Unos problemas de corazón detectados en 1992 y la grave enfermedad que contrajo y no pudo superar una de sus hermanas le sirvieron para percatarse de la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba parte de los vecinos de Marbella, especialmente las personas mayores.

Para prestarles la atención que necesitaban y también como agradecimiento a la dedicación de Cruz Roja con su hermana, Ana Ortega fundó en 2003, junto a un grupo de voluntarios, la asociación Marbella Voluntaria.

Desde entonces, la labor al frente de una asociación que ha llegado a unificar los trabajos de diferentes ong´s le ocupó el vacío que le dejó el hecho de tener que abandonar, debido a sus dificultades cardiacas, su trabajo en una perfumería de Puerto Banús.

Como reconocimiento a su labor, el Centro Cívico del barrio de Divina Pastora, en el que Ortega desarrolló sus proyectos solidarias hasta que falleció en agosto, lleva desde ayer de forma oficial su nombre.

Ortega, que nació en Colmenar en 1947; vivió en Ronda durante diferentes etapas; se fue a Algeciras con diez años tras la muerte de sus padres; y estuvo en París, donde ejerció de costurera antes de llegar Marbella en 1982, fue también distinguida con el escudo de oro de la Plataforma del Voluntariado o el título de Ciudadana Honoraria.

Entre las actuaciones más destacadas de Marbella Voluntaria figura el programa Faro, con el que acompañar a las personas mayores que se encuentran en soledad o aisladas porque carecen de familias o no reciben atención de ellas o las tienen en otros municipios. Más de 150 personas de Marbella reciben este año apoyo a través de este programa.

«Marbella Voluntaria le dio la oportunidad de vivir una de las etapas más felices de su vida. Pudo desarrollar todo lo que tenía pensado, ayudar a todo el mundo. Este centro lleva el nombre de mi madre, pero podría llevar el de cualquiera de los voluntarios de la asociación o de los que han formado parte de ella. Sin la labor de cada uno de ellos no hubiera sido posible el reconocimiento a mi madre por ser la figura representante», destacó ayer su hija, Lidia Jiménez.

Para su nieta, Lidia Sánchez, «todos hemos formado parte de ese camino para que, al final, mi abuela pudiera haber llegado adonde llegó». «Se le hace un homenaje a la voluntaria que ha luchado por los derechos de los ciudadanos de Marbella y no me puedo sentir más orgullosa. Hace un año que no está con nosotros y las cosas no han sido nada fáciles», agregó su nieta en un acto en cuya clausura sonó ‘La Vie en Rose’, de Édith Piaf, una de las canciones preferidas de Ortega.

La alcaldesa, Ángeles Muñoz, destacó la «generosidad y entrega hacia los más vulnerables» de Ortega. «Se trataba de una persona buena, que se desvivió por hacer de nuestro mundo un lugar mejor», agregó.

La alcaldesa se mostró «convencida de que no hay reconocimiento mejor que otorgar su nombre a este centro cívico, que fue su casa y desde donde tanto bien hizo». «Confío en que, entre todos, seamos capaces de seguir llevando muy alto el legado que nos dejó», apuntó.

El concejal de OSP Manuel Osorio, que conoció a Ortega durante su labor al frente del colectivo Aspandem, la recuerda como «una mujer que era puro empuje, con muchas ganas de trabajar y un corazón muy grande». «Los que tuvimos la suerte de conocerla y compartir su espacio, estamos tristes, pero alegres también. Era una mujer que estaba cuando tenía que estar. Fue una gran persona», agregó.

La portavoz de IU, Victoria Morales, exedil de Derechos Sociales, la definió como «una de esas personas implicadas con la solidaridad municipal». «No faltó ni un sólo momento a la atención de cualquier llamada que le hiciéramos desde Derechos Sociales para atender a una persona mayor o en soledad», apuntó.

Para la edil de Cs, María García, «durante más de 15 años estuvo al frente del voluntariado del municipio». «Con su nombre en el Centro Cívico la tendremos aún más presente y su legado se mantendrá para siempre», añadió.