06 de diciembre de 2016
06.12.2016
Temporal

Las lluvias dejan numerosos daños materiales en Marbella

Los efectivos del Plan de Emergencia Municipal atendieron más de 300 requerimientos desde la madrugada del domingo

06.12.2016 | 05:00
La avenida Nabeul recupera la normalidad, tras la tromba de agua que caía por las escaleras de la calle Padre Salvador.

Varios comercios de la avenida Nabeul sufrieron inundaciones, principalmente en los sótanos, al confluir en esta vía varias calles en pendiente, una zona por la que pasa un río embovedado, y que ha provocado diversos daños en artículos de todo tipo y en el mobiliario de diferentes comercios.

Los efectivos del Plan de Emergencia Municipal han realizado más de 300 actuaciones en las 24 horas transcurridas desde la madrugada del domingo hasta ayer lunes tras las fuertes lluvias registradas, provocando numerosos daños materiales.

El concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Porcuna, destacó ayer que las intervenciones «han estado centradas principalmente en bolsas de agua, caída de árboles, vehículos atrapados, incidencias en carreteras, inundaciones de viviendas y garajes anegados», señaló.

Además, destacó que las incidencias materiales más importantes que se han evaluado hasta el momento han tenido que ver con caídas de muros y el control de otros inestables; el levantamiento de asfalto y viales (sobre todo, en Las Chapas y El Calvario) e incidencias en infraestructuras en pabellones cubiertos y centros deportivos.

Asimismo, se registró la caída del muro del Palacio de Deportes de San Pedro Alcántara, a la altura de la calle Castilla, el desplazamiento de una pequeña plazoleta en la zona de Plaza de Toros, y la ruptura de tramos de la senda litoral y diferentes incidencias en tramos del paseo marítimo, resultando especialmente afectado el de San Pedro Alcántara.

Comercios. La lluvia caída durante el fin de semana ha provocado algunas incidencias también en los comercios de los puntos negros del municipio, como es el caso de la avenida Nabeul, donde se han visto afectados algunos sótanos, como el de la floristería Daniel Lima, donde el agua entró en la parte baja alcanzando una altura de metro y medio, según su propietario.

El comerciante destacó que ha sufrido daños en plantas de tela, flores artificiales y cajas de embalaje que aún no ha cuantificado.

En su opinión, «hay algún fallo» en la obra de remodelación de la vía, inaugurada recientemente, ya que se ha elevado la isleta donde confluyen la avenidas Europa y Nabeul (que generan una Y en pendiente), «por lo cual el agua sale por la calle -paralela, Padre Salvador», y desemboca como una cascada por las escaleras que dan a la avenida Nabeul.

El mismo problema sufre cuando llueve el comercio de productos cárnicos María del Pilar González, situado en el punto donde convergen la calles Puente Málaga, Peñuelas y la avenida Europa, estas dos últimas con fuerte pendiente. La zona se convierte en un embudo cuando caen las lluvias: «Todas las alcantarillas saltan para arriba, mi tienda es el punto cero», lamenta Francisco González, propietario del comercio, quien indicó que al rebajar las aceras de Nabeul el agua entra con mayor facilidad en la tienda al desaparecer los bordillos que la protegían, aunque no ha sufrido daños porque los dueños estuvieron sacando agua desde la madrugada del domingo. «No hemos sufrido daños porque lo hemos evitado nosotros», apuntó.

«Se han debido equivocar en los cálculos que han hecho en esta calle porque las aguas vienen todas a mi puerta», añadió. La arqueta de Nabeul «está más elevada que la escalera por donde el agua cae en cascada, por lo que no recoge el agua que baja por allí», insistió Francisco González, quien añadió que el desnivel que se ha hecho en la parte superior de la avenida para instalar el carril bici ha provocado que el agua se desvíe por la calle Padre Salvador y caiga con fuerza sobre Nabeul.

Otro de los comercios afectados ha sido Rafer Peluqueros, donde el agua ha entrado al tener un escalón bajo, lo que ha levantado el parqué, según relató Fernando Quero, quien recordó que la zona, en pendiente, «siempre ha sido el río de la Barbacana» aunque reconoció que ha llovido demasiado: «Las alcantarillas no pueden tragar 200 litros por metro cuadrado».

Otros, como la cafetería Gaspar se vieron sorprendidos al ver cómo la lluvia entraba por las paredes. «Destrozos como destrozos no, nos ha destrozado el día», dijo Sonia Monte.

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