El Málaga CF de Pepe Mel encadenó este sábado su segundo empate consecutivo y, por primera vez en lo que va de curso, mantuvo su meta a cero. Sin embargo, justo cuando el cambio en el banquillo parece haberle dado estabilidad defensiva al equipo, la grada blanquiazul ha abierto un sonoro debate con Manolo Reina en el ojo de huracán.

Al arquero de 37 años se le vio en El Sardinero más nervioso de lo habitual. Y protagonizó en los instantes finales un error grosero que, además de jugarse la expulsión, pudo haber salido bastante caro. Con el conjunto malaguista inmerso en la lucha por eludir los puestos de descenso, todos los gestos son mirados con lupa por una grada que a estas alturas ya no está para segundas oportunidades.

Así hay aficionados que aprovechan esa mala salida que pudo costarle la roja directa para reclamar la presencia de Rubén Yáñez, de momento inédito en este arranque liguero y que, sin la dilatada experiencia de Reina, también sabe lo que es disfrutar con el Getafe de minutos en Primera.

Considera ese sector de la parroquia de Martiricos que sería saludable generar esa competencia entre ambos guardametas, con lo mucho que hay en juego de cara a estos próximos meses. Pero para el entrenador malaguista, tomar una decisión de tanto calado con apenas dos encuentros jugados merece, como mínimo, una profunda reflexión.

Porque si de algo puede presumir el madrileño es de haber invertido una tendencia muy peligrosa. Desde que se hizo cargo del navío blanquiazul, sus pupilos han encajado una única diana en dos partidos, la que tras un saque de esquina adelantó al Villarreal B en La Rosaleda.

Es decir, el de Villanueva del Trabuco ha recibido un único gol en 180 minutos después de que las primeras seis jornadas de la competición recibiera 12 tantos en contra. Ese balance negativo y la falta de pegada en la portería contraria son los principales argumentos para que el Málaga CF se metiese en el pozo de la categoría hasta haber sido colista.

Los defensores de Reina recuerdan que la mala racha en el arranque liguero ha estado condicionada por las numerosas bajas que ha sufrido la plantilla en el eje de la zaga. También subrayan su dilatada experiencia como capitán del Mallorca, tanto en Primera como en Segunda, y que ha sido capaz de evitar derrotas hasta en choques decisivos de final de temporada.

Pero incluso alguno de los que defiende esa continuidad bajo palos no ocultan que la mala situación clasificatoria afecta a los más veteranos de la plantilla sin distinción. Esa inoportuna salida en la que sólo vio amarilla debiera hacer reflexionar al cancerbero.

Seguro que con el paso de los días este debate se reaviva, por lo mucho que hay en juego, de nuevo en La Rosaleda, contra un Andorra que se ha convertido en la sorpresa de la competición. El próximo rival apenas ha encajado dos derrotas en ocho jornadas y se encuentra cerca de los puestos de ascenso directo.