El Málaga CF volvió a caer lejos de su estadio y más allá de la derrota lo que preocupa es que se volvieron a repetir errores que ya se han visto esta temporada en partidos fuera de casa. Un tropiezo siempre es malo, por supuesto, pero hay maneras de cosecharlo, y la del sábado en El Plantío frente al Burgos fue una de las peores, dejando una imagen muy negativa y con la sensación de estar viviendo un encuentro como el de Ponferrrada o el de Cartagena.

¿En qué falló el Málaga en Burgos? Pues prácticamente en todo. Horroroso en defensa, inoperante en ataque y, lo más preocupante, con una falta de intensidad y tensión competitiva que lo hizo ser superado por un rival que solo tuvo que hacer un partido serio para aprovechar los regalos blanquiazules y llevarse tres puntos prácticamente sin sufrir.

El conjunto blanquiazul volvió a cometer errores de bulto en la retaguardia que costaron tantos. Sorprende como este mismo equipo, con los mismos futbolistas, es capaz de ser un equipo muy solvente atrás, que apenas concede goles y que demuestra una concentración durante los 90 minutos, y luego cuando juega de visitante se convierte en un conjunto vulnerable, que es superado con facilidad por sus rivales.

El segundo gol del Burgos resume lo que fue el partido de los de José Alberto. Víctor Gómez no se entendió con Peybernes y se dejaron robar la cartera por Juanma, que no falló solo ante Dani Martín. En el 1-0 el propio lateral diestro rompió el fuera de juego y permitió que Pablo Valcarce rematase habilitado libre de marca. Y en el tercero, la pasividad de la zaga en general volvió a quedar patente. ¿Qué le ocurre al Málaga fuera de casa? Difícil de explicar, pero lo cierto es que no es la primera vez, ni la segunda vez este curso que hace un partido así.

En LaLiga SmartBank no puedes relajarte, ni recibiendo al colista ni, por supuesto, visitando campos complicados como es El Plantío. La intensidad que demostró el conjunto blanquiazul en los dos partido anteriores ante el Tenerife y la UD Las Palmas brilló por su ausencia en Burgos, y el resultado lo deja claro. Los de José Alberto, más allá de los graves errores defensivos, no fueron capaces de morder en el centro del campo, ni tampoco a los atacantes se les vio con la actividad habitual en la presión en campo rival. Escassi y Genaro Rodríguez se vieron totalmente superados por sus rivales. Ni siquiera con el partido perdido, los blanquiazules fueron capaces de sacar el orgullo y plantear batalla al conjunto castellanoleonés. La prueba más clara de ello es que el Málaga terminó con solo siete faltas cometidas y sin ninguna amarilla. Comparando estos datos con los de encuentros anteriores se comprueba que al equipo le faltó energía y pundonor para terminar competir el choque de la forma más decente.

El Málaga fue un equipo sin capacidad alguna de respuesta. No entró mal al choque, los primeros minutos fueron igualados, pero en cuanto recibieron el primer golpe ya no supieron reaccionar. En el primer acercamiento con peligro del rival llegó el 1-0 y el equipo blanquiazul ya no supo levantarse. Menos aún cuando regaló el 2-0, que ya le dejó totalmente noqueado. Al Málaga le cuesta un mundo reponerse cuando va por detrás, sobre todo fuera de casa, y una vez más quedó patente.

Los jugadores hicieron uno de los peores partidos de la temporada, pero José Alberto tampoco fue capaz de buscar soluciones desde el banquillo. En el descanso, con el partido ya cuesta arriba (1-0), no hubo ninguna modificación. Y las que se hicieron en la segunda mitad para intentar la remontada no surtieron ningún efecto. Los cambios hombre por hombre no hicieron ni cosquillas al Burgos.