No hay tiempo para lamentos. La derrota del lunes en Oviedo debe estar ya guardada en el cajón para que los jugadores blanquiazules empiecen a mentalizarse de lo que les viene ahora por delante. El Málaga CF se ha quedado en una posición delicada, penúltimo con 9 puntos y a 4 de la salvación, y necesita sumar cuanto antes para no verse más hundido en la tabla. Lo positivo, o lo negativo, según el prisma con el que se mire, es que tiene ahora por delante tres jornadas en ocho días para resarcirse y volver ganar, como en el último encuentro en casa.

Al conjunto blanquiazul le llegan ahora tres platos fuertes. Deberá enfrentarse en ocho días a tres de los equipos que pelean en estos momentos por las plazas de play off. En primer lugar, recibirán en La Rosaleda al Eibar (domingo 30 de octubre, 16.15 horas); después, en jornada intersemanal, visitarán al Cartagena (jueves 3 de noviembre, 19.00); y casi sin tiempo para recuperar, volverán a Martiricos para medirse al Sporting de Gijón (domingo 6 de noviembre, 18.30).

El calendario se aprieta y para afrontarlo con garantías es vital vaciar la enfermería. La plantilla del Málaga no es amplia, precisamente, así que Pepe Mel necesita tener disponibles a la mayoría de sus efectivos. Luis Muñoz sufrió un esguince en su tobillo izquierdo tras una fuerte entrada en Oviedo y su evolución marcará si está disponible para la visita del Eibar. Y además, Pablo Hervías y Álex Gallar arrastran molestias que les impidieron estar presentes en el Carlos Tartiere. La recuperación del capitán y de los dos extremos, únicos jugadores específicos en ese puesto de la primera plantilla, es capital para afrontar estos tres encuentros en un plazo tan corto de tiempo.