12 de febrero de 2019
12.02.2019
Residuos

La planta de transferencia de residuos entrará en funcionamiento antes del verano

Las instalaciones, ubicadas en la carretera que conecta Marbella y Ojén, servirán para gestionar las más de 200.000 toneladas de muebles, podas y residuos de obra que produce el municipio

12.02.2019 | 05:00
Imagen de la antigua planta de tratamiento, situada en El Peñoncillo.

El Ayuntamiento ha dado luz verde al proyecto para abrir una nueva planta de transferencia de residuos de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. El equipo de gobierno aprobó ayer la licencia de obra para la reforma de estas instalaciones que se ubican en las inmediaciones de la carretera que conecta Marbella y Ojén.

Los trabajos comenzarán en un plazo de siete a diez días y estarán finalizados antes de tres meses.

El coste de la apertura de esta nueva planta ronda los 600.000 euros que sufragará la empresa concesionaria de este servicio, que depende de la Mancomunidad de Municipios.

Una vez entre en funcionamiento, la planta de transferencia podrá gestionar las más de 200.000 toneladas de residuos de construcción, poda y muebles genera el municipio, según señaló ayer el delegado de Medio Ambiente, Manuel Cardeña.

El proyecto, indicó el delegado, «permitirá solucionar un problema gravísimo que se creó con el antiguo equipo de gobierno», dijo Cardeña.

La apertura de las instalaciones se producirá después de que el Ayuntamiento haya puesto a disposición de la Mancomunidad Occidental la gestión de los residuos y la ampliación de la concesión de 6.000 metros cuadrados de monte público por parte de la Junta de Andalucía para aumentar la superficie y capacidad de las instalaciones.

El cierre de la antigua planta de tratamiento en El Peñoncillo obliga a trasladar los residuos hasta Casares y provocó la aparición de vertidos incontrolados en cunetas o arroyos, según Cardeña. Una vez reabierta la planta de transferencia, los residuos se depositarán en la planta de transferencia, desde donde se trasladarán a las instalaciones que la Mancomunidad tiene en Casares para su tratamiento.

La planta cerró en 2016, cuando la empresa que gestionaba el servicio suspendió la actividad alegando que el cierre del vertedero anexo le generaba un perjuicio. El anterior equipo de gobierno clausuró dicho vertedero al detectar que operaba en situación de ilegalidad desde hacía 20 años y después de que la Junta advirtiera de que sancionaría al Ayuntamiento si no detenía su actividad.

Por otra parte, Cardeña anunció ayer que el Ayuntamiento ha iniciado las actuaciones para habilitar también una planta de tratamiento de residuos. El objetivo es que el municipio cuente en dos años con esta infraestructura, cuya gestión también dependerá de la Mancomunidad.

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