01 de noviembre de 2020
01.11.2020
La Opinión de Málaga
Entrevista

«Se divulga una imagen frívola de Marbella y no la de la pequeña ciudad señorial»

Francisco Moyano es candidato a cronista oficial de Marbella - Aboga por las publicaciones y «mucha pedagogía» para generar entre los vecinos el interés por conocer el pasado y las costumbres locales

01.11.2020 | 05:00
Francisco Moyano, que sucederá a Fernando Alcalá Marín como cronista oficial de Marbella.

En corto

  • ¿La imagen que se proyecta de la ciudad se corresponde a la de la Marbella del día a día? No. La Marbella que se resalta fuera es la del glamour o del lujo. Eso existe para una parte minoritaria y de elevado poder adquisitivo. También está la inmensa mayoría que vive de su trabajo diario. La Marbella trabajadora vive eclipsada por la imagen del lujo, la riqueza y la frivolidad.
  • ¿Esa dicotomía es positiva para la ciudad? Para cierto sector del turismo sí es positivo porque atrae a personas que, de no existir esa imagen, no vendría. Eso genera fuera de Marbella temor por venir aquí porque se piensa que hay que tener una cartera millonaria para vivir aquí.

La corporación municipal aprobó el viernes, en el pleno de octubre, el inicio del expediente para nombrar a este historiador, docente y licenciado en Derecho cronista oficial de Marbella. Pregonero de la Semana Santa de Marbella y de Nueva Andalucía, de la Feria y de diferentes cofradías, Moyano cuenta también, desde febrero de 2019, con la Medalla de la Ciudad

­Seguía a Fernando Alcalá Marín en las clases de dibujo que éste impartía en el instituto. Alguna vez también le visitó en su despacho de la plaza de Los Naranjos, que siempre tenía las puertas abiertas a cualquier persona que quisiera consultarle sobre cualquier materia. «Era un erudito. Sabía de Historia y de Arte y te hablaba de Filosofía, de Química o de Física. Para mí, fue una persona muy entrañable», señala Francisco Moyano, que en los próximos meses sucederá al que fuera su profesor en el cargo de cronista de Marbella. Moyano se convertirá en el segundo relator oficial del municipio, puesto que está vacante desde el fallecimiento, en diciembre de 2006, del también historiador y abogado.

¿Cómo recibió el anuncio de la propuesta de nombramiento como cronista?
Recibí una llamada de la alcaldesa (Ángeles Muñoz) en la que me dijo que llevaría a pleno la propuesta. Le dije que lo pensara bien porque en Marbella hay muchos historiadores investigando y no me creía la persona más adecuada. Me contestó que ella y su equipo de gobierno habían pensado que era la persona idónea porque llevo muchos años divulgando la historia de Marbella. Se lo agradecí y me puse a pensar en la responsabilidad que supone el cargo, sobre todo sustituyendo a alguien de la categoría de Fernando Alcalá.

¿Cómo afronta el cargo?
Creo que el cronista de la ciudad no debe ser exclusivamente cronista desde una perspectiva histórica, sino una figura a caballo entre historiador y periodista. Las verdaderas crónicas de cualquier sociedad de hoy día las hace el periodista. Quiero darle ese cariz al cargo.

¿En qué estado se encuentra la cultura y la divulgación de la historia local?
Ha habido, hasta la actualidad, una evolución tremenda con respecto a los años 50, cuando don Fernando (Alcalá Marín) empezó a investigar la historia de Marbella. Hay un buen número de historiadores que han investigado y hecho tesis doctorales sobre aspectos diferentes de la historia. Hay un antes y un después y una evolución positiva. Otra cosa distinta es el conocimiento que la ciudadanía de Marbella tiene de su historia.

¿Y cómo es ese conocimiento?
En ese aspecto se adolece de bastantes deficiencias que, al fin y al cabo, forman parte de la idiosincrasia de la gente de Marbella que, a veces, no se preocupa mucho de dónde venimos o cuáles son nuestras raíces. En ese sentido hay que trabajar mucho para divulgar nuestra historia y crear el interés en la gente de Marbella por conocer cuál es el pasado de la ciudad.

¿A qué atribuye el desinterés por conocer el pasado?
Creo que es debido a que Marbella, desde la década de los 60 hasta ahora, es una ciudad cuya población ha crecido de forma exponencial con gente venida de fuera, que vino a trabajar y se quedó aquí. Es una población muy heterogénea y es difícil compaginar las diferentes ciudades que conviven en Marbella, con gente que ha nacido aquí o que ha venido de fuera o del extranjero. No hay una unión efectiva.

¿Y cómo se logra esa unión?
Es una tarea muy difícil que no logró, tras tantos años, don Fernando Alcalá, ni la propia Delegación de Cultura. Es muy difícil. Hace falta ir ahondando con mucha pedagogía, publicaciones, la divulgación a través de los medios de comunicación... Cuando llega el verano, viene gente de fuera que escribe sobre la ciudad y sigue hablando del pueblecito de pescadores o de si marbellíes son los venidos de fuera y marbelleros los nacidos aquí. Se divulga una imagen frívola y no el pasado de una pequeña ciudad señorial.

¿La crónica oficial de Marbella distante de la de San Pedro?
San Pedro Alcántara surge, en la segunda mitad del siglo XIX, dentro del término municipal de Marbella. La ciudad pasaba por una decadencia económica tras un pasado industrial esplendoroso y una repercusión nacional e internacional importante. En esas circunstancias, Marqués del Duero adquiere terrenos que, actualmente, incluyen partes de Benahavís y Estepona para hacer un pueblo independiente de Marbella. Cuando San Pedro Alcántara ha abogado por su independencia, tenía legitimidad para hacerlo con arreglo a la documentación histórica. Otra cosa muy discutible son los límites que han fijado los independentistas de San Pedro. Puerto Banús, Nueva Andalucía, nunca formó parte de lo territorios de Marqués del Duero.

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