Final por el ascenso

El malaguismo brilla en un recibimiento que se quedó a medias

La Policía acordonó la avenida y la afición se quedó muy lejos del Málaga CF, aunque cumplió con honores en una tarde marcada por ser la final por el play off de ascenso a Segunda División

Beatriz Tocón

Beatriz Tocón

No es el malaguismo una afición muy dada a vivir grandes finales, pero sí a dejarse el corazón en cada paso que da el Málaga CF. Y si hablamos de una final... ya se convierte en una cosa inexplicable. Miles de personas, quizás más incluso que en la semifinal ante el Celta Fortuna, abarrotaron los alrededores de La Rosaleda para recibir al equipo en los instantes previos a la gran cita frente al Nástic de Tarragona en la final del play off de ascenso.

No importó el debut de España en la Eurocopa, aunque sí que hubo celebración de los goles. De hecho, podría haber sido la final de un Mundial que esta ciudad se habría echado a las calles para su equipo. Habrá que hablar en unos días de los que está suponiendo esta fase de ascenso en cuanto a unidad de club, afición y provincia. No hay absolutamente nada en el mundo por lo que el malaguismo hubiera dejado tirado a su equipo en un día tan señalado en el calendario. Lo queríamos y aquí está.

Fiesta deslucida

La fiesta la puso en marcha desde las 18.00 horas la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo en esa avenida de la Palmilla que se fue llenando con el paso de los minutos. A los sones del himno blanquiazul, de 'La gitana loca' o 'Será porque te amo', Málaga comenzó a vibrar al ritmo de toda esa gente que botó y botó como anticipo a lo que estaba por venir.

Sin embargo, muy lejos se queda este recibimiento del lo que había en el imaginario ideal. La policía acordonó desde el principio toda la avenida. No fue un contacto directo entre autobús y afición, la policía impidió un día de grandes imágenes en favor de la seguridad. Sin embargo, el malaguismo brilló con todo porque no le importan todos los impedimentos que puedan aparecer en el camino.

El césped hablará con la final definitiva el próximo sábado en Tarragona, pero esta afición volvió a demostrar que es el fútbol profesional quien la necesita. Lo decidirá la pelota. Si fuera por la afición del Málaga CF, inexplicable estar un día más en Primera RFEF.