La afición del Málaga CF tiene motivos para confiar. El inicio de temporada no se acerca ni de lejos a lo que muchos habrían pensado. El club ya ha tratado de reconducir la situación con la llegada de Pepe Mel al banquillo y en este primer partido ya ha dejado algunas señales esperanzadoras de lo que será el equipo una vez hayan tenido más sesiones de trabajo con el madrileño. Y es que, a pesar de que el conjunto de Martiricos dormirá hasta la siguiente jornada como colista, Mel ha traído varias novedades que permitirán mantener la fe en el equipo.

Fortaleza defensiva

Hablar de fortaleza defensiva cuando el equipo sigue sin dejar la portería a cero puede resultar paradójico, pero lo cierto es que el gol del filial amarillo no llegó en jugada, sino que lo hizo a través del balón parado, uno de los grandes lastres de este equipo.

El Málaga CF llegaba este sábado sin sus centrales naturales del primer equipo. Ya en su primer partido, Pepe Mel tuvo que tirar de la cantera para tapar ese agujero y Moussa le dio la razón. El joven futbolista y Escassi mantuvieron al que hasta ahora había sido el equipo más goleador de la categoría. Ambos compenetraron sus virtudes y se ocultaron los defectos con un trabajo que se vio beneficiado por tener las líneas más juntas con Alfred N’Diaye como bastión imprescindible en el centro del campo.

Libertad para los jugones

El equipo había jugado hasta ahora con un 4-4-2. Sin embargo, el nuevo técnico siempre ha sido más partidario de utilizar el sistema 4-2-3-1. Aleix Febas pasó a jugar más atrás junto a N’Diaye para construir el juego, la mediapunta la ocupó Fran Villalba y las bandas Pablo Hervías y Álex Gallar. Ese fue el planteamiento teórico porque en la práctica Mel les quiso dar libertad de movimiento a sus jugones.

Febas, Villalba y Gallar son los tres jugadores del Málaga CF con más capacidad para crear peligro en campo contrario. Ya en un principio, detectarles es complicado, pero lo es más si van alternando las posiciones. El ilerdense llegó a pisar área junto a Rubén Castro, el valenciano llegó a bajar algunas líneas para crear juego y el de Sabadell llegó a partir en alguna ocasión desde la banda derecha. ¿El resultado? Grandes ocasiones de peligro.

Profundida por las bandas

Si de algo había pecado el equipo de Pablo Guede era de obcecar el fútbol por la zona más interna del campo. La idea inicial era que los laterales fuesen reconvertidos a carrileros. Sin embargo, los resultados demostraron que fue un error y ahora, con otro planteamiento, el juego le ha dado la razón a Pepe Mel.

El entrenador tuvo una idea muy clara desde el principio: abrir el campo por las bandas. Pablo Hervías no se separó del costado derecho. Chavarría, que sorprendió jugando en banda, también ensanchó al equipo. El conjunto blanquiazul creó mucho peligro con este sistema. Precisamente, el gol llegó desde un centro de Gallar por el franco izquierdo que remató Rubén Castro. La mejora deberá llegar a partir de ahora en la calidad de los balones colgados.

Remates con más peligro

El Málaga CF, puede que sorprendentemente, es el equipo de LaLiga SmartBank que más dispara a puerta. ¿Sorprendentemente? Sí, porque de los 32 tiros que ha realizado entre los tres palos tan solo ha convertido en gol 6 de ellos (18.75%). Sin embargo, este sábado ya se pudo ver otra tónica muy diferente con respecto al peligro de los disparos locales.

Los futbolistas habían chutado hasta ahora más por desesperación y por necesidad de sumar tantos al marcador que por el peligro real que pudiera conllevar ese tiro. El portero del Villarreal B sufrió en todo momento a los atacantes blanquiazules con cabezazos a bocajarro y muchos disparos certeros. Es más, el técnico del filial llegó a afirmar en rueda de prensa que se les había aparecido la Virgen de Lourdes para mantener el empate en La Rosaleda.

Rubén Castro

El jugador más decisivo del Málaga CF es Rubén Castro. El canario nunca ha sido un ‘9’ que baje a la zona del centro del campo para descargar la posesión hacia las bandas. Ni siquiera está entre sus grandes aptitudes el juego de espalda. Sin embargo, sí que es uno de los mejores «killers» del fútbol español y ahora juega en favor de los de Martiricos.

No obstante, hasta ahora no ha tenido un papel protagonista. ¿Por qué? Porque el equipo siempre ha obligado a que sea el delantero quien corra hacia el balón y no sus compañeros quienes le lleven la pelota o creen situaciones de ventaja. Pepe Mel y Rubén Castro se conocen con solo mirarse, y la mejor noticia es que ahora defienden los colores blanquiazules. El entrenador sabe cómo sacarle lo mejor y en solo 90 minutos se vio. Gol del ‘24’ en un partido en el que estuvo más conectado que nunca con el resto de sus compañeros y en el que estuvo implicado en multitud de ocasiones de peligro.