La comunidad educativa de Marbella salió ayer a la calle para reivindicar la ejecución de las obras y mejoras incluidas en un acuerdo que firmó a finales de 2018 con los partidos políticos con representación municipal y aprobado en pleno por unanimidad y de las que, según el colectivo, el Ayuntamiento aún no ha ejecutado ninguna.

Unas 250 personas, entre padres y alumnos, se congregaron durante unos 45 minutos frente al Ayuntamiento con pancartas con los mensajes ‘Más aulas’, ‘No más demoras. Nuevo Instituto ya’ o ‘Comedor ya para el colegio El Castillo’ y corearon consignas como ‘Menos fotos y más trabajar’, ‘Instituto ya’ o ‘Que salga la alcaldesa’.

En el momento de la protesta, convocada por la Agrupación Independiente de Ampas -un colectivo que representa a 13 centros de educación infantil y primaria; seis institutos; y una asociación de ámbito educativo y que, en total, agrupa a unas 10.000 familias- la regidora, Ángeles Muñoz, se encontraba en el interior del edificio consistorial para dirigir el pleno de enero.

La comunidad educativa expresó así su «más profunda indignación y rabia» por el trato que, señaló, da el Ayuntamiento a la educación en Marbella, afirmó el portavoz de la agrupación, Jorge Gil, que leyó un manifiesto.

«A día de hoy continúan pendientes por construir comedores para cientos de alumnos, hay muros rotos que siguen sin repararse, techos en los que no se han eliminado el amianto o instalaciones eléctricas deficientes»

«A pesar de las numerosas peticiones realizadas, a día de hoy continúan pendientes por construir comedores para cientos de alumnos, hay muros rotos que siguen sin repararse, techos en los que no se han eliminado el amianto o instalaciones eléctricas deficientes que no permiten poner una estufa en invierno porque salta la luz», señaló Gil.

Se refirió también a dos de las grandes peticiones del colectivo, la construcción de los institutos de San Pedro y Las Chapas que impulsa la Junta de Andalucía.

Del primero dijo que el Gobierno regional les prometió que las obras estarían finalizadas en diciembre de 2021, pero «estamos en 2022 y quedan meses» para concluirlas. Del segundo, puso en duda que esté finalizado para septiembre de 2023, como ha anunciado la Junta, lo que obligaría a cerca de 200 alumnos a seguir sus estudios de Secundaria en aulas prefabricadas, donde llevan cerca de tres años.

«Se trata de una situación lamentable para los alumnos de una ciudad considerada de cinco de estrellas», apuntó Gil, que pidió al Ayuntamiento que haga su trabajo «con diligencia, seriedad y esté a la altura del pueblo de Marbella».

«Estamos hastiados y furiosos porque juegan con el futuro de nuestros hijos y no lo vamos a permitir. Les están condenando a un futuro incierto», señaló.

Denuncian «presiones» desde la Junta y el Ayuntamiento para desactivar la protesta

El portavoz de la Agrupación Independiente de Ampas, Jorge Gil, denunció ayer que el colectivo recibió «presiones» por parte de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Marbella para tratar de desconvocar la protesta o restarle repercusión.

Gil mostró un mensaje de texto que, según indicó, remitió el Gobierno andaluz a los padres para advertirles de que la ausencia de los alumnos a los centros escolares se consideraría injustificada, por lo que los estudiantes que acudieran a la protesta no podrían recuperar las horas lectivas o perderían exámenes o trabajos.

Señaló también que, durante la protesta, la Policía Local recibió una «orden» del Ayuntamiento para pedirle que cortara «cuanto antes» la movilización.

Gil lamentó también que la alcaldesa decidiera hacer el pleno de enero de forma telemática para evitar la presencia de la mayor parte de los concejales en el Consistorio.