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Fútbol

El exmalaguista Koke rompe su silencio tras salir de prisión: “No soy ningún Pablo Escobar”

El delantero malagueño repasa en COPE Málaga su paso por la cárcel, su arrepentimiento y su nueva vida en libertad vigilada con pulsera telemática hasta 2028

Koke, en un partido con el Mlaga CF.

Koke, en un partido con el Mlaga CF. / EFE

Álvaro Borrego

El exfutbolista Sergio Contreras Pardo, conocido como Koke, fue protagonista este miércoles en ‘Deportes COPE Málaga’. El que fuera delantero, además del Málaga CF, del Olympique de Marsella o del Aris de Salónica, ha relatado su descenso desde la élite del fútbol hasta liderar una red de narcotráfico, una decisión que, admite, comenzó “con un poco de inconsciencia” y que le ha costado pasar por la cárcel.

Ahora, en libertad vigilada hasta 2028, Koke afronta una nueva etapa marcada por una pulsera telemática en el tobillo y el estigma social que conlleva. A sus 42 años, su vida da para una película, algo que reconoce que ya le han propuesto. “Lo de Netflix, aunque no te lo creas, es algo que se me ha propuesto desde Francia, de otros sitios, y es algo que se ha estado estudiando”.

Del césped a la celda

Koke explica que el dinero fácil y las malas decisiones lo desviaron de su camino. “Uno no le da valor a lo que está haciendo hasta que te viene el problema encima. Creo que todo empezó con un poco de inconsciencia y es algo que es difícil de parar cuando vives bien económicamente de esa manera. Cuando te quieres dar cuenta, estás metido en un problema que te priva de tu libertad y arrastras a muchísimas personas de tu alrededor, como mi familia o mis amigos, que no merecían pasar por lo que pasaron”.

A pesar de la gravedad de los hechos, Koke ha querido matizar la naturaleza de su implicación. “He sido condenado, estoy pagando por ello, pero no soy ningún Pablo Escobar”, afirmó con rotundidad. El malagueño se define como una persona no violenta. “No soy una persona peligrosa, no soy agresivo, no he tenido armas en mi vida. Simplemente he hecho cosas que no están bien hechas, como si fuera un empresario, pero sin crear ningún tipo de violencia”.

Koke en su entrada a los juzgados

Koke en su entrada a los juzgados. / EFE

El arrepentimiento tras pasar por prisión

El arrepentimiento es una constante en su discurso.“Obviamente que me arrepiento, porque nadie merece pasar por prisión. Me gustaría tachar esto de mi vida”, ha asegurado. Koke admite que en aquel momento no era consciente de las consecuencias. “Pensaba que no pasaba nada, lo veía como un juego y no le daba el valor que hoy, pasando por prisión, sí le doy. Me arrepiento porque no es algo que se merezca ni yo ni mi familia”.

Una condena ejemplarizante

Su condena de seis años fue, en su opinión, “un poco ejemplarizante” debido a su perfil mediático. Tras pasar por las cárceles de Alhaurín de la Torre y Albolote (Granada), ahora se encuentra en libertad vigilada, un “privilegio” que asegura haberse ganado con buen comportamiento. “Tengo una pulsera en el tobillo. No puedo cometer ni el mínimo error”, explica sobre su situación actual, que se extenderá hasta 2028.

Durante su tiempo en prisión, que compartió en parte con su hermano, encontró un propósito.“Mi día a día en prisión me lo he tomado como un entrenamiento personal, fortaleza mental. Entré muy gordo, fuera de forma total, y me lo tomé como un sitio para cambiar la mentalidad”.

Una carrera marcada por el fútbol

En la entrevista también hubo tiempo para repasar una carrera deportiva que lo convirtió en ídolo en varios países. Koke recordó su salida del Málaga CF para fichar por el Olympique de Marsella con solo 19 años. “Nunca terminé de dar el salto para asentarme en el primer equipo. En esa época estaban jugadores como Darío Silva o Dely Valdés y no era fácil meter la cabeza ahí”.

Sin embargo, su etapa dorada la vivió en Grecia, en el Aris de Salónica, club del que se convirtió en una auténtica leyenda y al que considera su “segunda casa”.

Una nueva vida lejos de los focos

Actualmente, su vida se centra en cosas sencillas como llevar a su hija al colegio y cuidar de sus padres. De cara al futuro, no se ve como entrenador, pero sí ligado al fútbol desde otra perspectiva. “Director deportivo me encantaría, porque creo que sería muy bueno. Tengo un ojo clínico para ver el talento”, concluye, dejando la puerta abierta a seguir vinculado al deporte que marcó su vida.

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