Con la puntualidad que cabe esperar de quien, al fin y al cabo, trabaja en un mundo en el que la precisión lo es todo, Sam Scimemi atendió a La Opinión desde Estados Unidos y habló sobre los planes de NASA para viajar a la luna y Marte.

¿Su misión se denomina «Luna-Marte», pero está centrada en ir a la luna. ¿Cómo y cuándo entra Marte en juego?

Nuestros planes se dividen en distintos apartados. Uno de ellos es la campaña moon to mars, donde desarrollamos las tecnologías y las técnicas operacionales para ir a Marte, pero lo probamos en la luna, primero. Así que todos los sistemas de transporte, de alojamiento, los rovers para la superficie…, todo eso lo probamos en la luna, como preparación para ir a Marte. Otro elemento es estrictamente científico, y el tercero es para comprobar si hay potencial comercial, como minería, hielo u otros recursos. Y hay un cuarto, para socios internacionales. NASA es experta en llevar seres humanos al espacio, como hemos hecho con la estación espacial, así que vamos a repetir ese tipo de colaboraciones.

¿Hay ahora mismo presencia estable en la luna?

Hay un rover, ahora mismo, obteniendo imágenes; sé que China también tiene o tenía un rover activo y los indios están cerca de mandar una nave a la órbita de la luna, es decir, hay países que tienen presencia ahora mismo en la luna.

A lo largo de estos días, en el SUTUS Summit, hemos aprendido mucho, y a algunos nos ha servido para entender qué es verdad y qué no. Me ha parecido que, para ir a Marte, tal vez a la luna, también, hay más preocupación por la vuelta que por la ida. ¿Es correcto?

Es relativamente fácil mantener a humanos con vida en el espacio durante algunos días, lo hacemos en la estación espacial, con tripulación durante todo el año. La luna se encuentra a entre tres y diez días de distancia y eso no es demasiado complicado por periodos cortos. Pero mantener a gente con vida para ir a Marte es seis meses para llegar y nueve meses de vuelta, y eso es lo mínimo, lo normal es que el viaje dure en torno a tres años y eso sí es un gran desafío. Por eso hacemos toda la investigación y el desarrollo de la tecnología…, trabajamos en todos esos problemas para mantener a la gente con vida.

¿Tenemos prisa? ¿Hay una carrera en marcha para cumplir estos objetivos?

Yo no diría que tenemos prisa, sino que queremos avanzar haciendo progresos regulares, tanto en la estación espacial como en la luna, no que haya prisa, pero tampoco queremos sentarnos a esperar, queremos resultados. La idea es llegar primero hasta la luna en misión no tripulada en los próximos dos o tres meses, tal vez seis.

La misión se denomina Artemis. Tiene diferentes fases y parece que sería en la tercera cuando llegaría finalmente el alunizaje con personas. ¿Cómo es el calendario que manejan?

A mediados de la década esperamos haber completado tres misiones Artemis, la primera no tripulada, la segunda llega a la órbita ya con tripulación y será en la tercera cuando llegue el alunizaje con tripulación y les traeremos de vuelta.

¿Cuál es el sentimiento general entre los profesionales cuando oyen hablar de conceptos como «turismo espacial»? Hasta ahora siempre habíamos considerado los viajes espaciales como algo muy complejo, incluso peligroso, y destinado solo a expertos con una preparación exhaustiva.

Desde el punto de vista de NASA es muy importante llevar a gente a la luna, cuanta más gente tenga la oportunidad de llegar al espacio, mejor para que la gente vea cómo se ve la Tierra desde el espacio y cómo de frágil es. Cuando regresan pueden hablar sobre ello y lo que significa.

Son viajes duros...

La realidad en los vuelos espaciales es que la gente se pone mala, es la verdad, como en la Tierra cuando la gente se marea en los coches o en los barcos, un poco diferente, pero sí, la gente se pone bastante mala durante un día o dos

¿Y si alguien se quiere darse la vuelta...?

En viajes orbitales eso no es realmente un problema, surgen complicaciones de todo tipo en nuestro mundo y hay que volver. Así que imagino que podría ocurrir.