Los establecimientos de Marbella que no desarrollan un servicio considerado esencial tendrán, previsiblemente, que cesar su actividad la próxima semana.

La tasa de incidencia acumulada de contagios se situó ayer en los 984 casos por cada 100.000 habitantes, la cota más alta desde el inicio de la pandemia, lo que deja al municipio al borde de superar los 1.000 casos por cada 100.000 vecinos.

El municipio pasaría así a estar en nivel de alerta cuatro grado dos, lo que, al cierre perimetral que entró en vigor en la madrugada del miércoles, se sumaría el cese de toda actividad no esencial.

«Una parte del sector productivo del municipio, como la hostelería y el comercio, está sufriendo especialmente con esta pandemia y ya tiene que cerrar a las 18.00 horas», señaló ayer la alcaldesa, Ángeles Muñoz.

La regidora pidió «responsabilidad» a las personas que tienen que guardar cuarentena y advirtió de que el Ayuntamiento ha triplicado el número de efectivos que integra el dispositivo de control y seguimiento de los vecinos que han dado positivo en pruebas de detección del coronavirus.

Anunció también que el Consistorio reforzará este fin de semana los dispositivos de desinfección e higienización de centros educativos, residencias de mayores, transporte público y calles.

La Policía Local establecerá controles para supervisar los aforos en los establecimientos y evitar la celebración de botellones, mientras que voluntarios de Protección Civil informarán sobre las medidas contra la Covid en puntos estratégicos del municipio.