El Málaga CF sigue sin sacar petróleo de sus encuentros fuera de casa, aún existe esa diferencia del equipo blanquiazul como local y como visitante. En Zorrilla se vio otro choque difícil, con un vendaval de ocasiones pucelanas, los de José Alberto lograron incluso ponerse por delante en el marcador y se ven brotes verdes, pero también detalles a mejorar. 

El Valladolid no tenía tiempo que perder y desde los primeros minutos del encuentro fue lanzado hacia el área de Dani Martín. Óscar Plano, Cristo o Sergio León eran un hacha constante para la defensa del Málaga CF y el conjunto blanquiazul se vio obligado a cubrir campo propio, a esperas de que los de Pacheta perdieran el esférico para salir al contragolpe. 

El conjunto pucelano salió enchufado al verde y Dani Martín tuvo que sacar los puños en un par de ocasiones de clarísimo peligro. 

Pero el Málaga no iba a quedarse de brazos cruzados y fue despertando poco a poco, buscando el hueco y el fallo blanquivioleta. Así, Escassi en la medular recuperó el esférico, Brandon empezó a correr pero se quedó solo y sin ángulo frente a Roberto, guardameta del Valladolid. 

Los de Pacheta seguían controlando la posesión, probando con disparos en largo, en corto... Pero el regreso de Escassi se notaba y cada vez que podía, recuperaba el balón y lo sacaba hacia adelante. En una de esas, Genaro lanzó un misil que se fue demasiado alto y lejano. 

En una acción inteligente de Paulino, el malaguista le hizo un caño a El Yamiq y el pucelano le derribó dentro del área. Una jugada que desequilibró el encuentro porque Iglesias Villanueva pitó el penalti favorable a los blanquiazules y Brandon se colocó para lanzarlo. Por fin, el «9» malacitano se desbloqueó y marcó un importante gol para colocar el 0-1 en el marcador de Zorrilla. 

Con el gol a favor, el equipo de José Alberto se vino arriba, quería más, pero los castellanos también seguían buscando con ahínco. Sin mayores sobresaltos, los 22 protagonistas se fueron a vestuarios.

En la reanudación, el Valladolid repitió el guion del inicio del partido con presión alta y el esférico en los pies. Los de Pacheta aprovecharon un error malaguista en la medular, Roque Mesa armó la contra, se apoyó en Cristo y este último asistió a Óscar Plano para devolver la igualdad en el marcador. Con la emoción del gol y el empuje de la grada los locales continuaron sus planes ofensivos, Sergio León y Cristo volvieron a atacar, Toni Vila estuvo muy cerca de poner el 2-1, pero Dani Martín sacó una mano milagrosa para los malacitanos. 

La tensión empezaba a palparse en el terreno de juego y adueñaron de los jugadores.

Roberto saltó al terreno de juego y de Roberto a Roberto, el Málaga tuvo una muy clara en la que el canterano blanquiazul encaró la portería rival, pero el guardameta, tocayo, la sacó. Y después de Roberto, José Alberto también llamó a Antoñín para reactivar el ataque.

Los compases finales fueron un toma y daca en el que podría haber sucedido cualquier cosa, gol para uno, gol para otro, o tablas finales. Pese a los fuertes intentos de locales y visitantes, el marcador no volvió a moverse, perpetuando así el empate a puntos entre pucelanos y boquerones. El Málaga mejoró, pero sigue sin poder conseguir nada mejor que un empate fuera de casa.