Queda instaurado el estado de optimismo en el Málaga CF. Las dos victorias consecutivas en La Rosaleda ante el Tenerife y la UD Las Palmas han metido de lleno al Málaga CF en la pelea por los puestos de play off y ha desatado la euforia de una hinchada que el sábado volvió a vibrar con una victoria local de los suyos. El conjunto blanquiazul tenía el reto de superar a los dos cuadros canarios en su estadio en solo seis días, y la faena no pudo salir mejor. Seis de seis para un equipo que ya ve muy de cerca la sexta plaza.

La buena dinámica de resultados invita a soñar, sobre todo si el equipo de Martiricos fuese capaz de mejorar sus prestaciones como visitante. Los de José Alberto se han convertido con este último triunfo en el mejor local de toda LaLiga SmartBank, pero como si de un Dr. Jekyll y Mr. Hyde se tratara, son el peor conjunto de toda la categoría lejos de sus dominios. Los tres puntos sumados frente a la UD Las Palmas han colocado al Málaga con 26 puntos tras 17 jornadas, a solo uno del sexto puesto, el último de los que dan derecho a pelear por el ascenso en las eliminatorias finales. Y si alguien quiere elevar aún más el grado de optimismo puede mirar más hacia arriba y ver que el segundo puesto -ascenso directo- se ha puesto a solo seis puntos tras el pinchazo del Eibar en Lugo. Esto ya son palabras mayores.

El equipo blanquiazul tiene ahora por delante cuatro enfrentamientos antes del parón navideño para intentar confirmar su buen momento. Este fin de semana tienen una nueva oportunidad de conseguir su primera victoria fuera de casa frente al Burgos (sábado 27 de noviembre, 16.00 horas). El cuadro castellano se encuentra en la zona baja de la tabla, sin embargo, en El Plantío son un equipo aguerrido. Ha ganado cuatro partidos, ha empatado dos y solo ha perdido dos cuando ha actuado como local. No hay mejor momento que este para que los de José Alberto ganen por primera vez a domicilio, porque supondría asaltar definitivamente una de las seis primeras plazas a poco que alguno de su predecesores en la tabla clasificatoria tropiecen.

Los jugadores del Málaga celebran el gol del triunfo ante el Lugo. Gregorio Marrero

Tras ese duelo en Burgos, el Málaga regresará al calor de La Rosaleda para enfrentarse al Amorebieta (domingo 5 de diciembre, 16.00 horas). No es un rival de renombre, y además está sacando malos resultados como visitante, pero el equipo blanquiazul no debe confiarse un ápice para sumar tres nuevos puntos ante su fiel hinchada.

Después le vendrá al Málaga el partido que, a priori, será más complicado de los cuatro que quedan para cerrar el 2021. Tendrá que visitar en Ipurúa a un Eibar (sábado 11 de diciembre, 20.30 horas) que ya ha cogido el punto a la categoría y se ha asentado segundo (32 puntos) por detrás del Almería en plaza de ascenso directo a LaLiga Santander.

Y para terminar el año, visitará Martiricos el Leganés (fin de semana del 18-19 de diciembre con horario aún por definir), otro recién descendido que estaba llamado a estar en la parte alta de la clasificación pero al que de momento no le están yendo demasiado bien las cosas y ya tuvo que cambiar entrenador. Esto es lo que le queda en LaLiga al conjunto costasoleño antes de que concluya el 2021. Entre medias deberá desplazarse hasta tierras navarras para medirse al Peña Sport -Segunda RFEF- en la primera ronda de la Copa del Rey (jueves 2 de diciembre, 19.30 horas).

Ya luego, tras tomar las uvas, iniciará la segunda vuelta del campeonato en el estadio del Alcorcón (2-3 de enero). Pero eso ya será el año que viene. Antes, el Málaga tiene cuatro duelos claves para demostrar que merece seguir peleando por los puestos de cabeza.