Pequeños y medianos empresarios de Marbella, en su mayoría vinculados al comercio y la hostelería, recorrieron ayer en coches el centro urbano del municipio para exigir al Gobierno local ayudas con las que, tras cerca de un año de pandemia, hacer frente a la crisis económica que ha originado el coronavirus.

Se trata de la quinta movilización que protagonizan los empresarios desde octubre para reclamar parte de los 130 millones de euros que la alcaldesa, Ángeles Muñoz, anunció en abril, días después de la entrada en vigor del estado de emergencia.

Minutos después de las 10.00 horas, un estruendo de cláxones anunciaba la movilización de la caravana de los cerca de 100 vehículos con los que los empresarios partieron del bulevar Pablo Ráez, hasta la plaza Monseñor Rodrigo Bocanegra para alcanzar, siempre a través de la avenida Ricardo Soriano, el Arco de Marbella y regresar al punto de inicio.

La mayoría de los vehículos, convocados por la Plataforma de Comerciantes y Hosteleros, portaban carteles reivindicativos que los hosteleros y comerciantes han utilizado en otras protestas con los mensajes ‘Marbella Se Alquila’ o ‘RIP Comercio Local’. Algunos manifestantes lucían este último lema en las mascarillas contra el Covid-19.

Entre los manifestantes se encontraba Marcos Granda, el propietario del restaurante Skina, ubicado en el Casco Antiguo y distinguido con dos estrellas de la guía Gastronómica Michelin.

«Los políticos tendrían que ser más creativos. Después de esta tercera ola vendrá una cuarta y una quinta y la sexta será la de la ruina total de todos nosotros. No podemos estar abriendo y cerrando, abriendo y cerrando. Los restaurantes son espacios seguros», señaló minutos antes del inicio de la partida de la caravana.

Juntó a él, Juan Vargas, el responsable del restaurante La Santa, también en el Casco Antiguo, pedía «ayudas porque hay gente que ha cerrado o que lo está pasando mal». Vargas cerró el establecimiento en octubre, a pesar de lo cual «sigo pagando alquileres, luz o agua». Estoy haciendo frente a lo que ya no se puede más», agregó.

David Vegas, propietario de una relojería, pidió al Ayuntamiento que «no invierta en cosas que no hagan falta ahora mismo. En cuanto se cerró el aeropuerto, el turismo bajó y se ha notado bastante», agregó Vegas, que aseguró que no entiende por qué los establecimientos que prestan una actividad considerada no esencial tienen que cerrar mientras que el toque de queda es a las 22.00 horas.

Verónica Coné explicó que su establecimiento de recuerdos ubicado en la calle Miguel Cano está «cerrado a cal y canto» desde finales de año ante la imposibilidad de que los turistas puedan visitar Marbella. Confía en reabrir «para verano», ya que «hasta que la gente no se pueda desplazar, yo no tengo nada que hacer».

El equipo de gobierno no ha redactado las condiciones para la distribución de posibles ayudas para que las pequeñas y medianas empresas afronten la crisis económica, según el portavoz de la plataforma, Nahuel Klappenbach.

«Tenemos un presupuesto (municipal) que ya está aprobado y la posibilidad de aumentar ese presupuesto, por lo que lo único que hay que hacer es trabajar y sacar las bases cuanto antes. Ya se sabe que las ayudas tienen que ser lo más directas posibles y llegar a la mayor cantidad de negocios posible», explicó el representante del colectivo, que aglutina a unos 300 empresarios.

«La situación es mucho más que extrema. Necesitamos un plan de rescate, como se hizo con los bancos», apuntó.