Parte de los primeros clientes de aquel establecimiento que abrió al público en 1951 en una zona en pleno campo y a una distancia considerable del núcleo urbano de Marbella fueron los operarios que construían el chalé de la Duquesa de Alba.

Al local, prácticamente un mostrador de dos metros de longitud construido en madera, una mesa y dos sillas, aún no había llegado la Coca-cola y a los clientes extranjeros que pedían un desconocido vino Tío Pepe se les indicaba la vivienda de un vecino del mismo nombre. Apenas se servía vino de garrafa, cerveza y un café que el nieto pequeño de la propietaria, Paco Sánchez, molía a mano.

Se situaba al pie de la principal vía de comunicación para recorrer la Costa del Sol y por la que «pasaba un coche a la semana», recuerda el pequeño camarero que molía café, hoy propietario del negocio.

«Un día paró un Seat 1.500 negro, un poco chocante. Bajó la ventanilla un señor cura y, desde dentro del coche, me preguntó ‘oye, chico ¿por aquí vive el camarada Girón (un político con funciones en la dictadura de Franco)?’ Me temblaron las piernas. Era la primera vez que escuchaba la palabra «camarada’», recuerda el regente.

La Venta Los Pacos, que esta semana ha celebrado sus 70 años, está circundada ahora por hoteles de lujo, como el Marbella Club o Puente Romano; mansiones de lujo; y palacios reales y se encuentra en plena Milla de Oro, el tramo de carretera que conecta el municipio con Puerto Banús y una de las zonas más exclusivas del municipio.

Con el transcurso del tiempo, el local se ha convertido en «un punto de servicio, donde no sólo damos comida, bebida o café, sino que atendemos al que se le ha averiado el coche, al que necesita un fontanero, aquí está Paco para intentar solucionar el tema», señala el regente.

«Quizá eso es lo que nos ha ayudado a extender el nivel que tenemos. Nos sentimos personas de servicio. Además, hemos intentado evolucionar con el resto de la zona que nos rodea e intentado no quedarnos atascados en una taberna. Contamos con un estanco de categoría con lo que la zona requiere», agrega.

Clientes de postín

En las mesas de la venta han comido personalidades como el Conde Rudy; el periodista Luis Mariñas; el escritor Antonio Burgos, que ha dedicado un artículo al establecimiento; el torero Curro Romero; o el artista Paco de Lucía. «No les hemos dado la popularidad que ellos se merecen, pero la satisfacción interior la tenemos», apunta el propietario de un local que cuenta, entre el restaurante y el estanco, con 20 empleados.

Respecto al futuro de la venta, Paco Sánchez se muestra «tranquilo porque tenemos la suerte de vivir en lo mejor del mundo, Marbella». «Una vez le comenté a la alcaldesa que Rafael Nadal había perdido contra Djokovic porque no tiene casa en Marbella y el otro sí», señala en clave de humor mientras se ríe.

Para Pepe Puerta, uno de los clientes más asiduos de la venta desde hace años, «una cosa que no me cansaré de alabar es que el concepto de venta de esta santa casa no ha cambiado. Esto podía ser, por su ubicación, por su vecindario, un restaurante de lujo. Pero esto se hizo venta y se mantiene venta. Además, todo el mundo se siente aquí a gusto, cómodo y bien servido. Y sobre todo, bien comido».

Trato cercano y tradición

La alcaldesa, Ángeles Muñoz, destaca el «trato cercano y la tradición» de la Venta Los Pacos. «Se trata de un sitio único, que reúne calidad y excelencia. Paco Sánchez y su familia han puesto todo su corazón», apunta.

La tradición del restaurante «es algo que la gente percibe, empezando por los trabajadores». «De ahí que en este evento quede patente el gran cariño que existe en la ciudad», agrega la regidora en alusión a la celebración del 70 aniversario de la entrada en funcionamiento de la venta.

«Podría ser un restaurante de lujo, pero es un lujo de restaurante», concluye.