Qué poco necesitan los rivales para ganarle al Málaga CF. Un error en la salida del balón aprovechado por el Eibar y fin de la película. A partir de ahí, cero capacidad de respuesta de un equipo totalmente inoperante en ataque y que cada día deja sensaciones más preocupantes. Un día más, los blanquiazules dieron muestras de no ser inferiores a su rival, pero aquí mandan los goles y en eso el conjunto armero fue mejor. No le hizo falta a los de Gartiano brillar en absoluto para asaltar de La Rosaleda, solo tuvo que estar serio atrás tras ponerse por delante y esperar a que pasaran los minutos. 

El conjunto blanquiazul quiso llevar el peso del encuentro, tenía la pelota, pero no era capaz de inquietar demasiado a Luca Zidane. A los siete minutos, Villalba dio el primer aviso con un disparo centrado. Los de Pepe Mel hicieron 20 minutos muy buenos, dejando buenos momentos ante un rival de nivel, sin embargo, en el primer error volvió a sufrir un duro castigo. Perdió el balón Escassi en la salida, robó Tejero y puso un centro raso para que Quique, libre de marca, hiciera el 0-1. De nuevo, sin que el contrario demostrara gran cosa, al Málaga le toca remar de nuevo con el viento en contra.

Le afectó el tanto al equipo y a punto estuvo de costar muy caro. Poco después del gol, Stoichkov perdonó el 0-2. Ganó la partida a Ramón y envió el balón por encima del larguero con todo a favor. Logró recomponerse al Málaga y empezó de nuevo a llevar la iniciativo, pero las ocasiones claras seguían sin llegar. Hasta que a los 37 minutos, Rubén Castro estuvo cerca de firmar la igualada. Se revolvió bien dentro del área y su disparo con la izquierda rebotó en un zaguero y obligó a Luca a emplearse a fondo.

Gallar y Hervías llegaron muy justos al choque y Pepe Mel estaba obligado a dosificarlos. Entró Cristian por Gallar en el descanso y a los 57 minutos Fran Sol sustituía a Hervías. Siguió la misma tónica, el Málaga proponía y el Eibar estaba muy cómodo ante las tímidas intentonas locales. Los blanquiazules no eran capaces de sorprender, todo su fútbol era lento y previsible y las jugadas siempre terminaban igual, con un mal centro desde la banda.

El Málaga necesitaba revolucionar el partido y para ello Pepe Mel metió a Fomba por banda derecha. De una jugada suya nació la mejor ocasión de los de Martiricos en muchos minutos. Tras un rebote, el balón cayó en las botas de Jozabed, que disparó desviado por muy poco. El esférico se marchó rozando el palo.

Llegaba el encuentro al tramo final y tenía que detenerse para atender a un aficionado. Se pudo resolver rápido. Lo intentó hasta el final el conjunto blanquiazul, con más corazón que cabeza, y en el último suspiro dispuso de una falta en la que subió hasta Manolo Reina, pero el momento de inspiración no llegó.

Nueva derrota para un equipo que vuelve a ser colista y que cada vez se descuelga más en la clasificación. Los puntos no llegan y la situación cada vez es más preocupante. El jueves, a Cartagena.