El talismán del MálagaCF se llama La Rosaleda. Ante el Sanse el equipo de José Alberto tuvo que ponerse el traje de faena y solventar el error del gol recibido en el inicio y así lo hizo. Sin dejar de sufrir hasta el pitido final, pero haciendo que la afición se levantase del asiento a vibrar, animar y festejar. 

Habían pasado solo un par de minutos desde el pitido inicial y ambos conjuntos ya habían dado señales de que el encuentro iba a tener mucho movimiento y muchas ocasiones. Dicho y hecho, el equipo donostiarra sacó petróleo un saque de esquina que lanzó Aldasoro y que Sangalli remató de cabeza, batiendo la meta de Dani Martín.

Lo que podía parecer un mazazo tempranero acabó despertando a una «bestia blanquiazul» arropada por su afición. Acción-reacción, escasos segundos después del tanto de Sangalli, Antoñín peleó el balón por su banda y encontró a Roberto perfectamente colocado en área rival para, también de cabeza, devolver las tablas al marcador. 

Dos goles en nueve minutos, otro claro síntoma del partido eléctrico que se esperaba en Martiricos. En busca de volver a desequilibrar el luminoso, Magunacelaya remató el esférico que acabó desviado unos centímetros. 

Pero para este encuentro, José Alberto contaba con un Antoñín con ganas de demostrar su valía. Y si el gol de Roberto llegó tras una conducción del canterano de La Palmilla, otra vez Antoñín dominó el carril izquierdo y colocó un centro perfecto para que Paulino lo peinase directamente al fondo de la red txuriurdin. La Rosaleda estalló por el segundo gol y por el juego desplegado por los blanquiazules. 

No hubo mucho tregua hasta el final de la primera mitad. En las filas blanquiazules, Brandon chutó desde fuera del área sin acierto y poco después a Paulino le ocurrió algo similar. También tiró a puerta Genaro, pero Ayesa atrapó el esférico bajo palos.Y con las jugadas de peligro de los boquerones se llegó al ecuador del partido.

La reanudación del choque comenzó con otra acción espectacular de Antoñín, caño incluido, aunque no llegó más allá de los tres cuartos de campo. 

Con la ventaja en el marcador pero la victoria todavía sin atar, el Málaga CF tenía que hacer gala de esa concentración a la que en ocasiones anteriores había aludido el míster asturiano de los blanquiazules. El conjunto costasoleño fue cediendo metros, dejando que el Sanse de Xabi Alonso llevase la iniciativa

El ritmo frenético de la primera parte dejo espacio a un juego pausado con algunas chispas en forma de contragolpe. 

Era curioso el duelo entre Juande y Cristo, ambos criados en La Academia y que se midieron en numerosas ocasiones en campo malaguista.

Eran pocas las acciones ofensivas en los compases finales del partido, aunque llegaban más del equipo de Xabi Alonso que de los locales. A pase de Djouahra, Jérémy Blasco mandó muy alto un remate con la testa y poco después, también de cabeza, Aldasoro desvió el balón que le llegó a pase de Djouahra. Y Germán Valera buscaba huecos, pero se topaba con la defensa malacitana.

Con los dientes apretados hasta el último suspiro, el conjunto de José Alberto reafirmó su impresionante racha cuando juega en La Rosaleda con una victoria que mitiga las penas de la última derrota. Próximo reto: trasladar los buenos números también a fuera de casa.