La victoria fuera de casa se le sigue resistiendo al Málaga CF. En la primera mitad, el conjunto carbayón pasó por encima de los blanquiazules y pese a que los de José Alberto se repusieron en la segunda parte y Genaro acortó distancias en una jugada a balón parado perfecta, el exmalaguista Borja Bastón dejó los tres puntos en Asturias al borde del pitido final.

José Alberto López sorprendió con varias piezas del once titular, la más destacada fue la presencia de Pablo Chavarría en el ataque -acompañado de Jozabed y no de Brandon- y también Kevin Medina, que según el míster blanquiazul todavía arrastraba molestias en el tobillo. 

En el tanteo de los primeros compases del encuentro, el Real Oviedo parecía llegar con más facilidad al área de Dani Martín. Los boquerones debían estar muy atentos de las llegadas de peligro de Obeng, el exmalaguista Borja Bastón, grandes referencias defensivas del conjunto del Cuco Ziganda, además de Viti, muy activo y participativo durante los minutos iniciales. Las acciones más claras llegaron de los pies de Bastón y así, en el minuto 20 de encuentro, aprovechó un centro de Sangalli, le ganó la posición a la defensa blanquiazul y firmó el 1-0. Un justo resultado tras un inicio de partido en el que anuló al equipo de Martiricos. 

Con ese gol en contra, los asturianos cedieron metros y el Málaga fue recuperando el esférico pero le costaba encadenar acciones peligrosas en campo rival.

Con los asturianos tan bien plantados en el verde del Tartiere, los de José Alberto se trababan en el centro del campo y les faltaba profundidad aunque Braian Cufré desde su banda poco a poco lograba llegar hasta el fondo. 

Y mientras los blanquiazules estaban concentrados en salir hacia delante en busca de recortar distancias en el marcador, los de Ziganda con alguna que otra contra rápida y acciones a balón parado se plantaban frente a Dani Martín. Además, la buena presión de los carbayones hacía que al Málaga no le durase la pelota mucho más de dos toques. Genaro realizó un muy buen remate al filo del descanso y desde fuera del área que se marchó hacia arriba por escasos centímetros. Con esa sensación de superioridad física y táctica, unida a la ventaja en el marcador, se cerró la primera parte.

El míster del Málaga movió ficha en busca de una reacción al vendaval de la primera mitad e introdujo cambios: Chavarría y Jozabed no regresaron al verde y entraron Brandon Thomas y el canterano Haitam. 

El Real Oviedo bajó en intensidad y el equipo de Martiricos fue mejorando su puesta en escena pero no conseguía ser regular en sus acciones para firmar jugadas ofensivas de peligro real. Ante la falta de acierto blanquiazul, el equipo asturiano no bajó los brazos y en cuanto enganchaba el esférico salía disparado, suerte que el veterano Lombán estaba ahí para cortar las jugadas . 

Firme con sus ideas y con savia nueva en el césped, los malacitanos mantenían sus intenciones. En una jugada a balón parado, de esas que se repiten en los entrenamientos, Víctor Gómez lanzó y Genaro fue el más listo de la clase, se quedó solo para rematar a placer y batir a Femenías. El empate cambió el ritmo del encuentro, el Real Oviedo despertó y buscó la respuesta inmediata pero Dani Martín se interponía para despejar el balón de su meta. 

El partido estuvo abierto hasta el último suspiro, el poste no dejó que Antoñín pusiera el 1-2 en el marcador. Tras fallar esa ocasión, Borja Bastón no dejó de pelear hasta que logró el segundo gol para los carbayones en el minuto 90. Un mínimo error defensivo que acabó pagándose muy caro porque el Málaga no tenía margen de maniobra y la moral quedó muy tocada.