David Benítez espera su turno en la cola de candidatos que aspiran a trabajar este verano en el festival de música Starlite, que comienza el 18 de junio. Opta, señala, a cualquier puesto de empleo que le ofrezca la organización de los conciertos, pero apunta que, si pudiera elegir, preferiría ser camarero de barra, trabajo que ha desempeñado algunos veranos en el Puerto Deportivo de Marbella. «Es el trabajo que más me llama la atención porque ya tengo experiencia, pero me acomodo a lo que sea», remarca.

También ha trabajado en el mundo del espectáculo y la música. Impartía clases de coreografía en una academia de danza urbana hasta que la irrupción del coronavirus le obligó a cancelar los talleres y cerrarla. «Y ahora, cuesta levantarla. A ver si tengo suerte en el Starlite y para dentro», explica.

Unos metros más atrás está Manuel Balaguer que, tras haber desempeñado diferentes trabajos en el sector de la hostelería y encontrarse actualmente en el desempleo, se presta para trabajar en Starlite «de lo que necesiten, de lo que me digan, de lo que me ofrezcan. He sido cocinero, ayudante, pinche. También he sido de seguridad, controlador o mozo de descarga», explica.

Es la segunda vez que se presenta a la selección, después de que en una primera «no hubiera suerte. Esta vez ya va a salir bien. Vengo con bastante ánimo. A ver qué me preguntan y que salga todo bien», apunta.

Marina Anaya, que busca un puesto de acomodadora de público de los conciertos, se presenta por primera vez a la entrevista después de que amigos que han trabajado en ediciones pasadas en Starlite le hablaran «bastante bien» del festival. «A ver si hubiera suerte. Tengo un abanico de trabajo bastante amplio, pero me gustaría ser acomodadora», agrega.

Como ellos, cientos de aspirantes con amplia experiencia acumulada en el sector de la hostelería hasta el confinamiento de la pasada primavera y golpeados ahora por la crisis que ha causado el Covid buscan en el festival de música un respiro económico con contratos laborales de unos tres meses de duración que les ayude a soportar la situación de inestabilidad que atraviesa la economía local tras un año marcado por el descenso de turistas y las restricciones a la movilidad.

«En la valoración de los perfiles de los aspirantes de este año hemos notado una mayor cualificación. La propia situación de la hostelería hace que este tipo de acontecimientos pueda suponer una fuente de ingresos importante y hace que la gente venga con mucho entusiasmo, con muchas ganas», señala el director general de Starlite, Javier Bernaldo.

La organización del festival de música ha recibido cerca de 6.000 solicitudes para trabajar en la edición de este año. Unos 1.500 de ellos han sido convocados y pasan, desde ayer y hasta mañana, un proceso definitivo de selección para cubrir entre 400 y 500 empleos.

Los puestos que se ofertan están relacionados con la hostelería, la venta de entradas o la logística.