Afición

La afición enloqueció con el ascenso del Málaga CF en el Cortijo de Torres

Los 12.000 blanquiazules presentes en el auditorio municipal festejaron por todo lo alto el regreso al fútbol profesional de su equipo en una tarde memorable

El Málaga CF ha vuelto al fútbol profesional y lo ha hecho a lo grande. Así lo lograron los de Sergio Pellicer y así lo festejaron desde la distancia los 12.000 malaguistas que vivieron el encuentro en el auditorio municipal Cortijo de Torres. En un ambiente de locura desde la apertura de puertas, a las 18.00 horas, los boquerones jalearon y alentaron como si el choque se disputase en el mismo recinto.

El auditorio se llenó de manera progresiva antes del encuentro, luciendo una preciosa imagen en el arranque del partido. La primera mitad fue tensa y no revistió brillantez futbolística. Bien lo saben los presentes, que sufrieron en cada balón dividido y reclamaron faltas, tarjetas y fueras de juego entre otros. El incesante calor hizo mella en algunos seguidores, pues las asistencias médicas atendieron a un aficionado que sufrió un mareo, aunque se pudo recomponer sin dificultad.

Entre cervezas, vasos de plástico y más cervezas, los malaguistas avanzaron en el partido con la intención de que llegase el pitido final y con él, el estallido de emoción. Los minutos transcurrían a menor velocidad de la que debían y cada acercamiento de los locales era realmente sufrido. En la segunda parte, la temperatura dio un respiro a los malaguistas, que se mantenían firmes en su deseo de ver al equipo ascender.

El primer gol del Nástic golpeó fuerte en los ánimos malaguistas, aunque persistieron y afrontaron la prórroga como un nuevo partido, con un jugador más y necesitando un gol. El segundo de los granas, en el primer tiempo de la prórroga, sí hizo daño. Los malaguistas se enfrentaban a viejos fantasmas y veían como se les escapaba el ascenso.

Así se vivió la final por el ascenso en el Auditorio del Cortijo de Torres

Así se vivió la final por el ascenso en el Auditorio del Cortijo de Torres / Gregorio Marrero

Sin embargo, el final fue apoteósico, digno de la historia que hoy concluye. Marcó Dioni y el Cortijo de Torres volvió a creer. Era posible. Tras ello, el colegiado detuvo el encuentro por el lanzamiento de objetos desde la grada. Sentó mal en el auditorio, pues su equipo se iba a enfríar en la búsqueda del segundo gol. Pero ni siquiera así. El malaguista es irreductible por naturaleza. Fue en el descuento cuando Antoñito Cordero marcó su gol. Marcó el gol de todos. La locura se desató en Málaga y los que diez minutos atrás miraban al suelo lo hacían al cielo. El Málaga ha vuelto. Al fútbol profesional, sí, pero en especial, a darle una alegría a su afición.