La Junta de Andalucía ha denegado un permiso para construir un chiringuito de hormigón con sótano en el tramo de playa de Marbella próximo al hotel Don Carlos, en el distrito de Las Chapas.

La Dirección General de Calidad Ambiental y Cambio Climático de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha rechazado la solicitud de concesión de ocupación del dominio público marítimo-terrestre a una sociedad que quería construir el establecimiento en la playa Real de Zaragoza.

El escrito, fechado el 19 de abril y difundido por la asociación Ecologistas Malaka, destaca el informe desfavorable que sobre el proyecto elevó Demarcación de Costas, que depende del Gobierno central; el informa favorable, pero con consideraciones del Servicio de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, y el informe favorable de la Consejería de Salud y Familias.

El proyecto contemplaba un sótano de 200 metros cuadrados de superficie construida, una planta de las mismas dimensiones, 70 metros cuadrados de terraza y un edificio anexo de 30 metros cuadrados de extensión en una zona de Dominio Público Marítimo Terrestre.

Ecologistas Malaka presentó en septiembre alegaciones contra el proyecto al entender que la zona de costa en la que se proyectaba el establecimiento ya cuenta con instalaciones relacionadas con hoteles colindantes que prestan servicios de restauración.

El colectivo ha denunciado desde finales del pasado año diferentes propuestas para edificar establecimientos de playa de grandes dimensiones, construidos en hormigón y con sótanos en diversas zonas del litoral.

El último de ellos es la construcción en una playa próxima a Cabopino de un chiringuito de 200 metros cuadrados de superficie, 75 de terraza descubierta y 30, de aseos.

El emplazamiento previsto para albergar el local se encuentra a menos de 125 metros de distancia de otros dos chiringuitos de la zona que ya ofrecen los mismos servicios que el establecimiento que se promueve.

El chiringuito contará con 22,5 toneladas de residuos de construcción pétreos, de los que un 12 por ciento será hormigón y un 54 por ciento, ladrillos, azulejos y otros cerámicos.

«Se trata de una construcción tradicional de obra, no la de una construcción desmontable de madera», advierte el colectivo.

Ecologistas Malaka ha presentado también alegaciones contra un establecimiento de playa de hormigón y sótano que se proyecta en la desembocadura del río Guadalmina, una zona de especial protección medioambiental por parte de la Unión Europea y a escasa distancia de uno de los campos de golf más reconocidos de Andalucía.