El Málaga CF es un equipo frágil mentalmente. Demasiado. Incapaz de reponerse ante el primer golpe que recibe. Jugó un buen primer tiempo, tuvo ocasiones para ponerse el partido de cara, no acertó y, justo antes del descanso, en una acción desafortunada, el balón golpeó en el brazo de Escassi dentro del área tras un remate y Borja Bastón no perdonó desde los 11 metros. Ahí se acabó el equipo de Pepe Mel, ya no tuvo capacidad de reacción alguna con medio encuentro por delante.

El conjunto blanquiazul fue mejor durante todo el primer tiempo y, sin embargo, se marchó por detrás en el marcador a vestuarios. A los 4 minutos de partido, Cristian ya tuvo la primera para los blanquiazules con un chut de falta que rebotó en la barrera y se marchó por muy poco desviado. Avisó el equipo de Pepe Mel, que siguió comandando en el choque, sin apenas sufrir atrás. 

Pasado el ecuador del primer acto, fue Rubén Castro el que cerca estuvo de poder adelantar al Málaga. Cazó un balón al borde del área chica pero tuvo que cabecear demasiado forzado y a las manos de Tomeu Nadal. Las ocasiones seguían siendo para los blanquiazules. Ahora fue Luis Muñoz el que disparaba desde la frontal, tras una buena jugada combinativa, y se le iba por poco a la derecha de la portería local.

Y a los 44 minutos de encuentro, la mejor de todas las que dispuso el Málaga hasta el momento. Javi Jiménez puso un centro perfecto y Aleix Febas apareció en el segundo palo para anticiparse al zaguero rival y poner un cabezazo que otra vez se perdía lamiendo el poste. Empezaba a merecer el tanto el equipo de Martiricos... y entonces llegó un tremendo mazazo. Una pérdida absurda a 20 segundos de que se llegase al 48 y Arcediano Monescillo mandara a los equipos a vestuarios, provocó la primera ocasión en todo el partido de los de Álvaro Cervera. Javi Mier remató y el balón impactó en el brazo de Escassi. Penalti y gol del exmalaguista Borja bastón, que lo celebró con rabia. Con cara de tontos, al descanso.

Sin capacidad de reacción

El gol al filo del intermedio cambió por completo el partido. El Málaga dejó de hacer todo lo que enseñó en los primeros 45 minutos y el Oviedo se soltó toda la presión y creció. El tobillo de Luis Muñoz solo pudo aguantar cinco minutos más, tuvo que entrar Fran Sol en su lugar. Y pasado el cuarto de hora del segundo acto, Loren e Issa Fomba sustituían a Dani Lorenzo y Cristian.

Los de Cervera cada vez apretaban y mordían más en el centro del campo, iban comiendo terreno en cada acción mientras los blanquiazules se iban diluyendo, incapaces de recomponerse del golpe. Hasta los 77 minutos, el Málaga no volvió a generar peligro sobre la meta de Nadal. Tuvo que ser Issa Fomba el que soltó un zapatazo desde lejos que botó justo delante del guardameta y le puso en complicaciones para repelerlo.

Cada intento del Málaga era más precipitado, se fallaban pases y controles fáciles, empezaron los gestos de contrariedad y la impotencia empezaba a manifestarse en los rostros de los jugadores malaguistas. Hubo que esperar al tiempo de descuento para ver otra oportunidad clara. Fran Sol ganó la partida a los centrales y cedió atrás a Fomba, al que le sacaron su disparo cuando parecía que se iba a colar en la portería. Fue el último aliento de un Málaga que fracasó en su intento de seguir escalando posiciones y que ahora vuelve a quedar hundido, con 9 puntos, a cuatro de la salvación.