jugadores». Para él es una «obsesión» lograr que haya buen ambiente en el equipo y, aunque no da nombres, asegura que ha descartado traer jugadores con gran cartel deportivo pero sin carisma ni sentimiento de unidad. 

Por último, no desvió la atención cuando le preguntaron si había recibido ofertas de otros equipos: sí. La gestión de Gaspar en el Málaga CF ha impresionado a muchos pero el paleño asegura que no se va de aquí «ni con agua caliente». No piensa más allá de la ciudad costasoleña porque entiende que tiene aún mucho por hacer y un mayor margen de mejora. Esta es su casa y aquí quiere seguir creciendo, quién sabe hasta dónde.