La ley del ex no pudo cumplirse en peor momento. Después de ir durante gran parte del encuentro por delante, en los instantes finales del encuentro el Cartagena subió una marcha, no dejó de pelear y al filo del pitido final, Shinji Okazaki dejó a los blanquiazules sin el premio de los tres puntos cuando casi se acariciaban.

Antes de que rodara el balón, la afición de Martiricos dejó muy claro que en las buenas, en las malas y las peores no deja de estar en la grada. Banderas y bufandas en mano, los fieles blanquiazules dieron otra lección de malaguismo. 

Una vez arrancó del choque, la tensión se podía palpaba en el ambiente. El VAR fue el protagonista en las primeras jugadas entre malaguistas y murcianos. En el minuto cinco, Vadillo cayó en el área y en un principio Ais Reig decretó penalti pero al instante revisó en el monitor del VAR la acción y, además de retractarse en su decisión, sacó cartulina amarilla al jugador blanquiazul por simulación. Luego llegó el primer gran susto del equipo de Natxo González: Álex Gallar batió a Dani Barrio, el gol subió momentáneamente al marcador pero una nueva revisión arbitral devolvió las tablas al marcador por falta previa sobre Javi Jiménez. Lo que el VAR te quita, el VAR te da.

Ni uno ni otro terminaban de dominar al 100%, el balón iba deambulando sin que el Málaga CF lograse incidir en el área rival. Mientras tanto, el Cartagena se mostraba tranquilo, cómodo, sin asumir riesgos y esperando a que la conexión entre sus delanteros dieran frutos. Y a punto estuvieron. Un Álex Gallar muy activo en la primera mitad se asoció con Rubén Castro para encarar a Dani Barrio, aunque el disparo se marchó alto. 

La peor noticia de la primera parte fue la amarilla que vio Escassi y que le hará perderse el próximo encuentro ante el Amorebieta. Segundo ciclo para el paleño que lo dejará fuera en una salida crucial.

En la reanudación el Málaga CF presentó una leve mejoría, algo más de mordida en el área rival. Parece que la charla en vestuarios hizo efecto porque los malaguistas salieron dispuestos a abrir el marcador. Un zurdazo de Febas, un remate de Jozabed, un disparo desviado de Jairo, otro intento de Febas frenado por el guardameta Marc Martínez. El premio llegó a balón parado. Vadillo botó la falta y Brandon esperaba en el segundo palo para peinar el balón. Con la testa, el nueve mallorquín adelantó a los locales en el minuto 54. La euforia inundó las gradas de Martiricos y el equipo se mantuvo ofensivo en busca de más. 

En el momento de oxigenar las bandas. Natxo González sentó a Vadillo y Jairo para dar minutos a Hicham y Antoñín. El regreso del extremo marroquí al verde fue sin duda otra grata noticia de la noche. También regresó Chavarría para los últimos coletazos.

Y como no hay partido sin sufrimiento, en los minutos finales del encuentro el Cartagena intentó acortar distancias a toda costa. Cuando la defensa blanquiazul no dejaba hueco, Dauda buscaba el gol desde fuera del área. Ya en el añadido, Rubén Castro mandó el balón al fondo de la red aunque estaba en un clarísimo fuera de juego. Pero fue el exmalaguista Okazaki quien, en el minuto 94 y a escasos segundos del final, batió con una chilena al guardameta blanquiazul, tirando por tierra las ilusiones y los tres puntos. Otro empate insulso e insuficiente que obliga al conjunto costasoleño a apretarse aún más las tuercas en las próximas jornadas.