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Crónica/Segunda División

La Rosaleda mantiene vivo el sueño del Málaga CF (2-0)

Murillo y Joaquín firmaron la sentencia de los de Funes sobre la UD Las Palmas, de pie hasta que los de Martiricos, sin algunos de sus mejores jugadores, sacaron la varita en la segunda mitad para saborear la tercera posición

Murillo abrió la lata en el Málaga CF - UD Las Palmas.

Murillo abrió la lata en el Málaga CF - UD Las Palmas. / Gregorio Marrero

Beatriz Tocón

Beatriz Tocón

Si de homenajear la historia iba esta jornada retro de LaLiga, el Málaga CF firmó una victoria de quilates para honrar a los suyos y seguir dando un golpe sobre la mesa con el play off por el ascenso a Segunda División. Si alguien no se creía a los de Funes contra los de arriba, triunfo por 2-0 frente a la UD Las Palmas. Sólido, sin algunos de los mejores jugadores y tirando de corazón, además de los goles de Murillo y Joaquín.

Primero, la clasificación. El espaldarazo es espectacular. El Málaga CF se acostará tercero después de tres empates seguidos, a solo un punto del ascenso directo gracias a los 60 que suma al término de la jornada 35. El equipo amarillo se queda con 57 y solo queda esperar a lo que hagan el resto de rivales el domingo, especialmente ese Racing de Santander-Almería en lo más alto. Además, triunfo vital porque el Burgos también había ganado.

Sin Izan Merino, Dani Lorenzo y Larrubia, Funes planteó varios cambios obligados. Salieron como titulares Chupe y Niño, Ochoa y Joaquín ocupando las bandas, y Dotor y Juanpe en el centro del campo. El dominio inicial se lo llevó Las Palmas ante un Málaga CF más posicional, al menos de primeras. A excepción de un impacto entre Miyashiro y Alfonso Herrero, los de Martiricos no sufrían más que para recuperar la posesión.

Jesé y Chupe

En cuanto la pelota fue malagueña, el partido ya era otro. Empezaron hincando el diente Rafita y Puga. Cada uno por su banda, llegando al área, aunque sin definir. Se veía el cordobés con otra chispa, se marchó de varios jugadores en su carril y a Dotor le faltó decidir bien. No obstante, La Rosaleda tuvo que contener la respiración con Jesé. Muy solo, después de una gran jugada coral, ante Alfonso, en el punto de penalti, y el disparo con la zurda se le fue rozando el palo.

Tan cerca estuvo él como después Chupe. Salió el Málaga CF a la contra con el balón en los pies de Niño. Abrió la jugada a Chupe y, cuando todo el mundo pensaba que se había enredado entre los centrales, se sacó un regate espectacular. Sin embargo, con Horkas ya vencido al otro lado, al cordobés se le fue por milímetros. Un derechazo de Joaquín desde la izquierda a córner, un cabezazo de Niño, otro disparo del gaditano... Faltó recompensa.

Oleada del Málaga

La segunda parte no pudo comenzar peor. Juanpe, que estaba siendo fundamental y el encargado de ponerle sentido al fútbol, se lesionó en un esprint y tuvo que entrar Rafa Rodríguez. Siguió Chupe con su eterna lucha con los árbitros y los agarrones, pero la magia iba a llegar otra vez a balón parado. Lo que tantos puntos había quitado, ahora estaba dando de comer. La puso Ochoa y Murillo y toda la ciudad remataron para poner el 1-0 de cabeza.

Los truenos del viernes por la noche se quedaron en nada al lado del estallido de La Rosaleda. Tocaba mover piezas. Entraron Dorrio y Ramón para dar salida a Niño y a Ochoa. El Málaga CF se reordenó con Joaquín a la izquierda y Dorrio a la derecha y, como los astros, la magia. El '11' cogió el balón en su carril natural, recortó hacia dentro y nada pudo hacer Dinko Horkas, el portero que menos había encajado de Segunda, con ese golpeo a la escuadra (2-0).

Quedaba rematar porque a estos equipos hay que golpearlos muchas veces. Pudo hacerlo otra vez Joaquín en una combinación por la izquierda con Dotor. No obstante, las sensaciones eran pletóricas. Si alguien dudaba de si había centro del campo sin Izan Merino y Dani Lorenzo, la segunda parte que firmaron Rafa Rodríguez y Ramón fue escandalosa.

Lo intentó Las Palmas, pero Alfonso Herrero había plantado un muro para quedarse. Hubo tiempo para ovacionar de pie a Joaquín y a Dotor antes de que entraran al campo Brasanac y Lobete antes de que sonara el pitido final.

La fiesta de La Rosaleda

Y ahí comenzó la fiesta de La Rosaleda. Entre el "sí se puede" y la euforia permanente, Málaga y su equipo de fútbol son una fiesta absoluta. Partidazo de todo el equipo, demostración absoluta de que esto va más allá del nombre de los jugadores e inyección, una más, de ilusión para todo lo que está por venir. Solo quedan siete partidos. Pase lo que pase, esto no nos lo va a quitar nadie.

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